C

Estudio vincula “fitspiration” con baja autoestima en jóvenes

Un metaanálisis basado en 26 estudios y más de 6 mil participantes concluyó que la exposición constante al contenido “fitspiration” aumenta comparaciones sociales y promueve conductas poco saludables relacionadas con dieta y ejercicio.

Las personas que frecuentemente ven contenido fitness corren riesgo de ser afectados emocionalmente, según estudio. (Foto Prensa Libre: Shutter)

Las personas que frecuentemente ven contenido fitness corren riesgo de ser afectados emocionalmente, según estudio. (Foto Prensa Libre: Shutter)

Mientras millones de personas consumen contenido fitness (todo lo relacionado al conjunto de ejercicios y prácticas destinados a conseguir o mantenerse en buena forma y salud) en redes sociales,  la exnadadora olímpica guatemalteca Valerie Gruest advierte de que estas imágenes también moldean inseguridades, comparaciones y conductas dañinas entre jóvenes.

Desde Northwestern University, Illinois, EE. UU., donde reside actualmente y cursa un doctorado, Gruest brindó una entrevista a Prensa Libre, en la que detalla sus hallazgos y explica cómo este contenido influye negativamente en la autoestima, la imagen corporal y la relación con la alimentación y el ejercicio.

¿Qué tipo de contenido analiza su investigación?

El contenido se llama fitness inspiration content, que en español sería contenido de inspiración fitness. Está bastante centrado en estar en forma y se extiende mucho en redes sociales. Muestra imágenes de fitness entrelazadas con ideales de belleza.

¿Qué revela el estudio?

Que estar expuestos a este contenido, particularmente entre adultos jóvenes, lleva a compararse más con las personas que aparecen en las imágenes. También genera motivaciones poco saludables alrededor de la dieta y el ejercicio, y tiene una influencia negativa en cómo las personas piensan de sí mismas, su imagen corporal, qué tan satisfechas están con su apariencia y qué tan positivamente se estiman.

La investigación deja ver la realidad de crecer en un ambiente de redes sociales donde estas imágenes se consumen diariamente en cantidades muy altas y cómo eso afecta los estados emocionales.

¿De dónde surge la información que analiza el estudio?

La data —los datos— utilizada proviene de estudios experimentales publicados entre el 2015 y el 2023. En esos experimentos se expuso a personas a este tipo de contenido y nosotros realizamos un estudio cuantitativo y estadístico para analizar cuáles son los efectos generales de esa exposición.

¿En qué momento algo aparentemente saludable se vuelve dañino?

Eso es justamente por lo cual este contenido es tan importante de estudiar.

Uno pensaría que, si la gente está viendo contenido que supuestamente motiva a estilos de vida saludables, hacer ejercicio y comer mejor, debería ser positivo. Pero lo que pasa es que todo es muy estricto. El ejercicio se promueve para estar ultradelgado y ultratonificado; la nutrición se enfoca en porcentajes de grasa ultrabajos y déficit calórico.

Ahí empezamos a ver patrones negativos. La gente puede llevar esto al extremo, desarrollar trastornos alimenticios o una ultrafijación con el ejercicio y dietas ultrasaludables, donde desviarse se vuelve un problema psicológico.

Además, este contenido no lo crean profesionales médicos. Lo crean influencers que motivan a otros a conseguir el cuerpo que ellos tienen, pero sin una base científica o nutricional. Eso lo vuelve peligroso para los jóvenes porque los lineamientos son muy estrictos y pueden llevarse al extremo.

¿El estudio aborda a las figuras que aconsejan sobre salud sin ser expertas?

Sí, esa es la base teórica del estudio. El estudio analiza específicamente el efecto de ver las imágenes y cómo ese contenido influye en quienes lo consumen.

El 67% de las personas que ven contenido fitness afirman sentirse peor consigo mismas y con sus vidas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

¿Qué concluye el análisis?

La conclusión es bastante fuerte. Todos los resultados presentan un panorama muy desalentador: la exposición a este contenido aumenta las comparaciones sociales, genera motivaciones poco saludables alrededor de la alimentación y el ejercicio, e influye negativamente en la autoestima, la imagen corporal, la satisfacción con la apariencia y el estado anímico.

Estos hallazgos abren la pauta para futuras investigaciones y ofrecen evidencia empírica sobre cómo los jóvenes usan este contenido y cómo lo internalizan.

¿Qué plantea el estudio como posible solución?

El fundamento está en ser conscientes de lo que estamos consumiendo en redes sociales y estar atentos a posibles efectos emocionales. Particularmente, identificar señales como imagen corporal negativa, autoestima más baja de lo normal o un estado anímico más bajo y reconocer qué tipo de contenido lo está causando.

En este artículo específico no abordamos soluciones, porque se enfoca principalmente en identificar el problema. Pero en el siguiente estudio de mi disertación —tesis doctoral—, que se publicará pronto, hablamos con usuarios y analizamos la trayectoria de internalización del contenido. Muchos describen que es bastante útil identificar el tipo de contenido que consumen.

¿Qué cambios busca impulsar la investigación?

Tomar control del uso de redes sociales. Por ejemplo, herramientas dentro de las plataformas que permitan decidir de antemano: “No quiero ver este tipo de contenido”. También reducir el tiempo de exposición a redes sociales o dejar de seguir cuentas que promuevan alimentación muy restringida o mensajes extremos. Es una forma activa de parte del usuario de tomar decisiones sobre el contenido que consume.

¿Cuál es la finalidad?

Entender qué están buscando las personas, cuáles son sus metas y sus valores alrededor de la alimentación y el ejercicio. La idea es buscar cuentas alineadas con perspectivas de salud y no con ideales de belleza. La motivación debe ser buscar estar saludable más allá de la apariencia corporal.

¿Qué sigue en su investigación?

Están por publicarse dos estudios más de mi disertación. Uno analiza los efectos de estar expuesto a este contenido más allá de solo ver imágenes; también estudia los mensajes que promueve y cómo las personas lo utilizan en su vida diaria. Analiza cómo se encuentran dentro de su entorno digital consumiendo este contenido y cómo impacta su bienestar y salud.

El otro estudio son entrevistas con usuarios que consumen este contenido para entender qué aspectos les llaman la atención, cuáles provocan efectos negativos y cómo ocurre el proceso de internalización hacia estados socioemocionales negativos. También buscamos comprender cómo manejan sus redes, cómo curan el contenido para que no les afecte tan profundamente y cómo buscan contenido más cercano a lo que desean en términos de motivación con ejercicio y dieta. Además, estamos desarrollando estudios en poblaciones más diversas, porque la mayoría de las investigaciones se enfocan en poblaciones blancas de países como Estados Unidos, Inglaterra y Australia. Queremos una perspectiva más global, considerando diferentes edades, géneros y etnias. Una parte importante de mi investigación futura se centra en cómo las latinas usan redes sociales, cómo se ven representadas dentro del contenido de salud y fitness y cómo utilizan estas plataformas como medio de inspiración o fuente de información.

¿Dónde se publicó el artículo?

Este artículo forma parte de mi disertación doctoral. Soy candidata doctoral en Northwestern University, en el programa de Medios, Tecnología y Sociedad. El artículo se publicó en Health Communication, de la editorial Taylor & Francis, una de las publicaciones académicas más importantes en investigación. Se publicó a inicios de —este— mes y generó bastante cobertura noticiosa, lo que abrió la conversación sobre cómo entendemos este tipo de contenido y sus riesgos. La investigación demuestra que incluso una exposición muy limitada puede generar efectos negativos. En los estudios, las personas vieron entre 10 y 27 imágenes, aproximadamente, lo que consumimos en un minuto en redes sociales. Si pensamos eso a gran escala, los efectos son acumulativos.

¿Qué estudia actualmente?

Estoy sacando un doctorado en Medios, Tecnología y Sociedad en Northwestern University. El programa está dentro del Departamento de Comunicación y estudia las intersecciones entre medios digitales, sociología, psicología, antropología y tecnología. Es un programa enfocado en entender cómo interactuamos con los medios y cómo eso afecta nuestras experiencias diarias más allá de la pantalla.

¿Cómo llegó a la investigación?

 La transición fue bastante natural. Después de retirarme del deporte, tenía alrededor de 50 horas semanales libres que ya no estaban ocupadas por entrenamientos, y surgió la oportunidad de empezar a colaborar con un laboratorio de investigación en

Northwestern. Ahí fui construyendo mi camino en investigación, encontrando mentores que me orientaron hacia el doctorado. Apliqué —solicité admisión— al programa doctoral y fui aceptada. Es un programa muy selectivo, con una tasa de aceptación cercana al 8%. He pasado los últimos seis años realizando maestría y doctorado.

¿Qué áreas conecta su investigación?

La investigación une diálogos entre ambiente tecnológico, redes sociales, deporte y psicología de medios con psicología del deporte. El enfoque principal es entender cómo los patrones de uso de redes sociales y plataformas digitales impactan en nuestras actitudes y acciones relacionadas con salud y bienestar.

¿Su experiencia como atleta influyó en la investigación?

Sí, totalmente. De ahí surge la motivación de toda mi línea de investigación. Mucha gente piensa que los deportistas son las personas más sanas, pero existen dinámicas problemáticas relacionadas con alimentación, peso y apariencia física.

Actualmente, estoy involucrada con Panam Sports y soy presidenta del comité de atletas. Estamos educando a atletas y entrenadores sobre estándares saludables relacionados con nutrición.

Impacto en autoestima 

 Un metaanálisis sobre contenido fitspiration en redes sociales concluyó que la exposición constante a imágenes fitness asociadas con ideales de belleza afecta negativamente la autopercepción.

La investigación, que reunió 26 estudios publicados entre el 2015 y el 2023 con una muestra de seis mil 111 personas, determinó que este contenido aumenta las comparaciones sociales y promueve motivaciones poco saludables relacionadas con la dieta y el ejercicio. Además, influye negativamente en la autoestima, la imagen corporal, la satisfacción con la apariencia y el estado emocional. El estudio advierte de que el contenido fitness se ha vuelto característica cotidiana en redes sociales y sus efectos aún han sido poco estudiados. Otros análisis citados indican que el 67% de las personas afirma que las redes sociales las hacen sentirse peor consigo mismas y con sus vidas.

Valerie  y la natación

Antes de convertirse en investigadora doctoral en Northwestern University, Valerie Gruest representó a Guatemala en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y construyó una carrera en natación marcada por triunfos.

Juegos Olímpicos   Río 2016: primera guatemalteca con marca A.

Cinco campeonatos   mundiales de Natación: Estambul 2012, Barcelona 2013, Doha 2014 y Kazán 2015.

Un campeonato   mundial de Aguas Abiertas: Barcelona 2013.

19 veces campeona centroamericana y del Caribe.

Valerie Gruest celebra la plata en los 1500 metros libres en los Juegos Centroamericanos de San José, Costa Rica. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

ESCRITO POR:

Edwin Pitán

Periodista de Prensa Libre y Guatevisión desde hace 14 años. Especializado en radio, prensa y televisión. Periodista del año de Prensa Libre en 2018. Productor de la emisión en directo de Noticiero Guatevisión.

'; $xhtml .= '