Mientras más tiempo estén cerradas las escuelas, menor será el rendimiento de los estudiantes

En un escenario donde los establecimientos educativos permanecen cerrados durante 13 meses debido a la pandemia del covid-19, nueve de cada diez estudiantes guatemaltecos estarían por debajo del nivel mínimo de rendimiento.

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En Guatemala, las escuelas estuvieron cerradas durante nueve meses en el 2020,  y según informe del Banco Mundial, el cierre de los centros educativos por un tiempo prolongado podría traer un bajo nivel de rendimiento de los estudiantes. (Foto Prensa Libre: EFE)
En Guatemala, las escuelas estuvieron cerradas durante nueve meses en el 2020, y según informe del Banco Mundial, el cierre de los centros educativos por un tiempo prolongado podría traer un bajo nivel de rendimiento de los estudiantes. (Foto Prensa Libre: EFE)

La crisis sanitaria tiene un serio impacto en la educación, y es un efecto global. Las clases presenciales se suspendieron y la medida fue tomada por los países para prevenir la propagación del virus entre la comunidad educativa, pero pasados los meses la decisión cobra la factura con el menoscabo del aprendizaje de los estudiantes, aunque, los de estrato social bajo son los más afectados.

En la región, previo a la crisis sanitaria, uno de cada dos estudiantes estaba por debajo del nivel mínimo de rendimiento, es decir, que no eran capaces de identificar la idea central de un texto de longitud moderada, como de encontrar información pese a tener instrucciones claras, y les era difícil reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos. Pero en Guatemala, la cifra era más dramática, pues siete de cada diez alumnos se encontraban en esa condición.

Con el cierre de los centros educativos esta brecha se hace más grande, de acuerdo con el informe Actuemos ya para proteger el capital humano de nuestros niños: Los costos y la respuesta ante el impacto de la pandemia del covid-19 en el sector educativo de América Latina y el Caribe, elaborado por el Banco Mundial, que analiza la situación en Latinoamérica y plantea varios escenarios según el tiempo que las escuelas han permanecido cerradas.

Los países con un impacto inferior son aquellos que previo a la emergencia tenían un porcentaje menor de estudiantes que no alcanzaban el nivel mínimo de rendimiento. Por ejemplo, Chile y Costa Rica son los menos golpeados, y es porque la proporción de alumnos en esa condición era de 31 y 41 por ciento, respectivamente, contrario a República Dominicana que alcanzaba el 79 por ciento.

En Guatemala el 70 por ciento de los estudiantes no lograba el mínimo ante del covid-19, y en el supuesto de siete meses con las escuelas cerradas por la emergencia, como plantea el informe, serían ocho de cada diez los que tendrían un bajo rendimiento. Pero hay un escenario más pesimista, uno en el que los centros educativos permanecen cerrados por 13 meses, en este panorama la cifra subiría a nueve.

Fue el 16 de marzo del 2020 que las autoridades de Educación tomaron la decisión de cerrar los centros educativos debido a que días antes se detectó el primer caso de covid-19 en el país, y se comenzó con la estrategia de educación a distancia. El año culminó de esa manera, y para el sector privado fueron siete meses sin que los niños y jóvenes asistieran a las aulas, mientras que para el sector público la medida se extendió un mes más.

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El presente ciclo escolar se inició con la modalidad híbrida -clases presenciales y en casa-, pero solo aquellos establecimientos que se encontrarán en municipios donde la alerta sanitaria se mantuviera en anaranjado y amarillo; sin embargo, el aumento de contagio del coronavirus obligó a un cambio en las directrices del Ministerio de Educación (Mineduc), y ahora únicamente los establecimientos que demuestren que tienen las condiciones para recibir a los alumnos en un ambiente seguro para evitar el contagio del covid-19 pueden adoptar el modelo híbrido.

El viceministro Administrativo del Mineduc, Érick Mazariegos, dijo el lunes pasado en conferencia de prensa que hay 13 mil 882 mil establecimientos en alerta amarilla, y 21 mil 833 naranja. No se tiene certeza de cuántos tienen la infraestructura adecuada y cumplen con las condiciones sanitarias establecidas por el Ministerio de Salud para que los estudiantes retornen a las aulas, Entonces, los centros educativos podrían permanecer cerrados por más tiempo.

Entre los últimos de la región

El informe señala que antes de la aparición del covid-19 en Latinoamérica y el Caribe el 55 por ciento de los alumnos se encontraba por debajo del nivel mínimo de rendimiento, lo cual era ya un porcentaje alto, y que aumentaría al 71 por ciento si las escuelas se cerraban por 10 meses, y si la situación se extendía a otros tres meses, entonces, se llegaría al 77 por ciento.

“Las pérdidas de aprendizaje en los países de bajo rendimiento representaría un gran impedimento para que los alumnos desarrollen habilidades básicas/fundamentales”, dice el documento, por lo que el impacto para Guatemala sería mayor, pues está entre los países que están por debajo del umbral, junto a República Dominicana, Honduras y Paraguay, y los centros educativos no han abierto del todo sus puertas a los estudiantes.

En cuanto a la pérdida del aprendizaje, añade que podrían representar hasta el 88 por ciento de lo que los estudiantes aprenden en un año escolar promedio.

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Se destaca en el informe que son los estudiantes menos privilegiados los que tiene un mayor atraso, por varias razones, como el limitado acceso y la participación efectiva en la educación a distancia, que pasa con la falta de recursos digitales, así como el apoyo de los padres de familia y las dificultades económicas que enfrentan en los hogares.

En Perú, que aún está en mejores condiciones que Guatemala, el aprendizaje en los estudiantes de bajos recursos podrían reducirse un siete por ciento, comparado con aquellos cuyas familias tienen mejores ingresos.

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El dilema del modelo a distancia

Si bien los esfuerzos de los países van encaminados a una educación a distancia como una solución al cierre de las escuelas por la pandemia, Hosy Orozco, director del Departamento de Educación, de la Universidad Rafael Landívar (URL), refiere que la mayoría de las instituciones y de los docentes no estaban preparadas del todo para dar ese paso, y lo que se hizo fue trasladar el modelo presencial a una modalidad a distancia, lo que falta perfeccionar.

El problema en Guatemala es que no tenemos un único modelo de educación a distancia, señala, más bien hay multimodelos -educación por TV, radio, web y guías impresas-, y eso dificulta enfocar esfuerzos y perfeccionarse en uno ellos, y hasta ahora cada docente ha trabajado según sus posibilidades.

A esto se añade que la mayoría de la población estudiantil está en primaria, en el sector oficial y en zonas remotas, donde la conectividad es débil. “El modelo de guías impresas que se está tratando de llevar obviamente es un paliativo, pero no suplirá lo que supone la presencialidad”, dice Orozco.

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En ese sentido, Jorge Andrés Gálvez, director del Centro de Investigaciones Educativas de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), indica que conforme más tiempo pasen los establecimientos educativos cerrados y las clases presenciales sigan suspendidas el impacto en la pérdida del aprendizaje de los estudiantes será mayor.

La baja conectividad es uno de los obstáculos para la educación a distancia en Guatemala, los estudiantes del área rural son los más afectados. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

“A como está estructurada nuestra educación, que es escalonada, si se pierde un año, no solo será un niño el que repita el año, sino toda una cohorte que pasará de grado sin aprender lo que tenía que haber aprendido, que son los cimientos para lo que viene después”, dice Gálvez.

Orozco añade que entre más tiempo estén los estudiantes fuera de las aulas también aumentará el desencanto por una educación de calidad. “Entre más tiempo pasa habrá más abandono escolar, más estrés docente y de los padres de familia que tienen estar con sus hijos -educación en casa- o ver con quién los dejan -educación presencial-. Hay un mayor agotamiento de todos”.

¿Qué hacer?

La emergencia del covid-19 llevó a una educación remota de emergencia sin que nadie supiera a ciencia a cierta cómo implementarla, sin embargo, si la emergencia sanitaria continua habrá que perfeccionar este modelo de educación, por otro lado, si se regresa a la normalidad, lo esencial será trabajar con las cohortes para nivelar su conocimiento, dice Gálvez

Pero también será necesario “priorizar”, pues hay materias y disciplinas que pueden trabajarse mejor de manera presencial, como en el caso de Matemática y Química, por ser más complejas, y son precisamente estas, las de corte práctico, científico y numérico, las que tendrán un mayor rezago, menciona el director del departamento de Educación de la URL.

Ante este aprendizaje lento será vital que los establecimientos educativos hagan evaluaciones diagnósticas a sus estudiantes, principalmente en áreas que son prerequisito para los siguientes años, y reforzarlas, para poder reforzar los puntos débiles.

Habrá que evaluar lo que funcionó el año pasado y lo que no, y hacer los ajustes necesarios. Además de fortalecer a los docentes para mejorar sus destrezas de educación en modalidad a distancia, ya sea virtual o de manera impresa. Es buen momento para mejorar el modelo de enseñanza, pero también el de evaluación, pues no se puede evaluar de la misma manera cómo se hace con las clases presenciales, señala Orozco.

Sin duda, hay puntos que afinar en el modelo de educación a distancia que se puso en marcha en el país, pero hasta ahora se logró desarrollar la autonomía en los estudiantes, además del involucramiento de los padres en la educación de sus hijos, lo cual es positivo, recalca el investigador de la UVG.