“Veremos un aumento crítico”: Consecuencias de aglomeraciones en Semana Santa se verán en los próximos días, dicen expertos

Expertos aseguran que en las siguientes semanas habrá un “aumento crítico” en el número de casos y hospitalizaciones, debido a las actividades masivas de Semana Santa.

Playas en Guatemala Semana Santa
Cientos de personas acudieron a las playas durante Semana Santa. En la fotografía se aprecia la playa de Champerico, en Retalhuleu. (Foto Prensa Libre: Victoria Ruiz)

Por tercera vez consecutiva, el semáforo de coronavirus muestra un aumento de los municipios con alerta roja. Esta tendencia de incremento de casos de coronavirus inició desde antes de Semana Santa, pero la situación podría agravarse tras las aglomeraciones ocurridas en la última semana.

 

La última actualización del semáforo, que abarca del 19 de marzo al 1 de abril, refleja 110 municipios en rojo. Este número se ha incrementado de forma consecutiva desde la actualización del 6 de marzo, cuando se reportaban 68 municipios en rojo.

Alicia Chang, infectóloga de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (Agei), enfatiza que el incremento de casos se empezó observar días antes de las vacaciones de Semana Santa. “Hay una transmisión diseminada del virus. Esto ya se veía ven porque las personas abandonaron las medidas de precaución”, explica la salubrista.

Chang considera que a finales de esta semana y en el transcurso de la siguiente podría reflejarse un aumento crítico en el número de casos y, por ende, en el número de fallecidos.

“De aquí a un par de semanas, las personas que regresan de Semana Santa y se hayan contagiado desarrollarán síntomas. En las siguientes semanas veremos un aumento crítico en el número de casos y hospitalizaciones que es una consecuencia natural de las aglomeraciones”, dijo Chang.

Durante la semana pasada se observaron eventos masivos y aglomeraciones en las playas del país.  En Totonicapán, por ejemplo, las autoridades municipales anunciaron que suspenderían la tradicional pelea de Chivarreto, pero un grupo de vecinos organizó su propia ronda de peleas mientras la policía no los observaba y sin el consentimiento de las autoridades comunitarias.

En Quiché miles de personas acudieron al cortejo procesional del Santo Entierro, en Chichicastenango, sin permiso de las autoridades de la iglesia Católica local. En lugar se observó que la mayoría de personas portaban mascarillas, aunque también había algunas que desobedecían la disposición sanitaria.

De igual forma en las playas de Champerico, Tulate, San Andrés Villaseca, Retalhuleu, se observó durante el Sábado de Gloria a miles de veraneantes que no portaban mascarilla y no guardaban distanciamiento social. En el lugar se hizo presente un personaje disfrazado de “La Muerte”, quien advertía a la población que debía cuidarse del covid-19.

Por su parte, Karin Slowing, experta en salud pública, señala que desde antes de Semana Santa hubo varios días consecutivos donde habían más de 900 casos diarios, con un índice de positividad que tendía a incrementar. De tal cuenta, es previsible que muchas personas infectadas hayan salido de vacaciones y hayan transmitido de forma masiva el virus.

Asimismo, Slowing dijo que el Ministerio de Salud desde hace varios días debió incrementar la cantidad de camas, cuya reserva se empezó a disminuir a partir de diciembre.

“Cuando los porcentajes de ocupación están arriba del 85 por ciento, el Ministerio de Salud tiene que ver cómo incrementa la disponibilidad de camas. No se debe esperar a tener ocupaciones de 130 por ciento porque entonces no puede satisfacer la demanda o lo hará sacrificando otros servicios de salud”, afirma la experta.

Crisis de vacunación

Desde el Miércoles Santo, adultos mayores de 70 años se acercaron a los puestos de vacunación en la capital y realizaron largas filas por lapsos de hasta ocho horas, según las denuncias en redes sociales.

El jueves, ante la continua llegada de más adultos mayores, el MSPAS publicó un comunicado en el que aseguraba que la fase dos del plan de vacunación, donde se encuentran los adultos mayores, no ha comenzado oficialmente, pero que de igual manera se accedió a vacunar a la población clave.

Chang, de la Agei, considera que el caos generado refleja la poca experiencia que tiene la cartera de salud vacunando a personas adultas. Si bien sí cuenta con experiencia vacunando a la niñez, las necesidades de las personas mayores son distintas.

“Esas personas (mayores de 70 años) tienen necesidades diferentes. Un niño llega al puesto de vacunación con su mamá, pero cuando se trata de adultos vemos que muchos de ellos llegan en sillas de ruedas y no pueden estar parados mucho tiempo. También necesitan usar el baño porque suelen tener problemas con el tracto urinario. Las personas no sabían que iban a esperar mucho tiempo, posiblemente muchas de ellas ni sus medicinas llevaron”, dijo Chang.