ECONOMÍA

Viena, un remanso para el alquiler que desafía a la crisis de la vivienda

Viena se visita por sus palacios imperiales pero también por sus viviendas sociales. "Capital del alquiler moderado" desde hace casi un siglo, la ciudad defiende un modelo de hábitat asequible, que hace de ella una excepción europea.

Agencia AFP / Viena

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Cerca del 60% de los vieneses residen en un apartamento con un alquiler limitado, propiedad de la ciudad o de promotores de interés público. (Foto, Prensa Libre: AFP).

Cerca del 60% de los vieneses residen en un apartamento con un alquiler limitado, propiedad de la ciudad o de promotores de interés público. (Foto, Prensa Libre: AFP).

¿Tener una vivienda a un precio razonable en una de las metrópolis más caras del continente? La receta vienesa, basada en una fuerte intervención de los poderes públicos en el parque de vivienda de alquiler, intriga.


“El hecho de que nuestro mercado no esté completamente en manos del sector privado suscita un interés creciente”, observa Karin Ramser, directora del arrendador municipal Wiener Wohnen, buque insignia de la política de vivienda de la ciudad.

La capital austriaca (1.8 millones de habitantes) recibe esta semana a decenas de expertos internacionales para una conferencia sobre la crisis de vivienda en Europa, que estará acompañada de visitas sobre el terreno para descubrir este modelo atípico.

Según las cifras del Ayuntamiento, cerca del 60% de los vieneses residen en un apartamento con un alquiler limitado, propiedad de la ciudad o de promotores de interés público. Esto contribuye a frenar el alza de precios en el mercado privado, consideran los especialistas.

¿El resultado? En la capital austriaca, donde el 80% de los habitantes son arrendatarios, la media es de 9.6 euros/m2, contra más de 26 euros en París o Londres, más de 17 euros en Copenhague o Barcelona o los 13 euros de Praga, según un estudio reciente de la consultora Deloitte.

Cuatro generaciones

“Me pregunto cómo puede vivir la gente en otras metrópolis”, comenta Wolfram Mack, de 72 años, orgulloso de vivir en el “bloque de viviendas municipal más viejo” de Viena por un precio imbatible: 90 m2 alquilados a 300 euros mensuales, un precio inferior a la media del de las viviendas sociales (unos 6.5 euros/m2) porque vive allí desde hace varias décadas.

“Mi abuela vino a vivir en este bloque residencial en 1923, aquí nací, mi hija va a mudarse aquí”, resume el jubilado, antaño artesano, fuertemente apegado a su “aldea” del distrito 15, a un cuarto de hora del centro histórico.

Con sus fachadas renovadas, sus espacios verdes, sus pequeños patios y su acceso para el transporte público, este conjunto residencial, casi centenario, presenta un aspecto cuidado, como la mayor parte del parque de vivienda, repartido por toda la ciudad.

Es similar a las viviendas sociales que conforman la leyenda de la “Viena Roja”, un ambicioso programa de vivienda destinado a las clases populares puesto en marcha en la época de entreguerras: de 1923 a 1934. En ese tiempo, el Ayuntamiento, socialdemócrata, construyo más de 60 mil viviendas, haciendo de la ciudad un laboratorio de innovación social y de reflexión sobre los modos de hábitat.

La capital austriaca, dirigida por los socialdemócratas desde 1918 (con la excepción del paréntesis austrofascista y nazi de 1934 a 1945) sigue recogiendo los frutos de esta tradición, ampliada a partir de 1950, considera Yvonne Franz, geógrafa en la Universidad de Viena.

“Muchas ciudades europeas fueron revendiendo su parque de viviendas sociales, considerados como un lastre financiero a causa de sus gastos de mantenimiento, pero Viena hizo al revés”, observa la investigadora. Una deducción específica pagada por empleadores y asalariados financia la política municipal.

En la actualidad, Wiener Wohnen cuenta con 220 mil viviendas municipales (un 25% del parque residencial), al as que se añaden 200 mil viviendas construidas por promotores que se comprometen a proponer alquileres moderados a cambio de una ayuda financiera.

Nueva revolución

Pero la concesión casi vitalicia de esas viviendas genera controversia: cuando ya se ha instalado, el arrendatario puede seguir viviendo allí, aunque sus ingresos cambien, e incluso puede transferirle el contrato a sus familiares.

Hace unos años, la Comisión Europea criticó el dispositivo al considerar que éste afecta a la competencia en detrimento del sector privado, pero el Ayuntamiento defiende que está pensado para favorecer la diversidad social.

Un equilibrio difícil de mantener en una ciudad que recibió 100 mil habitantes en tres años y con una presión inmobiliaria creciente.

En el parque privado, los alquileres subieron un 42% entre 2008 y 2016 y la especulación en esta ciudad, en pleno bum inmobiliario.

Para intentar atajar esta tendencia, Viena decidió imponer a las superficies más grandes que se vayan a construir que dos tercios se dediquen a viviendas subvencionadas, cuyo alquiler no podrá superar los 5 euros/m2.

La oposición conservadora tildó la medida de “intervencionista” y de “socialismo retrógrado”, que desalentará la construcción de viviendas en lugar de estimularla. La ciudad, por su parte, promete una nueva “revolución inmobiliaria”.

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