“Pedimos al Señor que nos ayude”: plegarias y procesiones para aplacar la ira del Volcán de Pacaya

Los ríos de lava del coloso y la caída de cenizas han destruido cultivos y afectado empleos.

Residentes rezan durante una procesión que cese la actividad del Volcán de Pacaya. (Foto Prensa Libre: AFP)
Residentes rezan durante una procesión que cese la actividad del Volcán de Pacaya. (Foto Prensa Libre: AFP)

El río de lava está petrificado pero aún humea. Son rastros de la furia del volcán Pacaya en Guatemala que, entre los rezos de quienes viven en los pueblos que lo rodean, parecía calmarse. Pero este jueves volvió a atacar.

“Desde el primer día que vinimos, se dio el milagro de nuestro Señor, que tuvo misericordia para su pueblo y el fuego comenzó a parar”, dijo el miércoles Milvi González frente a una pequeña iglesia de la aldea San José El Rodeo, que junto con la de El Patrocinio, están anclados en las faldas del cono, y son los más vulnerables al avance de la lava.

Todo parecía ir bien. Después de permanecer tres meses escupiendo fuego, soltando lava y lanzando material incandescente, este coloso de 2.552 metros de altura, situado unos 25 km al sur de Ciudad de Guatemala, cesó su actividad eruptiva hace una semana. Así lo declaraban las autoridades.

Este último miércoles, fieles católicos de El Patrocinio y El Rodeo sacaron nuevamente en procesión las imágenes de Jesús, la Virgen del Rosario y de San Vicente Mártir, patrono del poblado de San Vicente Pacaya, donde se ubican estas aldeas. Pedían por el fin definitivo de las erupciones así como por la contención de la pandemia.

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“A rezar el Santo Rosario en el mes de Mayo, pidiendo por el cese de la pandemia del coronarivus y nosotros unidos a esta petición y a este clamor también le pedimos al Señor para que nos ayude y que definitivamente cese la actividad del Pacaya”, comentó por su parte Adolfo Mijangos, de 30 años.

Los ríos de lava y la caída de cenizas han destruido cultivos y afectado empleos. San Vicente Pacaya es ganadera y netamente agrícola, fuente de productos como café, frijol, maíz y aguacate. Si a eso se suman los efectos de la pandemia, los problemas de incrementan.

Las pequeñas imágenes eran transportadas por varios kilómetros desde la iglesia San Vicente Pacaya en una camioneta, y luego colocadas en andas y llevadas en hombros hasta el pie de lo que fue un gran río de lava, que se había petrificado, y cuyos filudos pedazos de piedra caliente amenazaban con cortar a quien se acercara demasiado.

(Foto Prensa Libre: AFP)

Nueva arremetida

Pero un día después el volcán volvió a desatar su furia.

Casi una semana después de haber dado señales de calma, este jueves, “los parámetros de monitoreo sísmico indicaron un cambio de actividad explosiva a una predominantemente efusiva, lo cual ha resultado en la generación de un nuevo flujo de lava en el flanco norte del edificio volcánico”, explicó David de León, portavoz de Protección Civil.

Se conoce como erupción efusiva a la que emana lava hacia el suelo, diferente de la considerada como explosiva, con expulsiones violentas de humo, cenizas y material incandescente.

De León explicó que la corriente de lava, de unos 200 metros, se desprende de una nueva fisura del volcán que provoca “sonidos similares a una locomotora de tren, desgasificación de forma continua y algunas explosiones débiles que generan ceniza”.

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Por su lado, Emilio Barillas, representante del Instituto Nacional de Vulcanología (Insivumeh), indicó que “no se descarta que se generen episodios de alta explosividad en las siguientes horas o días” en este volcán ubicado en el Parque Nacional que lleva su nombre, y situado entre los departamentos de Guatemala (centro) y Escuintla (sur).

A pesar de las erupciones violentas que se prolongaron por casi tres meses hasta hace una semana, las autoridades no evacuaron a ningún vecino de esas comunidades, pero tienen habilitados una decena de albergues en distintos lugares como escuelas, salones comunales e iglesias.

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En marzo, el Pacaya afectó las operaciones de aeropuerto capitalino La Aurora, el único internacional del país, debido a ráfagas de viento que provocaron una lluvia de ceniza en regiones al norte del volcán, incluyendo Ciudad de Guatemala, complicando la visibilidad.

El Pacaya registró una potente erupción el 27 de mayo de 2010 que causó la muerte de un periodista de televisión mientras cubría la noticia. Además, provocó daños en cultivos.

En Guatemala, un país con una treintena de volcanes, también se encuentran activos el Santiaguito (oeste) y el de Fuego (suroeste).

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