¿Podrá la SAT cumplir la meta después de años en rojo? Analistas tienen razones para pensar que sí

Luego de ser confirmado por un año más en la dirección de la SAT, el superintendente Marco Livio Díaz Reyes deberá alcanzar la recaudación tributaria con la presión que existe de cumplir con las metas.

El superintendente Marco Livio Díaz Reyes fue confirmado en el puesto por el Directorio luego de la evaluación del desempeño en 2020. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El superintendente Marco Livio Díaz Reyes fue confirmado en el puesto por el Directorio luego de la evaluación del desempeño en 2020. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El período coincide con en el segundo año de gobierno del presidente Alejandro Giammattei en medio de una crisis económica por los efectos del coronavirus en medio de una coyuntura política.

Esta semana se dio a conocer la readecuación presupuestaria 2021, que estableció que los ingresos tributarios por Q64 mil 27 millones representa 67.9%, un sustento en la fuente de financiamiento.

En este contexto, el superintendente deberá enfrentar varios desafíos ahora que completará un ejercicio fiscal completo, así como la presión para alcanzar la meta, según la apreciación de representantes de varios sectores.

De no llegar a la meta establecida en un año pospandemia y con los signos de una recuperación productiva, el Directorio deberá evaluar el desempeño de Díaz Reyes en enero del 2022.

Giammattei nombró al superintendente en marzo del 2020, meses después de haber tomado posesión en la silla presidencial.

El Directorio, conformado por el ministro de Finanzas y presidente Álvaro González Ricci, Adriana Estévez Claveria -quien fue confirmada en diciembre para un periodo de cuatro años- y Alejandro González Portocarrero -quien asumió en diciembre-, validaron los informes que presentó el superintendente y lo confirmaron para continuar en el cargo, como lo estable la Ley Orgánica de la SAT.

El proceso de evaluación concluyó el viernes, y Díaz Reyes no llegó a la meta de recaudó y cerró con Q60 mil 044.3 millones y la meta de Q63 mil 468.9 millones en un año atípico por los efectos de la pandemia.

Esa variación representó una brecha fiscal de Q3 mil 424.6 millones.

El gran desafío

El superintendente tiene el gran reto de alcanzar las metas de recaudación, para lo cual cuenta con las herramientas que las leyes le brindan, comentó Eduardo Girón, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG).

Precisó que, para incrementar la recaudación, es importante fiscalizar dónde está la evasión de impuestos, como lo es en la economía informal, en la cual hay grandes negocios que no pagan impuestos y que representan una competencia desleal a la empresa formal, lo que logra debilitar la economía formal.

Mencionó otro tema que va de la mano con la economía informal es el contrabando, el cual las cifras de organismos privados muestran que crece, y que requiere de acciones audaces para reducir su incidencia, para incrementar la percepción de riesgo, así como destruir la mercadería que se incaute por ese delito.

Los efectos de la pandemia y su impacto en la macroeconomía fue el principal argumento del porque no se alcanzó la meta de recaudo en 2020. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

¿Meta alcanzable?

En esos términos coinciden el consultor fiscal, Juan Carlos Paredes, y David Casasola, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien).

Para ambos, la meta de recaudación -ingresos que servirán para financiar el presupuesto- de Q64 mil millones es alcanzable, en medio de un panorama mejor de perspectivas económicas y con un crecimiento del 3% proyectado.

“Sigue siendo un año de emergencia y recuperación económica, por lo tanto, si el incremento del PIB que se prevé del 3% se logra y hay una expectativa mejor que automáticamente repercutirá en una mejor cobranza”, puntualizó Paredes.

A su entender, con esa meta sumada a la proyección de crecimiento de la economía, más ajustes de estructura y funcionamiento del ente recaudador, los ingresos deberían ubicarse en el rango de los Q66 mil millones a los Q68 mil millones con el crecimiento orgánico.

Casasola manifestó que todo dependerá de un comportamiento del control de la pandemia.

“No se ve una cuesta arriba, siempre y cuando no se presente una segunda o tercera ola de contagio que obligue al Ejecutivo a tomar decisiones de cierre de la economía, y a como operó enero, pareciera que es un año propicio para mejorar el crecimiento económico y la recaudación”, subrayó.

Al respecto, estimó que el proceso de las vacunas va mucho más lento de lo que se esperaba, “ que es factible, pero con bastantes riesgos”.

Directorio justifica

González Ricci indicó que, en la deliberación del Directorio, se tomaron en cuenta los resultados del 2020, y se dio validez a la interpretación de los factores macroeconómicos que genero el covid-19, al igual que los análisis que llevó a cabo la Dirección de Análisis Financiero.

“Lo que manda el reglamento es una evaluación cualitativa y cuantitativa de la gestión del superintendente y lo difícil fue la definición del impacto de la enfermedad en la economía y estamos claros en que la disminución por la importación de petróleo y otros productos en un contexto del panorama mundial afectaron las proyecciones”, justificó.

El ministro dijo que para 2021 se analizará rubro por rubro para hacer el ajuste de la recaudación, así como las directrices para este ejercicio.

Reforzar programas

Girón detalló que la devolución del crédito fiscal es muy importante para que las empresas recuperen parte de su capital de trabajo, para seguir generando más empleos y más impuestos.

“La SAT aún tiene que mejorar procesos para que se puedan utilizar las opciones del régimen electrónico para la devolución del crédito fiscal, y tenemos conocimiento de que ya están trabajando para que se pueda generalizar su uso”, indicó el presidente de la CIG.

Paredes enfatizó en que se debe facilitar y simplificar el pago de impuestos a los contribuyentes por medio de las herramientas tecnológicas y plataformas, mientras en los casos por la vía judicial deben agotarse los procesos administrativos y de conciliación con los contribuyentes jurídicos e individuales, ya que el impacto del covid-19, provocó desequilibrios financieros.

En el tema de aduanas, control del contrabando y evasión, Casasola dijo que la SAT no puede hacerle frente a ese problema en solitario, y que necesita apoyo de otras instituciones para poder controlar ese flagelo.