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Jaguares en Guatemala: cámaras trampa revelan presencia inédita en la Sierra de las Minas
El avistamiento de jaguares en la Sierra de las Minas plantea la necesidad de ampliar gradualmente el monitoreo para determinar cuántos ejemplares habitan en la región.
Uno de los jaguares captados en la Sierra de las Minas. (Foto Prensa Libre: cortesía Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Mesoamérica) y la Fundación Defensores de la Naturaleza)
La presencia de al menos cuatro jaguares fue documentada en la Sierra de las Minas mediante un sistema de cámaras trampa instalado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Mesoamérica) y la Fundación Defensores de la Naturaleza.
Según WWF Mesoamérica, el registro a esa altitud es inédito en Guatemala, confirma la presencia del felino en sectores estudiados de la reserva y aporta información para su conservación.
Entre los hallazgos destaca un ejemplar registrado a 2 mil 552 metros sobre el nivel del mar, una altitud a la que no se tenía documentada la presencia de esta especie en Guatemala, según las organizaciones.
Rebeca Escobar Méndez, oficial de biodiversidad terrestre de WWF Mesoamérica, explicó que anteriormente existían testimonios de personas que habían observado jaguares o encontrado sus huellas en la región. Sin embargo, el monitoreo permitió obtener evidencia científica de su presencia en los sitios evaluados.
“Logramos identificar al menos cuatro jaguares dentro de la Sierra de las Minas”, indicó. Aclaró que los resultados corresponden a tres sectores seleccionados estratégicamente para iniciar el muestreo y no a una evaluación de toda la reserva.
Un registro inédito a 2 mil 552 metros de altitud
El hallazgo a 2 mil 552 metros amplía el conocimiento sobre los ambientes que utiliza el jaguar en Guatemala, según las referidas organizaciones.
Escobar explicó que los registros conocidos en Petén corresponden a tierras bajas, por lo que documentar al felino a esa altitud aporta información sobre el papel de los sistemas montañosos tropicales en su conservación.
“Es un rango de distribución que no lo teníamos aquí en Guatemala”, explicó.
El resultado abre nuevas preguntas sobre cómo utiliza la especie los bosques de montaña y qué condiciones permiten su presencia. Para responderlas, los investigadores buscan ampliar los sitios de muestreo y reunir más información.
La Sierra de las Minas es una cordillera situada en el noreste de Guatemala que abarca territorios de Baja Verapaz, Alta Verapaz, El Progreso, Zacapa e Izabal. Se extiende por unos 130 kilómetros entre los valles del río Polochic, al norte, y del río Motagua, al sur. Su punto más alto es el cerro Raxón, con 3 mil 15 metros sobre el nivel del mar.
Su topografía y los remanentes de bosque la convierten, según WWF, en un paisaje estratégico para la conservación de jaguares y otras especies de vida silvestre.
Cámaras trampa registran 24 especies de mamíferos
El monitoreo cuenta con 37 estaciones y 51 cámaras activas en campo. Estos dispositivos permiten registrar, mediante fotografías y videos, a los animales que pasan frente a ellos.
El equipo ha reunido alrededor de 19 mil archivos de video para su revisión. Al momento de la presentación de los resultados, se habían contabilizado 7 mil 323 registros de fauna e identificado 24 especies de mamíferos.
En el caso del jaguar, el patrón de sus manchas permite distinguir a un individuo de otro. Esta característica hizo posible identificar a los cuatro ejemplares registrados en los sectores estudiados.
La cifra no equivale a la población total de jaguares de la Sierra de las Minas. Escobar subrayó que la extensión de la reserva exige ampliar gradualmente el monitoreo para conocer mejor cuántos individuos hay y dónde se encuentran.

También explicó que todavía hace falta información para establecer una estimación precisa de la población de jaguares en Guatemala.
Además de jaguares, las cámaras documentaron pumas, ocelotes, margáis, tapires centroamericanos y venados de cola blanca. También se registraron especies como pizotes, tepezcuintles y cotuzas.
Escobar destacó que estos resultados permiten conocer mejor la biodiversidad de una región donde no se había desarrollado una evaluación de este alcance con el sistema de monitoreo presentado.
En el caso de los pumas, el equipo cuenta con varios registros, pero no con un número determinado de individuos. A diferencia del jaguar, estos felinos no poseen un patrón de manchas que facilite su identificación individual mediante las imágenes.
¿Los jaguares llegaron desde Petén?
La presencia de jaguares en la Sierra de las Minas no demuestra que se hayan desplazado desde Petén como consecuencia de los incendios o la deforestación en la Selva Maya.
Consultada sobre esa posibilidad, Escobar señaló que podrían ser poblaciones distintas, aunque el tema continúa bajo estudio. Explicó que se investiga una posible vinculación con la región de la Sierra del Merendón, en Honduras, mediante un trabajo binacional.
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La especialista advirtió que la deforestación y otras amenazas dificultan el movimiento de los jaguares entre áreas de bosque. Por ello, conocer su distribución también permite identificar los espacios necesarios para mantener la conexión entre sus hábitats.
Conservación del jaguar y protección de los bosques
Para WWF, documentar la presencia del jaguar refuerza la importancia de conservar la Sierra de las Minas. Escobar explicó que proteger el hábitat de esta especie también contribuye a resguardar otros animales y el bosque.
Esa conservación tiene una relación directa con las comunidades, debido a la importancia de los bosques de la región para la protección de las fuentes de agua.
La organización plantea que los hallazgos sirvan como información para la toma de decisiones y para fortalecer el trabajo entre autoridades, comunidades y entidades que participan en la protección de la reserva.
Entre las amenazas identificadas están los incendios forestales y el uso del fuego en actividades agrícolas y ganaderas.
Como parte de las acciones de prevención y respuesta, WWF informó que se ha capacitado a 66 guardarecursos y cinco bomberos forestales, con apoyo del Servicio Forestal de Estados Unidos.
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El trabajo incluye líneas cortafuego, mapas de riesgo, sistemas de alerta temprana y equipo para quienes participan en el control de incendios.
También se impulsa la campaña Guardianes del Bosque, con mensajes difundidos en la Sierra de las Minas y la Sierra del Merendón mediante radio, redes sociales y materiales educativos.

Los registros obtenidos hasta ahora constituyen una base para continuar la investigación. El siguiente paso, según Escobar, es ampliar el monitoreo y convertir esa información en acciones que ayuden a conservar los bosques donde habita el jaguar.
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