Trampa financiera: Cuando fracasan tus ingresos, gastos, ahorros e inversiones

Cuando se habla de fracasos, hay quienes reaccionan aceptando sus errores y quienes se rebelan ante la crítica. Algunos se enojan con razón, porque, a pesar de los vaivenes de la economía, saben llevar una vida próspera. Otros reaccionan mal desde la ceguera que nos les permite advertir que el camino que transitan los lleva directo al abismo.

El fracaso de tus ingresos es muy traicionero porque la sociedad te hace creer que está todo bien si tienes un trabajo remunerado. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
El fracaso de tus ingresos es muy traicionero porque la sociedad te hace creer que está todo bien si tienes un trabajo remunerado. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Vamos a estudiar juntos los motivos por los cuales las relaciones personales con el dinero pueden volverse un infierno y agregar estrés y problemas severos a nuestras vidas.

El objetivo es de prevención o de cura, dependiendo de la fase en la que se encuentre el lector. Debemos eludir o salir a tiempo de ese camino y elegir el de la solidez financiera.

Enfoquémonos en los pilares de las finanzas personales: ingresos, gastos, ahorro e inversión, exponiendo las razones primordiales por las que se suele fracasar en cada uno de estos campos.

El fracaso de tus ingresos

Podríamos haber comenzado por los gastos, el ahorro o la inversión, pero lo cierto es que sin ingresos todo lo demás no existe: el ingreso es la piedra angular de nuestras finanzas personales.

El fracaso de tus ingresos es muy traicionero porque la sociedad te hace creer que está todo bien y que, si bien no sos millonario, tienes lo que muchos desearían: cobras un sueldo del 1 al 5 de cada mes, cuentas con obra social, aportes jubilatorios, vacaciones y aguinaldo. Si cuestionas tu situación, te preguntarán ofuscados: ¿Qué más se puede pedir en los tiempos que corren?

Sin embargo, este supuesto éxito de la vida cotidiana se convierte rápidamente en un rotundo fracaso cuando, debido a situaciones como las actuales, tu ingreso y los beneficios mencionados se reducen a cero al quedar desempleado, poniendo en jaque tus finanzas personales.

Mucha gente lo sabe y evita contar con una única fuente de ingresos. Con el correr de los meses y los años, destinaron parte de su energía a desarrollar múltiples fuentes de ingresos. ¿Cómo se logra esto? Con inversiones, proyectos personales alternativos mediante Internet (palabras claves: automatización, productos intangibles sin servicio de posventa, suscripción) y convirtiendo sus pasivos en activos.

Aprovechando el mínimo de dos horas libres diarias que antes no tenías y ahora sí gracias al teletrabajo, podés concentrarte en crear estas múltiples fuentes de ingresos para alejar la posibilidad de fracaso en tu vida financiera.

Una crisis puede llevarte puesto que sí tienes una única fuente de ingresos, pero difícil que te derribe si tenés varias.

El fracaso de tus gastos

El gasto fracasa cuando se convierte en derroche y triunfa cuando se transforma en gasto inteligente o inversión.

Para evitar fracasar en este campo, te recomiendo realizar el siguiente análisis sobre cada erogación de dinero que vas a hacer:

  • ¿Se trata de un gasto o una inversión? En el gasto se consume lo comprado casi en el momento. En la inversión, gastamos ahora para beneficiarnos más adelante.
  • ¿Qué impacto tiene este gasto en nuestras finanzas personales? Debemos analizar con precisión cómo repercute esa erogación puntual en nuestro presupuesto mensual. Conviene asignar un techo para los gastos y un piso para las inversiones mensuales. Fijarnos esos límites máximos y mínimos puede servirnos para autodisciplinarnos en la dieta financiera.
  • ¿Hay premio por esperar para consumir? Supongamos que nuestro potencial gasto superó las dos instancias anteriores. Ahora debemos averiguar si no existe una recompensa por postergar esa compra que estamos por hacer. A veces nos tienta un producto simplemente porque está de oferta, sin pensar qué utilidad cierta le vamos a dar.

El fracaso de tus ahorros

¿Cómo podemos dar vuelta la página? Un primer paso es contabilizar los gastos, cortar los “gastos hormiga”, construir aforos personales para gastos con tarjeta de crédito, pagarte a vos mismo primero (separar el 10% de los ingresos antes de comenzar a gastar) y establecer un límite mensual para compras en cuotas.

La experiencia me dice que las motivaciones que detrás del ahorro lo que hay son de suma importancia para su éxito o fracaso. No es lo mismo ahorrar para consumir que ahorrar para superar eventuales emergencias. Tampoco, ahorrar para invertir que ahorrar para acumular.

El fracaso de tus inversiones

Aunque no lo creas, el fracaso en tus inversiones esconde una buena noticia: antes triunfaste en tus ingresos, en tus gastos y hasta en tu ahorro; por eso pudiste invertir.

La mala es que tanto esfuerzo terminó echándose por la borda, aunque ya tenés la gimnasia para generar capital y darte una segunda oportunidad.

Lo cierto es que tenés más chances de fracasar en tus inversiones cuando inviertes sin fundamentos, siguiendo a la manada. Te dejas dominar por la codicia y las ansias de obtener dinero, creyendo que será sencillo. Tu deseo de gozar del éxito inmediato se impone y perjudica tus intereses de largo plazo.

Por el contrario, tenés más chances de triunfar en tus inversiones cuando antes de invertir dinero decidís invertir tiempo en aprender. Pasado ese período de aprendizaje, comenzarás a invertir con fundamentos, comprendiendo el concepto de valor temporal del dinero y la diferencia entre buscar el éxito de tus inversiones en el corto plazo y/o hacerlo en el largo plazo.

El camino del aprendizaje requiere esfuerzo y dedicación, pero viene con doble premio: el triunfo de tus inversiones será también el triunfo de tus ingresos.

¿De qué depende el éxito financiero?

“El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, dijo alguna vez Winston Churchill. Si bien ese tipo de éxito no es el que buscamos para tus finanzas personales, es verdad que, ante todo, debe haber entusiasmo. De lo contrario, será difícil perseguir una vida financiera mejor, sin tanta angustia por temas económicos y más focalizada en el disfrute de lo cotidiano, antes que en el consumo desesperado.

El entusiasmo puede ser contagioso. En tiempos de pandemia, puede no ser la palabra que más atrape, pero escapemos al pesimismo del momento y tomemos conciencia de que hay gente que triunfó y triunfará aún más durante las crisis. Todo, gracias a la cultura financiera que comenzó cultivando de a poco, sin prisa pero sin pausa.

El fracaso o el éxito no depende solo de uno mismo. No caigamos tampoco en la falsa meritocracia, pero sepamos que podemos ayudar a que el destino sea prometedor, aún cuando la estructura no nos favorezca.

Todo está dado para tomar las riendas. Si para muchos el contexto es una buena excusa para no hacerlo, que eso no funcione con vos, que no te detenga. El teletrabajo y el tiempo libre obligatorio pueden ser el caldo de cultivo ideal para construir el éxito financiero. Solo lo sabrás si comienzas a actuar.

¿Querés evitar el fracaso de tus finanzas personales? En el curso de Finanzas Personales para Principiantes te enseñamos cómo.

* Nicolás Litvinoff es economista (UBA), experto en Mercado de Capitales (IAMC), Magister en Finanzas (CEMA) y director de la empresa de educación financiera online estudinero.net y autor de ¡Es Tu Dinero! (2009), 

Columna originalmente publicada en La Nación de Argentina y en Estudinero.org, adaptada para Hablemos de Dinero