Esta es la realidad de los puestos y centros de salud ante la emergencia del covid-19

Ante el hacinamiento en los hospitales por casos de covid-19, la población busca atención en los centros y puestos de salud, que no han sido la prioridad dentro del sistema de atención pública.

Sin dejar de atender en los servicios habituales, los centros y puestos de salud deben recibir a pacientes con síntomas leves de covid-19, y darles seguimiento.  (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Sin dejar de atender en los servicios habituales, los centros y puestos de salud deben recibir a pacientes con síntomas leves de covid-19, y darles seguimiento. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

En Guatemala hay 1 mil 833 puestos y centros de salud, y en la etapa de reapertura gradual del país estos serán los encargados de atender a nivel comunitario a personas con síntomas leves de covid-19, con la finalidad de liberar la carga de pacientes en los hospitales, que estarían dedicados a los casos graves.

Durante años la cantidad de estos ha sido insuficiente para dar cobertura a la población. Existe una brecha cercana a los 2 mil puestos de salud, pues debe haber uno por cada 5 mil habitantes. En cuanto a los centros de salud tienen que sumarse a los existentes unos 800, ya que se requiere uno por cada 10 mil guatemaltecos, según el informe Agenda de Desarrollo: Salud y Nutrición 2019 elaborado por el Centro de Investigaciones Económicas y Nacionales -Cien-.

No solo se trata de aumentar el número, estos espacios deben cumplir con criterios establecidos por el Ministerio de Salud para atender a la población, como contar con servicios básicos (agua, luz, sanitario), área de espera, consultorio, bodega y farmacia.

Sin embargo, la realidad es otra, principalmente al alejarse de las zonas urbanas. Un monitoreo realizado por la diputada Sonia Gutiérrez, de la bancada Winaq, a los municipios de San José Poaquil y Comalapa, en Chimaltenango, evidenció precariedades en la infraestructura de los servicios del primero y segundo nivel de atención. Entre los hallazgos señala que siete puestos de salud no cuentan con las condiciones mínimas para atender a las comunidades.

La preocupación se centra en que al aumentar los casos de covid-19 en los municipios, en las áreas rurales, los servicios no se den abasto para recibir la demanda de la población, que hasta el momento no ha recibido información con pertinencia cultural sobre cómo afrontar la pandemia, como indica el reporte de la legisladora.

Escaso personal

A esto se suma la falta de personal capacitado. Si a nivel hospitalario se hace notoria la escasez de médicos y enfermeras, en el primero y segundo nivel de atención, en donde encajan los puestos y centros de salud, respectivamente, la debilidad en el recurso humano es mayor.

En la reorganización territorial del Ministerio de Salud señala que en el país hay 6 mil 965 sectores, que abarca una o varias comunidades con un promedio de 2 mil 500 habitantes.

Mientra que el modelo de atención y gestión para las áreas de salud dice que los equipos de salud se conforman por dos auxiliares de enfermería por sector, por lo que se esperaría contar con 13 mil 930 de ellas a nivel nacional, indica el Informe del monitoreo de la capacidad de respuesta para la atención de la desnutrición aguda a nivel local.

El documento dice que hay 8 mil 184 enfermeras auxiliares, por lo que hay una brecha significativa de personal en el primer nivel de atención.

Un ejemplo de ello es el puesto de salud en Patzaj, Comalapa, donde hay dos auxiliares de enfermería para atender a los habitantes de cinco comunidades. Mientras que en el centro de salud de San José Poaquil solo hay un médico para una población de 30 mil habitantes, quien además de dar consultas tiene funciones administrativas.

Los insumos también son insuficientes. Para atender a los pacientes con síntomas de covid-19, el personal de salud necesitan equipo de protección para prevenir contagios, sin embargo, no está a su alcance.

El reporte de Gutiérrez señala que en uno de los municipios de Chimaltenango al personal del centro de salud le entregan dos mascarillas quirúrgicas a la semana, mientras que el traje que les proporcionan para usar al momento de hacer el hisopado a los casos sospechosos lo deben reutilizar, luego de desinfectarlo con cloro.

El manejo de la pandemia se suma al trabajo que ya hacía el primero y segundo. Según el Ministerio de Salud, en estos momentos los centros y puestos de salud apoyan en la educación y promoción en salud -perifoneos, visitas domiciliares para dar medidas de prevención y vigilancia epidemiológica-, están en comunicación con la comunidad, alcaldes, Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocodes). Además hacen hisopados a los casos sospechosos, monitorean los casos leves que se recuperan en casa, y a las personas en cuarentena.

Servicios relegados

“Los puestos y centros de salud debieron estar en el planteamiento inicial del abordaje de covid-19, junto con la atención hospitalaria”, dice el médico Hugo Icú, que colabora con la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud (Asecsa). Sin embargo, no le extraña que no sea así, pues el primer nivel de atención no ha sido prioridad dentro del Sistema de Salud.

Estos, junto con actores de la salud comunitaria -promotores, comadronas, terapeutas tradicionales-, son elementos fundamentales para la atención y prevención de la salud, pero hasta ahora se ha prioriza el enfoque curativo a través de los hospitales, agrega.

Pretender que los centros y puestos de salud atiendan casos de coronavirus no es una decisión que el médico Jaime Quiñonez, de Jacaltenango, Huehuetenango, aplauda, pues en su mayoría estos tienen ambientes deficientes y propician el hacinamiento, no cuentan con el recurso humano necesario y con el equipo de protección personal adecuado.

“Debe hacerse una reingeniería urgente de los servicios y readecuarlos para el abordaje se la pandemia. No todas las cabeceras municipales tienen centros de salud, y los que sí, el personal es mínimo. No todas las comunidades rurales cuentan con puestos de salud, los ambientes son inadecuados, son casas alquiladas, prestadas o reacomodadas”, dice Jaime Quiñonez, médico de Jacaltenango, Huehuetenango.

El covid-19 vino a desenmascarar la fragilidad del sistema de salud guatemaltecos, según el médico de Jacaltenango, pues los servicios no son accesibles a la población, y planea que para los habitantes de su municipio el hospital más cercano para atender casos de coronavirus está en Quetzaltenango.

“En Huehuetenango hay 397 aldeas, 1 mil 93 caseríos, en total 1 mil 490 comunidades del área rural, que pertenecen al primer nivel de atención. Si por lo menos se contara con un puesto de salud en cada aldea serían 397, actualmente solo hay 150, es decir un 37% de cobertura”, plantea.

Ante esta situación Quiñonez recomienda a las autoridades la descentralización y desconcentración de los servicios de salud, basado en una reingeniería de servicios de atención, en especial de atención a la pandemia.