Migrantes retornados: uno de cada dos tiene entre 15 y 30 años y vuelven con habilidades en distintos oficios
Del 1 de enero al 20 de octubre han sido deportados 27 mil 390 guatemaltecos de entre 15 y 30 años, población que forma parte del bono demográfico del país.
Uno de cada dos migrantes guatemaltecos retornados en 2026 tiene entre 15 y 30 años, según registros del Instituto Guatemalteco de Migración. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Más de la mitad de los migrantes guatemaltecos que retornan a Guatemala tienen entre 15 y 30 años, un grupo de la población que conforma la fuerza laboral del país y que buscó en la migración irregular una oportunidad de mejorar su vida.
Según datos del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), entre el 1 de enero y el 20 de octubre de este año, se registra el retorno por vía aérea desde Estados Unidos de 52 mil 763 guatemaltecos y el 52% está entre los 15 y los 30 años. El promedio mensual de deportados es de 5 mil 433, pero desde julio la cifra va en aumento. Uno de cada dos es originario de Huehuetenango, San Marcos y Quiché.
Según el registro, durante el tiempo que residieron en Estados Unidos, los connacionales se desempeñaron en más de 240 oficios, principalmente construcción, cocina y jardinería. Esa experiencia les da la oportunidad de desempeñarse en esas áreas al retornar a Guatemala. Sin embargo, conseguir un trabajo presenta desafíos.
Pedro Prado, coordinador del Departamento de Investigación y Consultoría Económica de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), señala que este reporte de migrantes retornados es una evidencia más de la falta de oportunidades de desarrollo para los jóvenes en el país y que hacia ellos debieran dirigirse las políticas públicas, especialmente de carácter económico y social.
El informe La dependencia hacia las remesas y la informalidad económica, desafíos que persisten, de Asíes, confirma que el grupo etario de entre 16 y 30 años está migrando hacia Estados Unidos y que el factor económico es la razón principal.
“Es preocupante que sean el capital más valioso de Guatemala, los jóvenes, que al no tener oportunidades vea en la migración irregular una opción de desarrollo”, indica Prado. Si bien el país norteamericano es el destino principal, ahora también lo es España.
La experiencia y las habilidades que los connacionales adquirieron en Estados Unidos deben ser aprovechadas y, según el analista, ese debe ser el objetivo de la política económica y social: crear fuentes de empleo en el área de servicios donde esta población tenga posibilidades laborales, a fin de aprovechar ese talento joven.
“Lamentablemente nuestra mejor mano de obra se está yendo de Guatemala”, sentenció el diputado Héctor Aldana el pasado 21 de octubre, durante una reunión de la Comisión de la Juventud del Congreso de la República.
Oportunidades
Como parte del Plan Retorno al Hogar, los connacionales llegan al Centro de Recepción de Retornados, en la zona 13 capitalina. Allí son abordados por personal del IGM, que toma los datos personales y la experiencia laboral de cada uno. Esta información es compartida con distintas instituciones para darles una atención integral, según las autoridades.
De acuerdo con la ministra de Trabajo y Previsión Social, Miriam Catarina Roquel Chávez, en la base de datos de la cartera hay 2 mil 243 deportados que se han insertado en el mercado laboral luego del trabajo de intermediación de la institución.
Pero, a criterio de Aldana, hay una brecha amplia entre los retornados que ya tienen un empleo y los que no. Son personas que tienen habilidades y experiencia en distintos oficios, y lo que hace falta es certificarlos para que logren incorporarse al mercado laboral.
Juan Luis Herrera, de la Unidad de Atención a Personas Migrantes Retornadas del Ministerio de Trabajo y Previsión Social (Mintrab), mencionó que se tiene un catálogo de empresas y de puestos vacantes. Sin embargo, los perfiles de las personas deportadas no siempre encajan con lo solicitado, principalmente por la baja escolaridad de los candidatos, pese a que tengan la habilidad requerida.
Agregó que, del total de guatemaltecos retornados, a la unidad llega la información de quienes están interesados en conseguir empleo y que en la base de datos tienen el registro de 25 mil 182 personas.
El Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap) también participa en el Plan Retorno al Hogar y atiende a los connacionales con procesos de capacitación y certificación de habilidades. El IGM le traslada la base de datos de los interesados para contactarlos y presentarles la opción de cursos formativos.
De acuerdo con Oscar Estuardo Chinchilla Guzmán, gerente general del Intecap, la institución tiene sedes en los 22 departamentos del país y, hasta el momento, han sido referidas alrededor de 12 mil personas que quieren capacitarse en idiomas, esteticismo, electricidad, mecánica, gastronomía, soldadura, informática, administración, electrónica, albañilería y repostería, entre otras especialidades.
Las personas son exoneradas del pago de inscripción, de materiales y de la certificación, que tiene un costo aproximado de Q2 mil 500. Además, hay formación a distancia en más de 90 áreas, con lo que se busca apoyar a la población retornada que regresa al país sin recursos económicos y, muchas veces, con deudas, según se indicó en la reunión.
Otro de los programas a los que pueden optar los connacionales deportados consiste en becas de capacitación para jóvenes de escasos recursos, con un estipendio de Q3 mil 400 mensuales por persona. A septiembre se entregaron 3 mil 170.
“Los migrantes retornados no se fueron por turismo del país, se fueron por una necesidad, y estando allá (en Estados Unidos) les tocó aprender algo que ni por asomo conocían, inclusive, tuvieron problema con el idioma, y ahora regresan… qué bueno sería el poder darles la oportunidad de desarrollarse aquí en Guatemala”.
Héctor Aldana, diputado de la Comisión de la Juventud
Si bien hay programas a los que pueden optar para capacitarse y certificar habilidades, uno de los retos que las instituciones han identificado es que, al llegar al Centro de Recepción de Retornados, los connacionales muestran poco interés en acceder a estos. Hay casos en los que dan un número de teléfono desconocido para no ser contactados o no responden las llamadas, y muchos han manifestado su intención de regresar a Estados Unidos.
Otro de los desafíos es el rango salarial que ofrecen las empresas guatemaltecas, pues no supera lo que pueden devengar semanalmente en territorio estadounidense, razón por la que resulta poco atractivo para los retornados aceptar las ofertas laborales.
Por su parte, Prado señala que, si bien hay programas que pueden apoyar a la población retornada, estas son “acciones mínimas” y poco conocidas, por lo que se requiere mayor coordinación entre las instituciones y mejorar la comunicación de estos espacios para que los jóvenes puedan aprovecharlos.
Considera importante que el país promueva la inversión nacional, además de atraer la inversión extranjera para crear las oportunidades de trabajo que requiere ese segmento de la población. Para eso es fundamental garantizar el Estado de derecho.

