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Mejoras en torres de control y rayos X: DGAC confirma inversiones en aeródromos del interior
Se han implementado equipos de rayos X, mejoras en climatización y la recuperación de infraestructura abandonada. Autoridades destacaron que el proceso busca fortalecer la seguridad operacional y sentar las bases para futuras inversiones en estos territorios.
El aeródromo de Retalhuleu es clave para el turismo interno, ahora que es el segundo destino en afluencia de visitantes, después de Antigua Guatemala. Foto con fines ilustrativos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) avanza en la modernización del sistema aeroportuario del país. El plan no se limita al Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA), sino que también abarca aeródromos y terminales regionales, con inversiones en tecnología, comunicaciones, seguridad operacional y la recuperación de infraestructura abandonada.
Fernando Suriano, viceministro de Transporte, confirmó durante un foro transmitido por Guatevisión que ya se instalaron nuevos equipos de rayos X en el AILA, una de las principales demandas en materia de seguridad. “Ya se realizó el primer cambio de rayos X, que son equipos especializados. Pudimos cambiar los cuatro de la salida, lo cual era fundamental, ya que antes solo funcionaba uno”, explicó.
Suriano también señaló avances en el sistema de climatización del aeropuerto. “Vamos en una etapa avanzada. Es importante que las empresas que participan sean formales y que los procesos de licitación sean transparentes”, indicó. Además, destacó mejoras tecnológicas en la torre de control para garantizar una comunicación más eficiente entre aeronaves y personal aeroportuario.
Otro de los ejes del proceso es la zonificación del espacio aéreo a nivel nacional, con el objetivo de mejorar la coordinación entre las torres de control de los distintos aeropuertos del país y fortalecer la seguridad operacional.
Mejoras en el interior
Las acciones también se extienden a otros puntos estratégicos del país, como Petén, Izabal, Huehuetenango y Retalhuleu. En el aeropuerto Mundo Maya, por ejemplo, se trabaja de la mano con la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna). “Ya se han instalado equipos en varios aeródromos y se han fortalecido las conexiones con el radar en Guatemala, lo que permitirá una mayor seguridad operacional, especialmente en la costa sur y en áreas del occidente”, detalló Suriano.
El viceministro explicó que la primera etapa del proceso de modernización contempla dos componentes clave. El primero es la elaboración de un plan maestro aeroportuario, inexistente hasta ahora en Guatemala. “Ese plan se concluyó en diciembre y actualmente estamos en la fase final del documento para la toma de decisiones”, señaló. El segundo componente ha sido la inversión para el rescate de aeropuertos estatales. “Si La Aurora estaba en condiciones complicadas, los aeropuertos del interior estaban aún peor”, reconoció.
Desde el sector productivo de Retalhuleu, Dulce León, del presidente del Grupo Gestor Reu, señaló que los cambios impulsados por la DGAC han estado enfocados principalmente en el mantenimiento y recuperación de las instalaciones existentes. Entre las mejoras mencionó la torre de control, los servicios sanitarios y la implementación de mobiliario, acciones que, a su criterio, han permitido mejorar las condiciones básicas del aeropuerto.
León destacó que Retalhuleu se ha consolidado como uno de los principales destinos turísticos del país y que contar con un aeropuerto funcional representa una ventaja para la región. “Retalhuleu ya es el segundo destino turístico a nivel nacional después de Antigua Guatemala”, señaló.
Asimismo, consideró que ampliar y mejorar el aeropuerto facilitaría que más personas visiten el departamento. “Tener un aeropuerto más grande permitiría recibir a una mayor cantidad de turistas”, indicó. También añadió que estos trabajos dependen de una coordinación entre autoridades centrales y locales de turismo para que el proceso vaya de la mano con la mejora de las instalaciones.
Suriano mencionó la recuperación de la torre de control de Izabal, que se encontraba totalmente abandonada y las instalaciones que nunca entraron en funcionamiento. “Los edificios que construyeron en el 2006 estaban totalmente abandonados, se recuperaron y se han estado fortaleciendo con sistemas como generadores de electricidad que son básicos en los aeropuertos”, explicó.
Suriano añadió que también se están diseñando acciones específicas para regular la operación, cierre o restricción de aeropuertos cuando existan riesgos en materia de seguridad. Recordó incidentes previos, como un accidente ocurrido en San Marcos, que evidenciaron la necesidad de contar con terminales adecuadamente diseñadas. En este proceso, indicó, se trabaja de forma coordinada con el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) y con el sector privado local, lo que ha permitido avanzar en la recuperación de estas terminales antes de pasar a una segunda etapa enfocada en nuevas inversiones.
¿La normativa de altura para los edificios aplicará en el interior?
Respecto a la aplicación de la normativa de altura en los aeropuertos del interior, Juan Pablo Estrada, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Vivienda (Anacovi), consideró en el mismo foro que primero se deben definir claramente los límites en el AILA, para luego replicar el modelo en otros aeropuertos del país.
“Este trabajo debe replicarse, pero teniendo al aeropuerto de La Aurora como base, porque ya se sabrán exactamente las condiciones que deben cumplirse. El objetivo es que cada aeropuerto que se modernice cuente con reglas específicas”, explicó.
Estrada subrayó que la seguridad aérea debe ir de la mano con el desarrollo urbano, especialmente ante el crecimiento demográfico y la expansión de las ciudades intermedias. “Lo ideal es modernizar estos aeropuertos y establecer reglas claras desde el inicio, para evitar que el desarrollo urbano avance sin planificación y el aeropuerto quede rezagado”, afirmó.
Por su parte, Luis Dávila, del Observatorio para las Ciudades de la Universidad del Istmo (Unis), señaló que cada aeropuerto requiere un análisis particular, ya que la densidad y el mercado varían según la ciudad. “No es lo mismo planificar en la ciudad de Guatemala que en una ciudad intermedia. La planificación territorial debe adaptarse a cada contexto”, indicó.
Suriano agregó que desde la DGAC se trabaja con el enfoque de las superficies limitadoras de obstáculos, que permiten identificar riesgos para la navegación aérea en todo el país. “Hemos detenido construcciones en lugares como Chiquimula y hemos intervenido en casos como Puerto Barrios. En aeropuertos como Huehuetenango y Cobán, que ya están saturados, también se han identificado edificaciones que representan riesgos”, explicó.

