Estados Unidos ofrece luchar contra narcos y maras

Impulsar proyectos concretos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el Istmo, incluidas las pandillas, prometió ayer el secretario de Estado adjunto de EE. UU., William Brownfield, a través de una videoconferencia desde Washington.

William Brownfield, secretario de Estado adjunto de EE. UU., prevé llegar al país en dos    semanas y  sería su segunda visita en menos de 18 meses; la última fue el 8 de febrero del 2011.
William Brownfield, secretario de Estado adjunto de EE. UU., prevé llegar al país en dos semanas y sería su segunda visita en menos de 18 meses; la última fue el 8 de febrero del 2011.

Según el Departamento de Estado, la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (Carsi, en inglés) ampliará su estrategia a cinco puntos: crear “calles seguras” para los ciudadanos, enfrentar el contrabando en cada país y en la región, apoyar el desarrollo de estas naciones, restablecer la presencia del Estado en comunidades en peligro y fomentar la seguridad y coordinación entre países.

Entre las acciones figura apoyo a las policías, centros de capacitación regional, esfuerzos de intervención marítima y cárceles, entre otros.

Viajará a la región

Brownfield prevé arribar a la región en un lapso de dos semanas, cuando sostendrá reuniones con los mandatarios de Centroamérica, incluidos Panamá y Belice

“Espero hablar de programas concretos y específicos, y espero visitar algunas comunidades vulnerables en Guatemala y hablar de estación de policía modelo”, expresó.

La iniciativa prevé impulsar 40 proyectos que incluyen más “comisarías modelo” en el país, como las instaladas con el apoyo de EE. UU. en Mixco y Villa Nueva; proporcionar más helicópteros a Honduras y otros programas a El Salvador.

Aunque estos tres países son la prioridad inmediata para el combate del narcotráfico, “debido a que sufren más del impacto de la ola de delincuencia internacional”, también habrá acciones similares en el resto de naciones.

Brownfield no precisó el monto que se invertirá en el proyecto, pero resaltó que se cuenta con US$300 millones para el programa Carsi.

“En cualquier programa es deseable tener más recursos, pero este no es el mejor momento presupuestario”, refirió.

El presidente Otto Pérez Molina expresó: “Habrá qué ver cómo se comprometerán esos recursos de los que hablan y a dónde los van a dirigir”.

Pérez Molina indicó que aun con ese apoyo lo más importante es que EE. UU. esté dispuesto a entablar un diálogo respecto de la despenalización de las drogas u otras opciones.

Momento de actuar

Brownfield, quien también está a cargo de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, informó que los rastros del radar indican que la mayoría de tráfico aéreo y más de la mitad del marítimo de la droga que ingresa en el Istmo lo hace por Guatemala y Honduras.

Agregó que el programa se concentrará en el Triángulo Norte del Istmo, formado por Guatemala, El Salvador y Honduras, por ser los más afectados con problemas de violencia, homicidios y trasiego de drogas ilícitas, y se prevé implementar en el país planes antipandillas practicados en El Salvador.

“Los tres gobiernos tienen todo el derecho en el mundo de decirle a la comunidad internacional que el momento para hablar ya ha pasado, el momento de actuar ya está con nosotros”, expuso.

“En los tres países hemos escuchado todo el año pasado preocupación, y hablamos mucho de apoyo y colaboración, pero quieren ver resultados en sus comunidades y para mí tienen toda la razón; sería exactamente lo que diría yo si estuviera en esa situación”, comentó.

Víctima geográfica

“En este momento América Central es víctima del tráfico”, reconoció el secretario luego de haber explicado que los esfuerzos de combate de ese flagelo se han centrado en Colombia y México.

“Gracias a esa presión internacional con el apoyo de EE. UU., los narcotraficantes y la industria de la droga ilícita en los últimos dos años han concentrado sus esfuerzos en la región de América Central”, indicó Brownfield.

“Lamentablemente este tipo de esfuerzo no produce resultados inmediatos. Requerimos de 10 o 15 años para llegar a esta crisis, y vamos a necesitar al menos cinco años para salir de ella”, expresó. “Necesitaremos en América Central, igual que en Colombia y México, valentía, esfuerzo de la sociedad y paciencia estratégica”, manifestó.