Economía

¡Se busca! Gerente para departamento de felicidad  

Se ha vuelto más común de lo esperado observar empresas que están implementando un nuevo servicio para sus clientes externos, el denominado departamento o área de servicios de felicidad, donde el objetivo es hacer sentir pleno al cliente que adquiere los productos o servicios de la compañía gestora de la idea.

Bueno, estamos ante una avalancha de estrategias para conquistar el mercado o nos encontramos en un período donde las organizaciones se dan cuenta de que son los clientes lo trascendental, la esencia del negocio y prácticamente es a ellos a quienes se les debe el posicionamiento que tenga una empresa en el mercado, parece ser que se está redescubriendo lo que todos sabemos pero pocos aplicamos.

Un ser humano feliz, entendiendo por felicidad un estado de ánimo que permite plenitud, gozo, disfrute; todo producido por circunstancias que llevan al humano a encontrarse en esa situación placentera. Ya tenemos empresas que descubren cómo un producto o servicio genera dichos estados y trabajan para reforzar el impacto, no solo desde lo físico del producto o la huella que deja un buen servicio; lo hacen desde lo que la ciencia ha descubierto, la reacción humana, frente a los impactos que vienen de fuera.

Varias empresas en el mundo comparten el hecho de que trabajando conscientemente en lo que mejor impacta a sus clientes están acompañando el producto o servicio con un trabajo mental y emocional, lo que hemos venido llamando ejercicios personalizados. Han dejado de establecer recetas fijas para tratar a sus clientes y se ocupan de realidades diferentes que conducen al mismo estado, la felicidad.

Pudiera ser que nos encontramos ante una nueva estructura corporativa o empresarial, donde no solo el departamento financiero será poderoso; ahora lo será y tal vez mucho más uno que se ocupa de hacer feliz al cliente, aquel que le permite al departamento financiero cumplir con sus metas.

La práctica más poderosa que existe para conseguir lealtad, compromiso, seguimiento y, por supuesto, consolidar el negocio, es lograr que el cliente esté dispuesto a comprar, donde el precio no es lo más importante y definitivo en el negocio, es el bienestar y el valor que produce estar atendido por un gerente que se ocupa de la felicidad.

Esperamos que muchas empresas que están implementando esta nueva área en sus estructuras recuerden que el servicio debe implementarse primero al interior de las organizaciones para que los grandes debates no sigan siendo sobre la nómina, sino sobre mejores estados de salud, vida familiar, cultura, educación,sonrisas y menos estrés.

Qué vivan nuestros nuevos gerentes de felicidad; bienvenidos. Hasta la próxima.

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