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MAGA destina Q300 millones para retener la humedad en los suelos y enfrentar la sequía
La escasez de lluvias pone en riesgo los cultivos. El Ministerio de Agricultura impulsa el sistema Keyline como parte de la intervención Suelos y Aguas para el Futuro.
La escasez de lluvias pone en riesgo los cultivos. El Ministerio de Agricultura impulsa el sistema Keyline para mejorar la retención de humedad en los suelos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Este año, la sequía agrícola ha afectado más de 143 hectáreas de cultivos y, ante la disminución de las lluvias, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) puso en marcha el sistema Keyline como una medida para favorecer la retención de humedad en los suelos.
El sistema forma parte de la intervención Suelos y Aguas para el Futuro, según la ministra María Fernanda Rivera, consiste en una práctica de manejo sostenible para aumentar la disponibilidad hídrica en beneficio de la producción agrícola, mediante un diseño de zanjas que permiten captar el agua de lluvia y favorecer su infiltración en el suelo.
Por el momento, el MAGA capacita a productores y extensionistas para implementar el sistema en los 340 municipios del país. Para esta actividad cuentan con un presupuesto de Q300 millones.
¿Cuál es el impacto del déficit hídrico por la falta de lluvias debido a la canícula prolongada?
Tenemos una combinación de condiciones. Por un lado, hay anomalías climáticas desde mayo, que empezaron con una entrada tardía del invierno y después lluvias irregulares.
Hay un tipo de lluvias que se llaman convectivas, que son de corto tiempo —45 minutos a 1 hora con 30 minutos, más o menos—, pero muy fuertes y, a veces, acompañadas de granizo y de tormentas eléctricas. Pero el sector agrícola necesita que haya lluvias cada cierto tiempo; lo ideal es cada cinco días y no tan fuertes, para que al suelo le dé tiempo de infiltrarlas y retenerlas.
Cuando hay lluvias convectivas, el agua sigue de largo: arriba de 149 millones de toneladas al año. Si la retuviéramos, podría ayudar en esos períodos secos —algunos años en Guatemala se llega hasta 60 días sin lluvia— que afectan a los cultivos.
Ahora tenemos anomalías climáticas que aún no se asocian al fenómeno de El Niño, y hay una alta probabilidad de los efectos del fenómeno al final de este año y al inicio del siguiente.
El Ministerio de Agricultura tiene un comité de emergencia institucionalizado y se está preparando para atender en los meses en los que habrá un pico —finales de julio y agosto—, que es cuando también se marca la época más seca, y el cálculo es que habrá entre 170 mil y 200 mil personas con daño en sus cultivos.
Como respuesta a esto, el ministerio diseñó un plan de asistencia alimentaria para que nadie caiga en inseguridad alimentaria o desnutrición, pero también se trabaja para el mediano y el largo plazo, en el programa Suelos y Agua para el Futuro, que incluye el diseño Keyline, pero también el manejo de suelos.
¿Quiénes están entre esas 200 mil personas que podrían ver afectados sus cultivos por estas condiciones climáticas?
Tenemos productores de infrasubsistencia, también los pequeños excedentarios, los medianos y los grandes; todos podrían tener cierta influencia de dichos eventos, y hay que trabajar con ellos de formas diferentes.
Para que se pueda mantener el agua y no se desperdicie con las escorrentías, se necesita materia orgánica, que básicamente consiste en que los residuos no se quemen, sino que se queden en el lugar o que se incorporen, por ejemplo, abonos orgánicos. Lo otro es tener micro y macroorganismos, que toman esta materia orgánica y la convierten en humus, lo que da la estructura al suelo y que se convierte en una especie de esponja que guarda la humedad. Además, el suelo tiene minerales que ayudan a la fertilidad, y los microorganismos los convierten en nutrientes que la planta puede aprovechar.
Es importante conocer el suelo que tenemos, y el Ministerio utiliza toda la información estratégica de suelos que ya posee, lo que nos permite tomar decisiones a nivel de finca o de terreno para, según el tipo de suelo, hacer el mejor manejo posible.
Una vez que tenemos idea de cómo manejar el suelo y que los campesinos y los productores ya saben cómo hacerlo, tenemos que hacer un diseño de la plantación, pero basado en cómo se mueve el agua dentro de un terreno. Ese es un diseño hidrológico, ya que el recurso más limitado es el agua. Es importante retenerla en el suelo. Tenemos que aprender a usar de mejor forma el agua de lluvia.
La gran ventaja es que este conocimiento queda en las personas, para no crear una dependencia en el ministerio ni en ningún actor en territorio, sino que ellas aprendan esta lógica para que sigan produciendo y aplicándola en sus parcelas u otros terrenos.
¿Cómo funciona el sistema Keyline?
Este diseño hidrológico hace que el agua pase de forma más lenta por un terreno y que no tengamos las emergencias y esas condiciones en que las lluvias se llevan el suelo hacia los ríos. Se hacen todas las obras y los trabajos de gestión del suelo.
Se puede utilizar en terrenos grandes o pequeños, y lo que va a cambiar es la forma en la que se diseña, la forma en la que pasa el agua y en la que va a estar la plantación.
La idea es que podamos tener agua o humedad disponible en todo el terreno durante más tiempo. También se pueden utilizar riegos de auxilio, que son formas de hacer más eficiente el uso del agua que podamos tener, por ejemplo, en reservorios, como el riego por goteo.
Keyline funciona sin necesidad de combustible. Al hacer un buen diseño, el agua se mueve en el terreno por sí sola, con cada lluvia que caiga.
¿Esto se puede implementar en todo tipo de suelo y quién haría ese diseño?
Sí, puede ser en cualquier territorio del país.
Con algunos agricultores se usa una estrategia de fomento y con otros se hace una estrategia de capacitación.
¿A qué me refiero? Con los más vulnerables, los que tienen los terrenos más pequeños, los de subsistencia y los medianos —cooperativas, asociaciones, etc.—, el Ministerio los puede apoyar, y eso se está haciendo con el diseño y también al capacitarlos, pues la idea es que el conocimiento quede en las personas.
En los terrenos más grandes se les puede facilitar la capacitación para que ellos también puedan capacitar a sus técnicos y a sus asesores.
El sistema se puede adaptar al terreno y al tipo de suelo. El diseño va a ser muy diferente para Petén, que tiene suelos cársticos, que para Totonicapán o Quiché, que tienen condiciones diferentes. Lo que se adapta es el diseño.
¿El MAGA trabaja en un plan piloto del sistema Keyline?
Lo que estamos haciendo son parcelas demostrativas. Ahí es donde ven cómo se hace; les mostramos cómo se hizo el diseño, el tipo de suelo que encontramos y cómo se está manejando ahora, de forma muy diferente a como se hacía hasta inicios de este año.
¿En cuánto tiempo se podrán ver los resultados al implementar dicho sistema?
Si está bien hecho el diseño, el agua empieza a distribuirse desde las primeras lluvias.
En el primer año se va a tener un efecto, pero, conforme uno va manejando de mejor forma el suelo, va mejorando la eficiencia del sistema, porque atrapa más agua. Mientras más sano está el suelo, más vivo, con microorganismos, con materia orgánica, etc., mejor va a sostener esa agua y la va reteniendo durante más tiempo.
¿Cuál es el plazo para replicar el sistema en todo el país?
Esto se va a replicar en los 340 municipios, según el tipo y tamaño del productor. El Ministerio tiene muchas formas de atender a la población y empieza con los más vulnerables, con el diseño. Después tenemos los pequeños excedentarios; luego, los medianos y los grandes.
Verán en los siguientes meses un despliegue del Ministerio de Agricultura en los 340 municipios para poder atender a todo tipo de agricultores. Esta es una estrategia de país y de Estado.
Esto realmente es adaptación al cambio climático; no podemos revertir esa tendencia ni podemos determinar cuándo va a llover, pero sí podemos diseñar y hacer este trabajo para que el agua de lluvia permanezca más tiempo en cada uno de los terrenos y así evitar daños desde ahora y para el futuro.
¿El sistema ya se está aplicando en terrenos fuera de esta finca demostrativa?
El Ministerio, durante mucho tiempo, tuvo casi en desuso el Sistema Nacional de Extensión Rural, pero realmente esa es una herramienta de capacitación. De enero a mayo se capacitó a 100 técnicos y se eligió a los 40 mejores para otra fase de preparación para que ellos sean los capacitadores. A finales de julio impartirán talleres regionales.
Los otros capacitadores capacitarán a sus promotores y estos a los participantes de los Centros de Aprendizaje para el Desarrollo (CADER), que son grupos de 20 a 25 personas. Hay 8 mil CADER en el país. Además, saldrá el VISAN, que es el Ministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que atenderá la parte de asistencia alimentaria. VIDER se desplegará con las asociaciones, cooperativas y el sector privado.
Es una metodología en cascada, en la que los mismos 40 técnicos no van a los 340 municipios, sino que se usa este sistema en el que participan capacitadores, extensionistas, promotores y los participantes de CADER.
¿Las capacitaciones están ocurriendo actualmente y que presupuesto tiene el MAGA para implementar el sistema?
Es correcto. Para esta campaña o para esta intervención de Suelos y Agua para el Futuro, en el marco de las condiciones agroclimáticas 2026, es de Q300 millones. Si hubiera necesidad de más fondos, se han identificado diferentes fuentes de financiamiento. Incluso, el Ministerio de Finanzas nos estaría apoyando.

