Los procesados son Marta Virginia Martínez Granados, Susana Karina Crasborn Sánchez, María Cristina Boror Muñoz, Marco Antonio Monterroso Estrada, Jorge Leonel Cazanga Pereira y Romero Amado Esquité Carrera, trabajador del Registro Mercantil.
Los delitos que se les imputan a son falsedad material, robo agravado, asociación ilícita, uso público de nombres supuestos y equiparación de documentos.
El Ministerio Público estima que la red robó más de Q100 mil a través de las defraudaciones mediante robos de cheques y falsificar firmas en varios comercios.
Según las pesquisas, la red tenía contactos en el Registro Mercantil, donde falsificaban las firmas e identidad de las personas para defraudar a los titulares de las cuentas.
El modos operandi de los delincuentes era que siempre llegaban en parejas a diferentes empresas como talleres mecánicos u oficinas jurídicas, donde fingían ser clientes y unos distraían a quienes atendían, y otros aprovechaban para revisar gavetas y robar cheques en blanco.
Luego buscaban firmas de los cuentahabientes con sus contactos de los bancos y en el Registro Mercantil para luego buscar a las personas que falsificaban las firmas y quienes les proveían de los documentos de identificación personales robados. Por último contactaban a los cobradores para que estos efectuaran las transacciones.
Con información de Jerson Ramos