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El terremoto del 4 de febrero de 1976 en imágenes

Miles de familias enlutadas y sin hogar, calles llenas de escombros y edificios a punto de caer. El fatídico terremoto de 7.5 grados Richter ocurrido el 4 de febrero de 1976 hizo que la atención mundial se volcara a Guatemala para documentar lo que transcurría despúes de la emergencia y el drama humano que vivían los ciudadanos que sobrevivieron a la tragedia.

Por Redacción

Parecía un pueblo en guerra. Familias completas viviendo en la calle, niños que rescataban sus mascotas y amas de casa que trataban de recuperar algo de sus pertenencias entre los escombros. Las imágenes son conmovedoras.

Internet recopila abundante material de lo ocurrido aquel día para que el mundo pudiera dimensionar las secuelas de uno de los terremotos más graves sucedidos en el mundo.

A continuación reunimos algunos de estos videos que muestran la destrucción y el dolor, pero también a un pueblo que inmediamente después del terremoto comenzó a sobreponerse y salir adelante.

Un anciano limpia restos de escombros con un asadón y niños juegan entre la tierra y pedazos de piedras que quedaron de las viviendas. Son dos de las miles de escenas dramáticas que se observaron cuando salió el sol ese miércoles 4 de febrero.

El siguiente video muestra cómo lucían los bulevares principales de la capital después del terremoto. Ver imágenes del Trébol, las calzadas San Juan y Roosevelt, así como el Anillo Periférico hace inevitable comparar cómo eran y cómo lucen estos lugares en la actualidad. 

En la 1 avenida entre 19 y 20 calles de la zona 1 se abrió un agujero que bloqueó el tránsito vehicular y destruyó la tubería de agua potable, inundando todo el sector. Los edificios del Centro Histórico estaban, visiblemente, desnivelados.

Las históricas líneas marcadas por el sismógrafo oficial esa madrugada anunciaron una de la peores tragedias que ha sufrido el país. 

El flujo de cartas en el Edificio de Correos se triplicó durante las horas posteriores al movimiento de tierra. Un cartero no faltó a su trabajo, a pesar de que su vivienda quedó totalmente destruida.

El periodista mexicano Guillermo Pérez Verduzco ingresó a una panadería de la capital para mostrar cómo la microeconomía empezaba a recuperarse dos semanas después del temblor. Pese a la tragedia, el propietario del negocio no despidió a ningún trabajador.

La posibilidad de que se generara un brote epidemiológico luego del fuerte sismo hizo que las autoridades emprendieran una campaña de prevención que surtió efecto. Las consultas a los centros de salud fueron por afecciones menores, como respiratorias, diarra, irritación de los ojos y las derivadas por la tensión y estrés.

Casi tres semanas después del terremoto, la recuperación de Guatemala era más visible en las calles del Centro Histórico. "Se dispone a renacer como el ave Fénix o como el Quetzal de sus cenizas para encaminarse a un futuro mejor", mencionó Pérez Verduzco en otro de sus reportajes.