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Corredor Verde: la carretera que unirá el Periférico y San Cristóbal también busca integrar la naturaleza
Una carretera, miles de plantas y decenas de especies de fauna comparten un mismo espacio. Así plantea el Corredor Verde su convivencia con la naturaleza.
Julio de la Parra, encargado del vivero forestal de Corredor Verde, muestra una planta de cortez y el trabajo de reproducción y cuidado de especies nativas. (Foto, Prensa Libre: Esbin García)
El Corredor Verde, una carretera privada que conectará el Periférico con San Cristóbal, en Mixco, prevé iniciar operaciones a finales de 2028, de acuerdo con el cronograma estimado del proyecto.
Sin embargo, la construcción implica intervenciones sobre el entorno; por ello, sus desarrolladores aseguran que el proyecto contempla reforestación, protección de fauna, restauración ecológica y manejo del agua para reducir los impactos y favorecer la convivencia con la naturaleza antes, durante y después de la obra.
Durante un recorrido de Prensa Libre por el área de Cejusa, donde se construye uno de los primeros tramos del proyecto, los responsables mostraron parte de los trabajos y explicaron las medidas ambientales que acompañan la construcción.
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En este punto, cercano a la 14 calle del Periférico, se desarrolla el inicio de la carretera que conectará este sector con San Cristóbal, Mixco.

La propuesta ambiental, según los responsables del proyecto, no se limita a sembrar árboles después de realizar una tala. Incluye restauración ecológica, recuperación de especies nativas, monitoreo de biodiversidad, pasos de fauna y sistemas para captar y aprovechar agua.
Un vivero para recuperar especies nativas
Julio de la Parra, encargado del vivero forestal del proyecto, explicó que trabajan junto con Plantarum, empresa responsable de las acciones de restauración ecológica.
El proceso comienza con la recolección de semillas de especies que ya existen en la cuenca. Estas son germinadas en el vivero y, cuando alcanzan el tamaño adecuado, se trasladan al campo para continuar con la recuperación de las áreas intervenidas.
Actualmente, el invernadero cuenta con alrededor de 10 mil plantas, mientras que el vivero trabaja con cerca de 20 especies nativas.
Entre las especies mencionadas están taziscobo, cortez, coralillo, timboque, granadilla silvestre y matilisguate, además de otras especies de flora.

Cada planta es identificada y registrada para llevar un control de su desarrollo. La intención, explicó De la Parra, es que la restauración no se concentre únicamente en los árboles, sino que ayude a recuperar las condiciones necesarias para las demás especies que forman parte del ecosistema.

Cinco años de cuidado después de sembrar
Los desarrolladores reconocen que la construcción genera impactos ambientales, pero sostienen que estos deben ser mitigados y compensados de acuerdo con las obligaciones establecidas en los permisos y resoluciones del proyecto.
Una de las medidas es la reforestación, aunque el compromiso, según explicaron, va más allá de colocar las plantas en el terreno.
El proyecto tiene la obligación de dar mantenimiento a las áreas reforestadas durante cinco años, período en el que deben proporcionar riego, cuidado y seguimiento hasta que las plantaciones estén establecidas.
“No es solo sembrar arbolitos”, explicó De la Parra al referirse a este proceso.

Antes de que comenzaran los trabajos de construcción, el equipo también inició la recolección de semillas de especies nativas, entre ellas encinos, para contar con material vegetal procedente de la misma cuenca.
Los responsables señalaron que ya se han realizado jornadas de reforestación en Mixco y en áreas relacionadas con el proyecto.
Menos agua y una alternativa para las plantas
La disponibilidad de agua se ha convertido, este año, en uno de los retos para que las plantas que salen de vivero sean sembradas.
De la Parra explicó que en un año normal, para julio, el proyecto habría captado alrededor de 3 mil 500 milímetros de agua. Este año, sin embargo, la captación había alcanzado apenas 500 milímetros, según los datos proporcionados durante el recorrido.
Ante la menor disponibilidad de agua, el equipo utiliza gel para retener humedad y prolongar la disponibilidad del recurso alrededor de las raíces durante los períodos secos.

La medida busca apoyar la supervivencia de las plantas, aunque forma parte de un conjunto de acciones que también incluye riego y sistemas de captación de agua.
Una carretera con pasos para la fauna
La convivencia con la naturaleza también contempla a los animales que habitan en la zona.
De acuerdo con los datos proporcionados por el equipo del proyecto, en la cuenca se han identificado alrededor de 35 especies de aves y 55 especies de abejas. También se han registrado reptiles y mamíferos, entre ellos serpientes, iguanas, zorros, conejos y zarigüeyas (tacuacín).
Diana Larissa Montes, del departamento de Ingeniería del proyecto, explicó que los inventarios de fauna permiten identificar los puntos donde será necesario construir pasos de fauna.
El objetivo es que los animales puedan desplazarse entre distintos sectores del ecosistema sin tener que cruzar directamente la carretera, con lo que se busca reducir el riesgo de atropellamientos cuando la vía entre en funcionamiento.
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La infraestructura estará acompañada por reforestación y sistemas de captación de agua en sus alrededores, con la intención de generar condiciones que hagan más atractivos estos puntos de paso para las especies.
Agua para aves, abejas y otros animales
En el vivero también fueron instalados bebederos para fauna, diseñados para que puedan utilizarlos aves, abejas y otros insectos.

De la Parra explicó que estos puntos cobran mayor importancia durante los períodos de menor precipitación, cuando las fuentes naturales de agua pueden reducirse.
El proyecto también contempla sistemas de cosecha de agua que permitan captar el recurso y generar puntos de hidratación para la fauna.
La idea, según Montes, es combinar estas estructuras con la vegetación y los pasos de fauna para fortalecer la conectividad del ecosistema.
La construcción busca limitar la intervención
Otra de las medidas que los responsables destacan es intervenir únicamente el espacio necesario para construir la carretera y evitar afectar áreas adicionales.
La premisa, explicaron, es que cuando la tala sea inevitable debe existir posteriormente una recuperación mediante reforestación y restauración ecológica.
De esta manera, la estrategia ambiental planteada para el Corredor Verde incluye distintas acciones que van desde la producción de especies nativas hasta el manejo de fauna, la captación de agua y la construcción de pasos para animales.


