El diálogo que espera poner fin a un viejo conflicto limítrofe en Sololá

Límites difusos y un fuerte arraigo a sus pueblos ha causado una larga conflictividad entre los pobladores de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá.

Autoridades observan ilícitos decomisados durante el estado de Sitio en Santa Catarina Ixtahuacán. (Foto Prensa Libre: Ejército de Guatemala)
Autoridades observan ilícitos decomisados durante el estado de Sitio en Santa Catarina Ixtahuacán. (Foto Prensa Libre: Ejército de Guatemala)

Los  dos municipios son de la etnia, k’iche’, son de la misma raza y hablan  el mismo idioma; sin embargo, viven enfrentados desde hace mucho tiempo. La razón, disputas limítrofes que se han visto alimentadas por áreas donde no es claro donde comienza y termina una comunidad.

El conflicto entre estos dos municipios de Sololá se ha cobrado la vida de decenas de guatemaltecos. En el más reciente, el pasado 25 de mayo, una persona falleció,  por lo cual, el Gobierno optó  por declarar —otra vez— un estado de Sitio, al mismo tiempo pretende comenzar un diálogo, cuya primera reunión sería hoy, pero que fue suspendido.

El comisionado presidencial del diálogo, Andrés Rodolfo Silva, informó que en la primera reunión   el vicepresidente  Guillermo Castillo entregaría la propuesta para solucionar el conflicto a  las autoridades municipales de Santa Catarina Ixtahuacán, luego haría lo mismo con las de Nahualá.

Según Silva, el Gobierno busca un diálogo que no se convierta en “un torbellino vicioso de reuniones”; además considera que este año  “se estampará la firma de las autoridades para encontrarle una solución concreta” al problema.

Subrayó que los últimos diálogos han fracasado por la violencia impulsada por grupos que no tienen nada que ver con alcaldes, corporaciones municipales o comités de tierra.

Policías participan en un operativo en Nahualá por el estado de Sitio. (Foto: PNC)

El comisionado presidencial dijo que la institución a su cargo ha efectuado un trabajo “muy intenso” de campo, y en cuanto a la posibilidad de solucionar el diferendo que data del siglo XIX, dijo que existen muchas posibilidades porque las dos corporaciones ediles están de acuerdo en que se establezcan los límites territoriales.

“Tuve una reunión con ellos y recorrimos las áreas que ellos consideran son los límites, entonces hay que definirlo y lograr consensos”, comentó.

El comisionado presidencial agregó que también ya se avanzó en la socialización de una posible solución al conflicto que genera la finca El Alto, “la cual siempre ha sido parte de la manzana de la discordia”, porque nadie se responsabiliza de lo ahí pasa, pero que ambos pueblos se quieren quedar con esas tierras.

Hallar una solución no será fácil

La razón por la cual no se ha encontrado una solución al conflicto, a juicio del obispo de la Diócesis de Sololá-Chimaltenango, Gonzalo de Villa, es la fuerte pertenencia cultural  de los habitantes  con sus pueblos, por lo que considera, no será fácil hallar una solución.

Este fuerte arraigo de los habitantes de ambas localidades se ve, por ejemplo, cuando alguien que vive en los límites compra un terreno que está en el otro municipio y se niega a reconocer que no pertenezca al suyo.

“La gente de Nahualá dice ‘este terreno que compré pertenece allá porque yo soy de allá’ y viceversa eso ha generado durante mucho tiempo la conflictividad”, señala De Villa, quien está a cargo de la diócesis de Sololá-Chimaltenango desde julio del 2007.

Durante los operativos durante el estado de Sitio se han incautado miles de municiones. (Foto: Ejército de Guatemala)

La poca claridad de los límites territoriales también ha contribuido a la enemistad que existe entre ambos pueblos que comenzó desde principios del siglo IXX, cuando Nahualá se separó de Santa Catarina Ixtahuacán.

“La identidad de unos y otros es muy fuerte, eso es el trasfondo”, afirma el obispo, quien preside la Conferencia Episcopal de Guatemala, la máxima autoridad de la Iglesia Católica en el país. No obstante, añade que se ha escuchado de que en el lugar pasa un corredor del narcotráfico que se ha encargado de proveer a los pobladores armas de fuego lo cual ha agravado el conflicto.

Se necesitan soluciones firmes

Precisamente esa pertenencia cultural que existe en los dos pueblos es lo que, afirma De Villa, no hará fácil encontrar una solución ya que “los dos están completamente convencidos que tienen la razón en sus alegatos” y “no están dispuestos a ceder ni un metro”, por lo cual aceptarán lo que una autoridad superior diga solo si se les favorece.

En realidad, no es que por las disputas limítrofes una persona o familia vaya a perder terreno, sin embargo, decirle a un bando o a otro que pertenecerá a otro municipio “es como decir que Jutiapa pase a El Salvador”, enfatiza el obispo.

En cuanto al nuevo proceso de diálogo que comienza este martes, considera que en la historia del conflicto ha faltado el Estado se comprometa a soluciones “de autoridad” que pasen por encima de los municipios, que imponga una fórmula y que obligue a que esta sea aceptada.

Sin embargo, De Villa reconoce que la falta de soluciones de fondo tiene que ver con el abandono crónico que los territorios en general y esos dos municipios han padecido a lo largo del tiempo ya que “eso ha generado en su gente un sentido de que lo local es algo muy propio y muy soberano”.

Una muestra de los ilícitos incautados por el Ejército. (Foto: Ejército de Guatemala)

El obispo, para quien la enemistad se ha extendido de las zonas limítrofes a la totalidad de los dos municipios, hace un llamado a la paz y a que los conflictos se solucionen sin enfrentamientos puesto que estos han causado mucho sufrimiento entre hermanos.

“Entre Israel y Palestina no cuesta mucho para que no se lleven bien, está claro, son de otra etnia, pero ellos -los pobladores de Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán- son iguales. Es gente que habla kiché con el mismo acento, las mujeres visten igual, vienen de una cultura muy similar -pero- cualquier cosa es motivo para que se altere la relación”, subrayó.

Historia de un conflicto

El conflicto entre Santa Catarina Ixtahuacán y Nahualá se originó en 1862, cuando una comunidad de Nahualá, liderada por Manuel Tzcoc, inició un proceso para separar a Nahualá del municipio de Santa Catarina Ixtahuacán.

Antes de la separación de ambos municipios, los poblados que conforman Nahualá eran cantones de Santa Catarina Ixtahuacán. La separación fue el resultado de un proceso en el que las tierras del actual municipio de Nahualá estaban ocupadas y labradas por pobladores de Santa Catarina Ixtahuacán, quienes paulatinamente llegaron a mantener relaciones conflictivas con las autoridades de los distintos cantones.

Las fuentes del conflicto identificadas en este momento son: problemas de las escrituras mancomunadas y límites territoriales, aunque otros sugieren que empezó por una disputa violenta entre el gobernador del pueblo Manuel Tzoc y el fiscal de la Cofradía de Santa Catarina Ixtahuacán, Miguel Salquil.