Guatemala No Se Detiene
VÍDEO: “Un Estado que respalde la inversión”: ¿Puede Guatemala llegar a 4 millones de turistas en 2027?
El país busca posicionarse como uno de los tres destinos turísticos primordiales de América Latina. Para expertos, Guatemala necesita desarrollar proyectos para captar más turistas, que podrían ejecutarse bajo alianzas público-privadas.
Malecones, terminales turísticas ordenadas, mercados gastronómicos, ciclovías y sistemas de movilidad turística son algunos de los proyectos que Guatemala podría desarrollar bajo la modalidad de alianzas público-privadas (APP) en destinos del interior del país para atraer más visitantes.
Para Aura Marina Figueroa, presidenta de la Asociación de Turismo Rural de Guatemala, el primer punto clave para generar más inversiones en los destinos turísticos es la voluntad política. “La voluntad política es el primer paso. Se puede tener todo, pero si no existe una voluntad política, si no existe un Estado fuerte que respalde las inversiones, vamos a ir rezagados y no vamos a poder cumplir metas”, señaló.
Figueroa indicó que desde el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) se ha planteado como meta que para el 2027 el país reciba 4 millones de turistas. “Pero sin una infraestructura adecuada esto no va a pasar y se va a ir ralentizando cada vez y no nos vamos a poder posicionar, como se ha buscado en América Latina, ser uno de los tres destinos primordiales, pero necesitamos estas alianzas”, afirmó.
El tema fue abordado en La Charla, segmento de Guatemala No Se Detiene, transmitido los lunes por Guatevisión. En esta ocasión participaron Figueroa; Andreas Kuestermann, director de la Comisión de Turismo Sostenible de Agexport; y Rocío Lazo, presentadora del programa, quienes conversaron sobre cómo reactivar la inversión en destinos turísticos del interior y atraer tanto a turistas nacionales como internacionales.
De acuerdo con Kuestermann, los proyectos bajo alianzas público-privadas deben cumplir condiciones específicas. La primera es que formen parte de una estrategia integral y estén alineados con el Plan Maestro de Turismo Sostenible 2026–2036, presentado por el Inguat a finales del 2025.
También señaló que los proyectos deben integrar a los distintos segmentos y destinos del país, tomando en cuenta que varias municipalidades ya han desarrollado sus propios planes maestros de turismo. En ese proceso, indicó, es necesario incorporar a los Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocode), a las municipalidades y a las comunidades.
Añadió que las iniciativas deben responder a una demanda social y económica del municipio y contar con una lógica financiera que garantice su viabilidad. Además, deben generar beneficios para la comunidad y mejorar la experiencia del visitante.
Asimismo, añadió que se debe contar con transparencia y certeza jurídica para conseguir que todas las partes interesadas estén atendidas y comprendidas. “No que con cada elección, cada cuatro años, se puedan cambiar las reglas del juego; por eso se requiere certeza”. Además, agregó que debe tener respaldo no solo de la iniciativa privada, sino también de la comunidad, de la sociedad civil y de las municipalidades.
Integración comunitaria
Para Figueroa, un aspecto clave es que las comunidades y los actores rurales sean tomados en cuenta desde la planificación y no solo como “consultas cosméticas”, sino que se involucren activamente desde el origen del proyecto, ya que de esta manera se identificarán las verdaderas necesidades para que el proyecto sea exitoso.
“Generalmente nos enfocamos únicamente en las cosas que son más obvias, como el acceso a la carretera, servicios básicos o conectividad digital. Pero muchas veces hay otras necesidades que las comunidades también tienen y que no se evidencian desde el principio y por esa razón los proyectos no florecen”, expresó.
Explicó que las necesidades de las comunidades pueden ser atendidas por algún ente. “Pueden ser las asociaciones, pueden ser las cámaras, pero también es necesario que estas comunidades sean capacitadas, que reciban formación para que puedan ser gestoras de su propio destino y no solo actores que proveen un servicio”, detalló.
Por su parte, Kuestermann indicó que para lograr una integración efectiva es necesario comprender la idiosincrasia y el contexto cultural de cada comunidad. Explicó que existen destinos con mayor experiencia en este tipo de proyectos y otros que no han desarrollado ejercicios similares, por lo que los procesos deben adaptarse a la realidad de cada municipio.
Añadió que la comunicación es determinante, ya que los malentendidos pueden frenar las iniciativas. También destacó que proyectos de menor escala pueden generar encadenamientos económicos de mayor alcance en las comunidades.
Escuchar las necesidades
Figueroa señaló que uno de los principales retos es comprender lo que las comunidades realmente buscan. Indicó que no siempre se trata únicamente de atraer más visitantes y generar ingresos, sino también de preservar la cultura y la identidad local.
“Muchas veces ellos también piden cosas como respeto, mantener su cultura, mantener esa identidad y que no se busque transformar en una experiencia maquilada lo que es su cultura; que se respete su patrimonio y sus sitios sagrados”, explicó.
También señaló que otro aspecto pendiente es que las mismas comunidades entiendan que “no se puede tener pan para hoy y hambre para mañana”. Explicó que se debe trabajar con las comunidades para que comprendan que el desarrollo conlleva una parte técnica de la que no se pueden olvidar, a fin de no desgastar el lugar y poder preservarlo para el futuro.
Se necesita voluntad política
Kuestermann mencionó que existen otros factores que influyen en la ejecución de proyectos, entre ellos la presencia del crimen organizado en algunas municipalidades, lo cual puede incidir en el desarrollo de actividades económicas locales.
“Tenemos que entender que también juegan un rol que resulta poco deseable y podemos ver las mejores intenciones y excelentes proyectos, pero políticamente no pasan a más porque ciertos actores no quieren, prefieren que no haya esa actividad turística o esa actividad económica de desarrollo local en ciertos espacios”, mencionó.
Por su parte, Figueroa indicó que el proceso es multiactor y requiere voluntad política. “Tenemos otros actores que muchas veces tienen un rol positivo y otros negativo. Pero cuando se han encaminado de forma correcta, las ONG también han sido buenas gestoras y han sido buenas aliadas para el desarrollo turístico”, dijo.
Asimismo, recalcó que en la medida en que se empoderen los destinos se puede lograr que estas alianzas entre actores funcionen como un engranaje. “Es necesario siempre tener la presencia de algún ente que facilite esa comunicación y que facilite esos roles”, reiteró.
Otros lugares de inversión
Entre los destinos con potencial de crecimiento, Figueroa mencionó a Las Verapaces, que cuentan con una oferta turística consolidada, aunque requieren inversión en infraestructura, especialmente en gestión de desechos, tratamiento de aguas residuales y carreteras.
También señaló a Izabal como un departamento con potencial de desarrollo, así como a municipios de Petén que, pese a ser un destino consolidado, aún tienen margen de crecimiento. Mencionó el caso de San Luis, donde se combinan actividades como el cultivo y la transformación de cacao con recorridos turísticos.
Indicó que el Inguat tiene identificados los destinos prioritarios, pero no ha habido una articulación que permita crecer desde el destino local. “El Estado, desde la parte alta, no puede llegar a todos los lugares que necesita, pero desde las municipalidades sí se puede crecer al ritmo que se espera”, explicó.
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