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Maga busca Q35 millones para entregar alimento fortificado a personas en inseguridad alimentaria

La Sesán le trasladará Q20 millones de su presupuesto al Maga para la compra del alimento fortificado; aun así, le faltan Q35 millones para echar a andar la intervención.

El Maga entregaría el alimento fortificado junto con las raciones que ya reciben las familias en vulnerabilidad alimentaria. (Foto Prensa Libre: MAGA)

La entrega de alimento fortificado por parte del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) para atender la inseguridad alimentaria tiene un costo estimado de Q55 millones; sin embargo, la cartera no cuenta con todo el presupuesto para cubrir ese monto.

La Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán) acordó el traslado de Q20 millones de su presupuesto para la compra inicial del alimento, de acuerdo con las autoridades, pero faltarían Q35 millones para completar el programa.

Durante la cuarta reunión extraordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasán), la semana pasada, Dinora Herrera, viceministra de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Visan), indicó que se inició un cruce de cartas con la Sesán para el traslado de dichos recursos.

Además, dijo que efectúan gestiones ante el Ministerio de Finanzas para obtener el resto de los fondos en lo que resta de agosto, pero también analizan a lo interno de la cartera para identificar recursos o bien qué otra institución pública puede ceder parte de su presupuesto para financiar el programa.

“Necesitamos la firma del convenio para poder adquirir este alimento fortificado. Estaríamos haciendo las gestiones ante Finanzas para que nos traslade este presupuesto”, señaló la viceministra.

La vicepresidenta Karin Herrera, quien preside el Conasán, indicó que es necesario agilizar los trámites y procedimientos administrativos y darles seguimiento, más allá de enviar solo las cartas, a fin de garantizar la adquisición y entrega del alimento fortificado, más en un escenario en el que la sequía y las condiciones agroclimáticas que afectan al país aumentarían la cantidad de personas en inseguridad alimentaria.

De acuerdo con la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases (CIF), actualmente en Guatemala hay 3.2 millones de personas con serias brechas para alimentarse, distribuidas en 10 departamentos del país, y continuarán en dicha condición hasta septiembre.

“Hará falta (el alimento fortificado) a finales de este año, porque el hambre no espera para el próximo”, dijo la vicemandataria, quien instruyó a la Sesán a darle acompañamiento al Maga en las gestiones necesarias para que se logre entregar el producto durante el presente trimestre a las familias con niños en inseguridad alimentaria.

Los recursos monetarios que requiere el ministerio serán para el Programa 11, enfocado en el acceso y la disponibilidad alimentaria para atender a familias en situación de pobreza y extrema pobreza.

Al comienzo del 2026, dicho programa tenía una asignación de Q1 mil 200 millones. Se le redujeron Q465.2 millones, con lo que tiene un presupuesto vigente de Q734.7 millones. La ejecución a este 17 de agosto es del 42.45%, según reporte del Sistema de Contabilidad Integrada del Ministerio de Finanzas.

El Maga aportó Q58 millones de su presupuesto para apoyar el subsidio destinado a contener el alza en el precio de los combustibles ―se implementó entre el 28 de abril y el 2 de julio―.

De aprobarse un segundo subsidio para el mismo fin, el ministerio sufriría otro recorte, esta vez de Q170 millones.

La falta de estos recursos compromete ahora la compra del alimento fortificado.

Además, este año el Maga dejó de comprar fertilizantes para repartir entre los agricultores por falta de fondos y porque consideró que la sequía y los abonos químicos no son la mejor combinación para el desarrollo de los cultivos.

La intervención

El 22 de junio pasado, el Maga informó durante la reunión ordinaria del Conasán que este año entregaría 300 mil raciones de harina de maíz y sopa fortificadas, las cuales se incluirían entre los productos que ya distribuye a las familias, lo que permitiría llegar a más hogares con necesidad de alimentos.

La compra se haría por medio del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La viceministra señaló en la reciente sesión que desde un inicio la entrega se planteó “siempre y cuando” el Maga tuviera los recursos financieros para implementarla; sin embargo, el presupuesto del viceministerio “ya está comprometido en las diferentes intervenciones, tanto en NDA (asistencia alimentaria), medidas cautelares, reserva estratégica de granos básicos”.

Con anterioridad, el Maga indicó que la intervención busca incrementar el contenido calórico y nutricional de los beneficiarios. Se entregarían tres mil 600 gramos de dicho alimento por ración, es decir, cuatro bolsas de 900 gramos cada una.

La ruta de entrega a la población vulnerable sería: la Comisión Municipal de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Comusán) solicitará a los Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocode) la identificación de las familias. Luego, la Sesán se encargará del análisis de los expedientes y gestionará la asistencia ante el Maga, que tendrá a su cargo la logística, el traslado y la entrega del alimento a los beneficiarios. Dicha metodología ya está aprobada y validada por las autoridades.

Contra el tiempo

Sin los recursos para la compra del alimento fortificado, aún no se sabe cuándo llegaría el beneficio a la población en riesgo de inseguridad alimentaria.

Iván Aguilar, gerente humanitario para Oxfam en Centroamérica, indicó que cualquier esfuerzo del Gobierno para movilizar recursos y fortalecer los programas de apoyo alimentario es positivo, pero, desde una perspectiva humanitaria, el factor tiempo es un desafío.

“Las familias más afectadas por la sequía asociada al fenómeno de El Niño no pueden esperar varios meses para recibir apoyo. La pérdida o reducción de las cosechas de maíz y frijol tiene efectos inmediatos sobre la disponibilidad de alimentos y los ingresos familiares”.

Iván Aguilar, gerente humanitario para Oxfam en Centroamérica

La preocupación se agudiza en los hogares con niños pequeños y mujeres embarazadas o en período de lactancia.

“Si la distribución del alimento fortificado llegara hasta finales de año, existe el riesgo de que muchas familias ya hayan agotado sus reservas (de granos básicos), acumulado deudas o adoptando mecanismos de afrontamiento difíciles de revertir. Desde el punto de vista humanitario, la asistencia es más efectiva cuando llega antes de que los hogares entren en una fase más profunda de vulnerabilidad”, agregó.

Al cierre de la edición, el Maga no había respondido las consultas para esta nota.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.