Historia de Jairo Orellana Morales

Sus vínculos con Juan José León y Waldemar Lorenzana, alias el Patriarca, lo llevaron a ser un peligroso narcotraficante. El primero le enseñó a vivir en el mundo de la violencia desde joven, y el segundo le facilitó los caminos para el trasiego de drogas. Sin embargo, su sed de poder le creó enemigos y lo marcó como traidor, pese a tener como pareja sentimental a la hija de uno de sus aliados.

Orellana era parte de un aliado de los Zetas. (Foto Prensa Libre)
Orellana era parte de un aliado de los Zetas. (Foto Prensa Libre)

Traición a sus socios dentro del narcotráfico, la violencia de sus incursiones para tomar territorio y su vínculo afectivo con Marta Julia Lorenzana Cordón, la hija de uno de los narcotraficantes con mayor injerencia en el país, resumen la vida de Jairo Estuardo Orellana Morales, detenido el pasado jueves 15 de mayo, en una operación del Ejército y la Policía, en Zacapa, su feudo.

El rostro de Orellana Morales ya no es el mismo, aseguran investigadores, debido a cirugías de rejuvenecimiento que se practicó en el 2012, meses antes de que intentaran matarlo en una clínica de la zona 15 capitalina.

Para entonces, según las autoridades, ya era buscado por enemigos rivales, debido a su inestabilidad para mantener amistades y ser fiel con los grupos con los que trasegaba droga hacia EE. UU. utilizando como puente Guatemala.

Los servicios de inteligencia policial indican que quienes intentaron matar a Orellana Morales, alias el Pelón, en el 2012, eran narcotraficantes hondureños, pues les habría robado droga utilizando como cómplices a integrantes del grupo denominado los Zetas, en el momento en que estos iniciaban a tomar poder en territorio Guatemalteco y con quienes posteriormente Orellana Morales logró fuertes vínculos.

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BUSCADO POR EE. UU.
El 20 de agosto del 2013, el Departamento del Tesoro de EE. UU. vinculó a Orellana Morales con los Zetas, a quienes vendió “importantes cargamentos” de cocaína, marihuana y metanfetaminas.

EE. UU., cuyo gobierno pide la extradición de Orellana Morales, lo ha calificado de un “violento traficante de drogas”, al considerar que empleaba “violencia extrema en sus esfuerzos por traficar cocaína a través de Guatemala para los Zetas”.

Orellana Morales, según los detectives, inició en el mundo de la droga desde muy temprana edad trabajando con Juan José León, alias Juancho, quien fue ultimado el 25 de marzo del 2008, cuando un grupo de zetas llegó al balneario La Laguna, Río Hondo, Zacapa, y mató a 11 personas, entre ellas Juan José León, presunto cabecilla del cartel los Leones.

En estos hechos se presume que estuvo involucrado Orellana Morales, pero a favor de los victimarios, a quienes habría dado información. Tras la muerte de Juancho León, Orellana Morales consolidó su posición en el cartel de los Lorenzana.

En su paso por dicho grupo procreó un hijo con Marta Julia Lorenzana Cordón, con quien aún tiene una relación sentimental y es la única persona ante la cual que se mostró sensible, ya que lloró cuando se despedía de ella, en la Torre de Tribunales, el pasado viernes, durante la audiencia ante juez.

Marta Julia Lorenzana Cordón fue incorporada a la lista negra por el Departamento del Tesoro el 14 de noviembre del 2012. La relación ella habría tenido cierta influencia para que Orellana Morales tomara poder en el ámbito del narcotráfico, según los expertos, debido a que conoció contactos y usó la relación que tenía con el Patriarca, a quien ayudaba en diferentes funciones dentro de la estructura.
sed de poder.

La ambición por el poder y el dinero dominaron a Orellana Morales, quien, según las investigaciones, tenía el hábito de realizar tumbes de drogas a grupos rivales o incluso a socios, razón por la cual siempre era fuertemente custodiado por elementos de su seguridad, a quienes hasta finales del 2012 obligaba a utilizar pantalón formal y saco, para tratar de pasar inadvertido ante las autoridades.

Al tener el control de los pasos de droga en Zacapa y Chiquimula, el Pelón se convirtió en un socio clave para los Zetas y logró dirigir las operaciones desde Zacapa. Sin embargo, la inclinación por robar cargamentos de droga bastó para que sus enemigos lo apodaran el Rey del Tumbe y fuera buscado para eliminarlo.

Orellana Morales, explican informes publicados en la página especializada en temas de narcotráfico InSight Crime, era habilidoso para las negociaciones y lograba persuadir a otros jefes para obtener sus objetivos, pero también tenía la habilidad de romper alianzas a su favor.

Así, señala InSight Crime, cuando los Zetas perdieron fuerza en Guatemala, inició su propio negocio vendiendo drogas a grupos rivales en territorio mexicano. A Orellana Morales también se le vincula con la masacre de 27 campesinos en la aldea Los Cocos, La Libertad, Petén, en el 2011.

El creciente control sobre el trafico aéreo de drogas de alguna manera trajo consigo que lograra tener el control de rutas terrestres de Guatemala hacia México, debido a la captura de capos importantes en la zona, como la de su propio suegro, Waldemar Lorenzana.

Otra de las detenciones que le abrieron camino a su poder fue la de Mario Ponce, quien antes de ser capturado en Honduras, en el 2012, concentraba sus operaciones en Izabal, donde tenía lujosas propiedades que el Estado reclama mediante la Ley de Extinción de Dominio.

LO QUE VIENE
Fuentes de la División de Análisis e Información Antinarcótica (Daia) consideran que la captura de Orellana Morales causará un fraccionamiento en su grupo.

“Habrá conflicto, ante la debilitación de la estructura, para ocupar el cargo del líder. Si el grupo no está bien integrado se puede fragmentar y esto puede derivar hechos de violencia”, dijo un investigador.

Tras su captura, la noche del jueves último, Orellana Morales fue presentado sin camisa ni zapatos y podría ser enviado a EE. UU. Sin embargo, en la Torre de Tribunales aseguró que si salía libre volvería a dedicarse a lo mismo.