Manufactura es el sector más dinámico

Desde la revolución industrial, Guatemala ha colocado a ese sector como uno de los de mayor valor agregado  dentro   de su estructura productiva.

Los alimentos y bebidas, han sido el sector que más desarrollo ha generado dentro de la industria. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Los alimentos y bebidas, han sido el sector que más desarrollo ha generado dentro de la industria. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Desde la implementación del modelo de la industrialización de  la década de 1960 —hace 57 años—, la industria manufacturera se ha convertido  hoy en  la actividad productiva más importante del país, con una participación del 18%.

Esta es una industria  que se enfrenta a una  serie de desafíos, como lo es la apertura del comercio mundial, como parte de la globalización económica.

En el país,  todo lo que se produce en alimentos, los cuales son parte de este sector productivo, lo consumen los 16 millones de habitantes, por lo que se  asegura un negocio fructífero para los  industriales.

El subsector de alimentos representa el 36% de la industria y es la división más grande de todas las mediciones que se realizan para calcular la producción anual. 

Otros rubros industriales también tienen una dinámica importante que refuerza a esta actividad como “clave”, en el intercambio, distribución, producción y  consumo de bienes.

La agroexportación, por su parte,    incluye un proceso de industrialización y  es uno de los subsectores ganadores,  sobre todo en cultivos como azúcar, café, banano y palma africana, que se producen en distintas regiones que aportan en la generación de empleo y consumo en las familias beneficiadas, además de ser un suplidor importante en el sector manufacturero.

La punta de lanza

  Hablar de la industria nacional es remontarse a los años  1950, cuando Guatemala era el polo industrial, para atender la demanda del  Mercado Común Centroamericano, como un proceso de integración político y económico. 

Todos los países anhelan en su estructura económica un mayor grado de industrialización y   Guatemala no ha sido la excepción en este modelo productivo.

En ese esquema se instalaron  fábricas de alimentos procesados, producción de neumáticos, bienes de consumo masivo en el hogar, plantas vidrieras y bebidas,  y se  logró ese posicionamiento respecto a  otros países, recuerda Luis  Godoy Lehnhoff, especialista en comercio internacional.

“La visión era cubrir el mercado centroamericano  y no solo el interno. Eso ayudó a que en diferentes países se instalaran plantas  industriales, entre los cuales  Guatemala logró un mayor desarrollo”, afirmó.

Godoy Lehnhoff señaló  que los mercados —en ese entonces— eran proteccionistas, tanto en México como en América del Sur, que incluso se exploró la instalación de una planta ensambladora de vehículos, para abastecer el mercado regional, algo que nunca se logró.

Las medidas de protección al comercio impuestas por países desarrollados para estimular la industria   también apuntaló  instrumentos que con el pasar del tiempo desaparecieron.
Guatemala incursionó en la década de  1990 con la liberación del comercio de bienes y servicios.

El Ahora

Por ser una de las industrias     que más valor agregado conllevan, es una de las que  generan más empleo por el proceso de transformación de bienes y materias primas, que es más alto en relación con otros sectores.

“El valor de un producto transformado es mayor, sobre un producto sin transformación. Ahí es donde uno ve que a la  industria se la agrega el valor a la materia prima sobre aquel que no”, comentó Johny Gramajo, gerente económico del Banco de Guatemala (Banguat).

El funcionario citó como ejemplo el caso de la agricultura, sector en el cual el proceso de manufacturación es mínimo, por lo que  su valor agregado es menor. Pero si se les puede generar mayor transformación, su valor aumenta.

En los registros de la banca central se identifica a unos 13 subsectores, que son los que mueven a esta actividad. Además de alimentos procesados, una actividad fuerte son las bebidas, que tienen una participación de 8 por ciento.

Otros sectores  industriales  con mayor incidencia son productos metálicos, maquinaria y equipo; productos de caucho y plásticos, así como la industria química.

En el 2015, el sector industria reportó 156 mil 413 trabajadores afiliados al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

En los últimos siete años, el crecimiento promedio de la actividad industrial es de 3.3%, similar al del producto interno bruto (PIB) en ese período.

En los últimos 10 años la industria manufacturera atrajo inversión extranjera directa por US$1 mil  812.1 millones.

Lo que viene

El economista independiente  Óscar Erasmo Velásquez  opina que no se vislumbra   una política estratégica del sector privado en este momento para impulsar el crecimiento del sector industrial, ni por el lado público en un lineamiento  económico para dinamizar la actividad.

 “En los últimos años, las remesas familiares han incrementado el consumo, y por lo tanto la demanda agregada, que   se ha quedado estancada”, expuso.

Agregó que no se pronostica ningún sector estratégico para poder atraer importantes flujos de capital nacional, regional o internacional.  

Las políticas de desarrollo industrial, explicó, se deben  enfocar  a largo plazo, y la  industria turística podría  ser una de las más dinámicas, tanto la nacional como extranjera.  

En las condiciones actuales, a lo más que se puede aspirar es a seguir en el ensamblaje    de medicamentos,  motocicletas, bicicletas y línea blanca,  con el recurso  humano que se cuenta.

Godoy Lehnhoff coincide en que  la nueva industria de Guatemala debe ir enfocada en generar mayor valor agregado o diferenciación, así como la preparación del capital humano.   

Industria básica

La industria empezó su auge en 1960 y poco a poco comenzó a desplazar a la agricultura  como principal actividad económica del país, recuerda Érick Coyoy,  del  Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales  de la Universidad Rafael Landívar. “La participación de la agricultura se ha reducido y ese espacio lo ganó la industria”, afirmó.

En general, explicó que en la industria nacional el valor agregado aún es bajo,  por los efectos de la globalización económica mundial. Algunas industrias se han retirado, como la producción de llantas, y otras alimenticias, que trasladaron su producción a otros países.

El investigador citó como ejemplo que ahora hay industrias que desde México atienden a toda la región centroamericana, cuando antes en Guatemala estaban las plantas y se hacían los procesos manufactureros.