“El Profe”, el caso del maestro que violó a una de sus alumnas de 12 años y fue sentenciado a 27 años de prisión

Armando Filiberto Vaidez Juárez es el primero de 22 maestros del sistema público acusados por 22 abusos sexuales de niñas mayas q’eqchi’ y poqomchi de Alta Verapaz.

"Teresa", de 18 años, una de las 22 niñas abusadas por maestros en Alta Verapaz muestra una pintura de su autoría. (Foto Prensa Libre: EFE)
"Teresa", de 18 años, una de las 22 niñas abusadas por maestros en Alta Verapaz muestra una pintura de su autoría. (Foto Prensa Libre: EFE)

Un tribunal guatemalteco de femicidio dictó este martes 14 de septiembre la primera sentencia condenatoria contra uno de 22 profesores y trabajadores del Ministerio de Educación acusados de abuso sexual a igual número de niñas durante los últimos años en Alta Verapaz.

La histórica sentencia dictaminó 27 años de prisión inconmutables por los delitos de violación sexual y agresión sexual a Armando Filiberto Vaidez Juárez, alias “El Profe”, por haber abusado sexualmente de “Eliza”, una niña indígena de 15 años de edad, de quien por motivos de protección de su identidad se reserva su nombre.

Según las pesquisas validadas por el tribunal, Vaidez Juárez ejerció su poder local como director de Coordinación Departamental de la cartera educativa y violó a la menor entre 2018 y 2020, cuanto esta tenía apenas entre 12 y 14 años.

Vaidez Juárez es el primero de 22 maestros del sistema público acusados por 22 abusos sexuales de niñas mayas q’eqchi’ y poqomchi del norte del país, todas representadas por el Bufete Jurídico de Derechos Humanos con Enfoque Feminista.

Lilian Vásquez, representante de la entidad y por tanto jurista de las 22 menores abusadas, no dudó este martes en mostrar su emoción porque “hay esperanza para todas las niñas que han sido víctimas” y agradeció a las familias por permitirle “ser la voz técnica y un eslabón en la justicia. Nos debemos a ellas, queremos y creemos que las escuelas deben de estar seguras”.

“Marcela”, la madre de “Eliza” y quien figuró como testigo durante el proceso penal, dijo a la Agencia Efe que espera que el agresor cumpla el máximo de prisión por sus delitos y que como medida de reparación se le brinde asistencia psicológica a la menor y a ella.

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A “Eliza” le gustaba jugar al baloncesto y con sus muñecas, pero su familia dijo que después de los abusos en su contra su carácter cambió a triste y silencioso. La familia también mencionó que temen por su salud y estado de ánimo, que cada día se deteriora a sus escasos 15 años.

“Eliza”, de 15 años, sostiene una pelota de baloncesto con la que jugaba antes de ser abusada por un maestro en Alta Verapaz. (Foto Prensa Libre: EFE)

Los otros casos

Los primeros en recibir y escuchar a las niñas abusadas fueron los trabajadores de la Comunidad Nueva Esperanza, un proyecto educativo que busca ayudar a menores en riesgo dentro del departamento de Alta Verapaz, ubicado en el norte de Guatemala, específicamente a 250 kilómetros de la capital del país.

Además de esta sentencia en contra de “El Profe”, otros tres casos se sitúan en la fase final del juicio, a la espera de una resolución favorable para las niñas y adolescentes.

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Dentro de las 22 menores abusadas por los maestros se encuentra “Teresa”, quien acaba de cumplir 18 años. “Teresa” fue abusada durante dos años en su escuela y su caso es el siguiente en la lista para concluir y alcanzar una sentencia en octubre próximo.

“Me gusta pintar de noche, solo puedo pintar de noche, cuando todo está en silencio y yo estoy sola”, mencionó “Teresa” en una entrevista previa al mostrar una de sus nuevas pinturas, con las que busca dejar atrás las secuelas del abuso continuado y cuyo arte le da una razón para seguir adelante.

Para la coordinadora de DD.HH. y Atención a la Víctima con énfasis en violencia a la mujer de la Comunidad Nueva Esperanza, María del Rosario Pineda, la sentencia “es una dosis de confianza, como echar una semilla en la tierra y regar con las primeras gotas de agua de algo nuevo que está resurgiendo”.

La sentencia, añade Pineda, es “haber hecho justicia, es un acto de prevención, es decirle que sí le creímos a la víctima”.

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De igual forma el padre Sergio Godoy, director del proyecto Comunidad Nueva Esperanza, señala que la cultura del silencio en Guatemala y la corrupción han permitido casos como los de las 22 niñas.

“Hay casos en los que el agresor tiene un cierto ascendiente, entonces se tiende a callar y buscar un pacto de silencio entre la víctima y el agresor. En el caso de los maestros, sus únicas represalias fueron traslados a otros espacios laborales. Pero en el caso de la violencia intrafamiliar, tendía a ser acallada totalmente”, aseguró Godoy.

Durante los primeros siete meses de 2021, la Fiscalía guatemalteca había registrado casi 37 mil casos de violencia contra las mujeres, además de 5.389 denuncias de maltrato contra la niñez y 5 mil 72 agresiones sexuales contra mujeres.

Además, el país centroamericano registra un promedio diario de 237 denuncias de agresiones contra niñas y mujeres, según datos del sistema de justicia guatemalteco.