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Declaración de principios fundacionales sigue vigente

Valores y aspiraciones plasmados en el primer editorial de Prensa Libre se refrendan en cada edición y en cada pieza informativa de todas nuestras plataformas.

Los cinco fundadores asisten a la bendición de la primera rotativa offset, adquirida en 1962 y que fue el primero de muchos pasos en la evolución de calidad de servicio informativo de Prensa Libre. (Foto HemerotecaPL)

Los cinco fundadores asisten a la bendición de la primera rotativa offset, adquirida en 1962 y que fue el primero de muchos pasos en la evolución de calidad de servicio informativo de Prensa Libre. (Foto HemerotecaPL)

“Defenderemos nuestras ideas, los intereses del país que son supremos y no nos amedrentaremos. Tenemos que corresponder así a la confianza que se ha depositado en nosotros y responder a nuestras propias aspiraciones”, expone el editorial de Prensa Libre en su primera edición impresa, que salió a las calles de Guatemala para proponer un servicio periodístico independiente, honrado y digno a la ciudadanía, dirigido por nuestros fundadores: Salvador Girón Collier, Mario Sandoval Figueroa, Pedro Julio García, Álvaro Contreras Vélez e Isidoro Zarco Alfasa.

Aquel editorial, que posa en un mural de cristal ubicado en la sala de redacción de este diario, constituye una declaración de principios y el faro ético que ha guiado nuestra labor a lo largo de 75 años, que se cumplen este día.

Ideal se refrenda a diario

Desde aquella tarde de lunes 20 de agosto de 1951 se estableció un compromiso indeleble con la veracidad. “La necesidad de expresar nuestro pensamiento sin cortapisas ni influencias de ninguna clase ha dado vida al periódico Prensa Libre, que hoy se presenta al público lector de Guatemala con el firme propósito de cumplir una función eficaz en el periodismo independiente y honesto del país”, prosigue.

Equilibrio, equidistancia y respeto a la confianza del lector son tres valores plasmados en aquella declaración inicial: “En este sentido es como debe entenderse el carácter independiente que proclamamos y que sostendremos a toda costa, equidistantes del gobierno y de los partidos políticos y convencidos de que esa es la única manera de responder a la confianza del público y de servir los intereses del país por encima de componendas o de conveniencias de grupo”.

Es así como generaciones de periodistas han sido testigos y relatoras fieles del acontecer diario de la historia de Guatemala, desde los días más jubilosos hasta las jornadas más aciagas, con la certeza de que su credibilidad es valuada a diario por el criterio más riguroso, el del público que se informa a través de nuestras páginas para la toma de decisiones.

Por eso, “el periodista digno de ese nombre tiene que mantener como única bandera la defensa de los intereses nacionales, convertirse en portavoz legítimo de la opinión pública, para que las autoridades puedan saber lo que piensa y lo que quiere el pueblo”.

“Nos interesa Guatemala y el destino de los guatemaltecos”, expresa aquella columna fundacional titulada A manera de presentación, en la cual cinco periodistas visionarios, con unanimidad, preconizaban una línea crítica, constructiva y nacionalista que sigue viva y vigente.

La prioridad marcada hace 75 años sigue siendo clara y actual: “Señalar los errores en donde quiera que se presenten, denunciar las arbitrariedades, los malos manejos de la cosa pública, con el propósito exclusivo de procurar su enmienda y de lograr que se abandonen las prácticas viciadas de cualquier naturaleza, que son las que han prostituido la administración pública a lo largo de toda su historia y han mantenido el atraso en que nos encontramos”.

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