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Las 10 multas de tránsito que más se repiten en Guatemala este 2026

Especialistas en seguridad vial consideran que las multas de tránsito han perdido efecto con el paso del tiempo. Mientras el Departamento de Tránsito reporta que 6 de cada 10 sanciones fueron impuestas a motoristas, analistas plantean actualizarlas para reducir accidentes.

Accidente de tránsito en la ruta al Pacífico

Bomberos y Autoridades de tránsito informaron sobre un motorista fallecido debido a un accidente de tránsito en el km 16 de la ruta al Pacífico. (Foto Prensa Libre: Bomberos Voluntarios)

Los fallecimientos por hechos de tránsito siguen en aumento. La tasa de muertos por cada 100 mil habitantes pasó de 9.3 a 13.5 en el 2025. De acuerdo con Fernando Bon, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), una de las principales causas es el crecimiento exponencial del parque vehicular, especialmente el de motocicletas.

Según Bon, el parque vehicular pasó de 4.1 millones de vehículos en el 2020 a 6.4 millones en el 2025, según registros de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Es decir, hubo un crecimiento de 2.6 millones de vehículos en seis años.

Agregó que también ha cambiado la composición del parque automotor. En el 2020, las motocicletas representaban 1.73 millones y en el 2025 alcanzaron los 3.2 millones, un aumento del 85%.

Para Bon, esto responde a una crisis en el sistema de transporte público. “Al no haber servicios eficientes y dignos, las personas han tenido que optar por un medio accesible, como la motocicleta, con bajos costos de mantenimiento y consumo de gasolina”, comentó.

Bon explicó que las motocicletas representan el 50% del parque vehicular y también el 50% de los hechos de tránsito registrados en el país. En contraste, indicó que los automóviles representan el 43% del parque vehicular, pero participan en el 34% de los hechos de tránsito.

Añadió que las cifras más altas corresponden al transporte pesado y colectivo. “Mientras que juntos representan el 7% del parque vehicular, también juntos representan el 14% de los hechos de tránsito. Quiere decir que duplican su representación dentro del parque vehicular”, señaló.

De acuerdo con el comisario del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil (PNC), Carlos Enrique Fuentes, el Departamento de Tránsito ha impuesto 66 mil 979 sanciones en diferentes rutas del país del 1 de enero al 20 de mayo de 2026. Según explicó, 42 mil de estas multas fueron dirigidas a motoristas, lo que representa el 62% del total nacional.

10 sanciones más impuestas

Según datos del Departamento de Tránsito de la PNC, las principales multas a los automotores en el país son impuesta spor no portar licencia de cinducir o no contar con lammisma. De estas, las motocicletas son quienes más reportan sanciones.

  • Por no portar licencia de conducir: 33,727
  • Por conducir sin tener licencia: 14,111
  • Por conducir utilizando auriculares conectados, utilizando teléfonos u otros aparatos similares: 4,944
  • Por portar las placas de circulación en lugares no autorizados: 4,485
  • Por conducir un vehículo automotor con licencia que no corresponde al mismo: 2,135
  • Por producir sonidos o ruidos estridentes por medio de los propios vehículos, escapes o bocinas: 1,652
  • Por circular en la vía pública cuando exista restricción dispuesta por la autoridad: 1,652
  • Cuando los conductores de motocicletas o motobicicletas y sus acompañantes, no cumplan con la obligación de portar el casco protector y el chaleco: 1,495
  • Por circular con llantas lisas o con rotura: 1,396
  • Por no tener los vehículos automotores, con excepción de las motocicletas, el equipamiento básico según el presente reglamento: 1,382

Factores

Respecto de las responsabilidades, Bon señaló que los hechos de tránsito responden a múltiples causas y actores involucrados. “Es responsabilidad tanto de conductores, pasajeros y peatones como de las autoridades involucradas: Policía Nacional Civil (PNC), policías municipales de tránsito, así como de las entidades encargadas de la infraestructura del país, como el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) y las municipalidades en sus jurisdicciones”, mencionó.

Además, indicó que existen factores relacionados directamente con los usuarios de la vía, como la velocidad inapropiada o excesiva, el consumo de alcohol o drogas, la conducción bajo cansancio y las distracciones por el uso de dispositivos electrónicos.

También mencionó factores ambientales y de infraestructura, como la visibilidad reducida, las condiciones climáticas, la iluminación deficiente y la presencia de obstáculos en las carreteras. “Las condiciones climáticas en un país con infraestructura deficiente y poco mantenimiento también influyen más en los hechos de tránsito”, afirmó.

El analista agregó que uno de los principales riesgos se observa en carreteras de alta velocidad que atraviesan comunidades y centros poblados sin señalización adecuada o pasos peatonales seguros. “En el interior del país, las carreteras de alto tránsito o de alta velocidad cruzan directamente comunidades y viviendas cercanas a la vía sin una señalización adecuada”, explicó.

Por su parte, Salvador Morales, especialista en seguridad vial, explicó que la seguridad vial depende de distintas variables que funcionan de manera conjunta. “Este sistema es codependiente de distintas variables: la infraestructura, los vehículos en buen estado, la revisión técnica vehicular, el cumplimiento de la ley y también los usuarios”, expresó.

Morales añadió que contar con carreteras, vehículos y normas adecuadas no es suficiente si las personas no practican conductas de convivencia y respeto en la vía pública. “De nada sirve tener las mejores normas si las personas no están capacitadas y no conocen las normas de tránsito”, dijo.

Endurecer sanciones

Bon consideró que para prevenir las conductas de riesgo en las vías es necesario actualizar y endurecer algunas medidas coercitivas, entre ellas las multas. Sin embargo, señaló que las sanciones por sí solas no resolverán el problema y que también se requiere un enfoque preventivo y un cambio en la cultura vial.

“Sabemos que eso no se logra de la noche a la mañana”, afirmó Bon. Además, indicó que este proceso debe involucrar a las autoridades de tránsito, los centros educativos y la ciudadanía.

Por su parte, Morales señaló que uno de los principales retos es que las multas y sanciones actuales han quedado rezagadas con el paso del tiempo. “Nuestra Ley de Tránsito creo que es de los años 90 y ahí decía Q500, que en los años 90 sí le tocaba el bolsillo a uno”, comentó Morales.

El especialista explicó que el impacto económico de las sanciones ya no es el mismo que hace décadas. “Q500 del año 90 no son Q500 del 2026”, afirmó.

Morales agregó que el rezago de las normas también afecta el cumplimiento de la ley. Según indicó, en algunos casos las personas prefieren pagar las multas porque estas ya no representan una sanción significativa.

El comisario Fuentes indicó que, además de las sanciones, se han impulsado campañas preventivas y de sensibilización. “Hemos impulsado algunas campañas en las principales rutas donde se ha registrado la siniestralidad vial durante este cuatrimestre”, expresó.

De acuerdo con Fuentes, la institución ha impartido capacitaciones de educación vial en establecimientos de primaria y diversificado. “Llevamos 112 mil personas capacitadas. Hemos trabajado articuladamente con todas las instituciones durante este cuatrimestre para conocer el patrón de conducta en las principales vías del país”, comentó.

Acciones propuestas

Morales señaló que reducir los hechos de tránsito requiere implementar medidas a corto, mediano y largo plazo, enfocadas tanto en el cumplimiento de la ley como en la mejora de la infraestructura, la formación de conductores y la actualización de las normas de tránsito.

Entre las acciones inmediatas, Morales destacó la necesidad de fortalecer el cumplimiento de la ley. “No hay mejor fórmula en el mundo que hacer que se cumpla la ley”, afirmó.

El especialista indicó que, además del control y las sanciones, es necesario invertir los recursos disponibles en mejorar la infraestructura vial. Según explicó, las carreteras no deben diseñarse únicamente para los vehículos, sino también para peatones y otros usuarios de la vía.

A mediano plazo, Morales consideró necesario actualizar las normas de tránsito y fortalecer la revisión técnica vehicular para el transporte público, de carga y particular. “El transporte público, el transporte de carga y el transporte particular deben cumplir requisitos mínimos de seguridad para poder circular en el país”, afirmó.

En cuanto a las acciones de largo plazo, el especialista destacó la importancia de la formación y la educación vial. Explicó que cambiar hábitos en conductores actuales puede resultar complicado, por lo que consideró prioritario enfocarse en las nuevas generaciones. “Hay que invertir en los nuevos conductores, en la gente que se está formando y en quienes vienen”, indicó.

Morales agregó que la educación vial también debería profesionalizarse, especialmente en el caso de pilotos de transporte pesado y colectivo. “Hoy por hoy, no existe una carrera reconocida de piloto profesional. En otros países existen programas técnicos donde los pilotos reciben capacitación constante y certificaciones periódicas en seguridad vial”, comentó.

ESCRITO POR:

Mauricio Álvarez

Periodista en colaboración con el proyecto Guatemala No Se Detiene.

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