Seguro médico escolar no termina de convencer sobre su eficacia

La segunda fase del Seguro Médico Escolar debió comenzar en junio, se espera que entre en vigencia este mes. El Ministerio de Educación (Mineduc) ya hizo las gestiones ante el Ministerio de Finanzas para ubicar los recursos y así sumar a la cobertura a 748 mil 138 estudiantes de 143 municipios.

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El ciclo escolar 2020 ya finalizó. (Foto Prensa Libre: HemerotecaPL)
El ciclo escolar 2020 ya finalizó. (Foto Prensa Libre: HemerotecaPL)

Este es uno de los programas más ambiciosos del presidente Alejandro Giammattei, una de sus promesas en el camino hacia la presidencia. Lo lanzó el pasado 24 de abril pasado, pero desde su implementación ha estado rodeado de luces y sombras.

 

Hasta el 28 de junio último el seguro médico escolar atendió a 17 mil 899 estudiantes de preprimaria y primaria, el 97% de los niños fueron asistidos a través de una llamada telefónica, siguiendo el concepto de telemedicina.

Si bien es necesario que los estudiantes tengan acceso a la salud, esta debería darse desde el Ministerio de Salud, pero se contrató a una empresa privada para dar el servicio. Son Q14 millones 107 mil 682 los que ya se pagaron al Crédito Hipotecario Nacional (CHN) en esta primera fase, dinero que bien pudo servir para fortalecer la atención primaria en el Sistema de Salud Pública, este es uno de los señalamientos que han surgido desde el Congreso de la República.

De la suma que el Mineduc desembolsó como pago para cubrir a 1 millón 192 mil 660 estudiantes en esta etapa inicial, del 24 de abril hasta el 31 de diciembre -un total de 252 días-, diariamente se destinan Q55 mil 982.86 para asegurar a dicha cantidad de niños. Sin embargo, no todos usan el servicio a diario.

A partir de que comenzó a funcionar el seguro hasta el 28 de junio -66 días- se atendió a 17 mil 899 estudiantes, y al hacer el cálculo se habría pagado por cada consulta Q206 por aliviar padecimientos comunes, como resfriado, infección de oído, conjuntivitis aguda, diarreas y gastroenteritis de origen infeccioso, en total son 17 enfermedades las que cubre el servicio, mismas que a diario se ven en los puestos y centros de salud, un punto que ha cuestionado la banda Semilla.

A la lista de padecimientos se añade la asistencia por síntomas de covid-19, pero en las fechas del reporte ningún estudiante consultó por esta causa, aunque cerca de 4 mil consultas están relacionadas con problemas respiratorios y de la garganta, y otras 5 mil 835 por distintos síntomas.

De acuerdo con el CHN, en una reunión en el Congreso, la prima mensual por estudiante es de Q9.50, de los cuales Q3.75 son para el proveedor, en este caso Urgencias Médicas, por brindar asistencia médica telefónica, asistencia presencial, asistencia funeraria y la cobertura de medicamento.

Atendidos por telemedicina: Solo el 3% de la atención médica que los estudiantes ha recibido a través del seguro escolar es presencial, el resto, fue a través de una llamada telefónica, según datos del Mineduc del 24 de abril al 28 de junio.

¿Cobertura para todos?

Para dar cobertura médica a los estudiantes en su primera fase el seguro cuenta con 408 especialistas en Medicina General y Pediatría, según Jeannette de Cacacho, Directora General de Participación Comunitaria y Servicios de Apoyo (Digepsa). Cada médico, entonces, tendría que atender a 2 mil 923 niños.

El Mineduc anunció que durante la etapa inicial del seguro escolar se alcanzaría a niños de preprimaria y primaria en 138 municipios, se dio detalle de cuáles serían, sin embargo, al revisar la lista de los médicos que prestan el servicio, y que aparece publicada en el sitio web del Mineduc, se observa que en algunos lugares no hay facultativos.

Zacapa, por ejemplo, de los siete municipios en donde se indicó que habría atención médica, solo en uno, la cabecera departamental, hay cuatro médicos dando el servicio. Los otros se ubican en lugares fuera de los municipios contemplados en la primera fase del seguro.

Otro caso es el de Suchitepéquez, donde solo hay dos doctores para dar atención a estudiantes de 12 municipios. Uno de los galenos está en un municipio que no es parte de la cobertura.

Cacacho señala que la lista de los médicos fue proporcionada por el CHN, y que los departamentos donde hay más centros educativos es dónde más niños han usado el seguro, entre ellos Guatemala, Escuintla, Suchitepéquez y Quetzaltenango.

“Estamos en constante evaluación y tenemos los resultados que semanalmente nos envían. Nosotros no contratamos un servicio para atender y tener un doctor para cierto número de niños para una atención personalizada en clínicas, sino que el servicio se contrató para atender en su mayoría el servicio de la telemedicina”.

Atención vía telefónica

Hasta el 28 de junio, 17 mil 238 estudiantes recibieron asistencia médica telefónica, este número no es alto debido a las restricciones de movilidad impuestas por las autoridades para frenar el contagio del covid-19, mientras que 540 fueron atendidos de manera presencial, refiere Cacacho.

Como parte del servicio los estudiantes tienen derecho a Q300 en medicamentos mensuales. Se han emitido 9 mil 386 recetas y entregado en medicinas Q1 millón 257 mil 150. En el seguro hay más más farmacias que médicos afiliados, pues hasta el 31 de mayo estaban inscritas 551.

Que los estudiantes tengan un seguro médico es positivo porque se abre la posibilidad de acerca la atención médica a los niños, dice el diputado Christian Álvarez, de la bancada de CREO, pero esto lo ve como una solución a corto plazo, siempre que la empresa que presta el servicio sea capaz de dar cobertura más allá de los centros urbanos, y al total de los niños que se requiere en esta primera fase.

María del Carmen Aceña, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), señala que este es un proyecto “muy caro” que debió ponerse a prueba ante de lanzarse a todo el país, y que es necesario que el Mineduc tenga un monitoreo y redición de cuentas claro para saber si el programa realmente es efectivo, porque “si no está funcionando debe cambiarse pronto”.

Una de las falencias que tiene este programa, agrega Álvarez, es que la mayoría de los padres no sabe que existe, por lo que no hacen uso del servicio y el dinero que se ha pagado a la aseguradora se pierde. Otro punto es que el seguro está basado en el concepto de telemedicina y el call center que se encarga de recibir las llamadas es insuficiente y a veces no funciona.

De acuerdo con Cacho, semanalmente evalúan el funcionamiento del seguro médico escolar, por lo que se estableció la necesidad de habilitar otro número telefónico el 2303-9270, para alcanzar a más niños.

Sin embargo, Hugo Icú, médico que colabora con la Asociación de Servicios Comunitarios de Salud (Asecsa), y que trabaja de cerca con las poblaciones vulnerables, considera que el seguro médico escolar es “un negocio redondo”, pues el ciclo escolar está paralizado debido a la pandemia del covid-19, y los estudiantes no lo utilizan.

El riesgo de que los niños se contagien de enfermedades como resfriados o diarreas sucede más en el contexto escolar, por lo que no era necesario invertir en un servicio privado. Más bien, indica, debió fortalecerse la atención primaria en salud, pues hay déficit de 4 mil puestos, y se necesitan auxiliares de enfermería y técnicos en salud rural, que también se enfocan en asistir en temas de nutricionales y en garantizar los esquemas de vacunación.

“La prioridad debe ser la seguridad alimentaria nutricional especialmente en el área rural donde muchos niños y niñas no tienen los tres tiempos de comida y la situación es mucho más crítica en la pandemia y posterior a ella”, menciona Icu.