¿Por qué la prevención comienza en el hogar?
Hemos evidenciado que los generadores de violencia y delitos más graves que se producen en el país están en el hogar. Se debe a una crisis de valores y a la falta de orientación de los padres de familia.
Muchos delitos tienen que ver con violencia intrafamiliar. No es ninguna casualidad que el 25 por ciento de denuncias en el Ministerio Público se relacionen con la violencia contra la mujer y los hijos.
¿Es verificable tal conexión?
Se ha visibilizado que cada vez que hay violencia contra una madre, ésta se expande a los hijos o sea, tiene efectos colaterales. El tema principal de prevención comienza en el seno del hogar.
Cuando uno analiza la historia delictiva de una persona en el país puede comenzar con ver sus antecedentes policiales.
Si na persona de 30 o 35 años es capturada por secuestro, por poner un ejemplo, en algunos casos tiene en su historial de antecedentes policiales que estuvo detenido por escandalizar en la vía pública.
Después fue detenido por portación ilegal de arma de fuego, por hurto, robo agravado, extorsión y así va subiendo el nivel de gravedad de delitos. Y si se analiza su historial familiar, quizá se halle maltrato o bien una autoridad mal ejercida.
¿Cómo cambiar esa mentalidad en el país?
Guatemala se ha caracterizado por ser un país que actúa conforme a la reacción. Es una cultura del día, y no tenemos una planificación. Pero si logramos que los funcionarios —que son llamados a dar el ejemplo— entiendan la importancia de la prevención, se podría instituir una cultura de prevención.
¿Dónde comienza?
Es todo un esquema, porque no se trata solo de violencia, sino de análisis de riesgo, de prevención de desastres y de situaciones que tienen que ver con la salud misma.
¿Cuáles serían los delitos por erradicar?
Cuando planteamos la restructuración del Ministerio de Gobernación establecimos que había que utilizar los conceptos adecuados que pudieran ser medibles conforme a territorio y temporalidad.
Definimos tres niveles importantes: análisis de conflictividad social y después a las manifestaciones de violencia, donde se analiza la tipología. El tercer nivel fue el tema de prevención del delito, donde distinguimos entre conflicto, violencia y delito.
¿Cuánto le puede llevar al país cambiar mentalidades?
Es un proceso de largo plazo, pero el Estado debe continuarlo. La Policía Nacional Civil tiene la Subdirección de Prevención del Delito y tiene 487 agentes en este tipo de tareas, pero debe mejorar.
El resto de agentes deben entender la importancia. Además, cada comisario debe generar las condiciones para prevención del delito, y en 2013, esperamos comenzar con la policía comunitaria.
¿Y las juntas locales?
A lo que no se debe regresar es a las juntas locales de seguridad, porque no se puede delegar aspectos de seguridad pública en personas civiles que no están preparadas, que no tienen el conocimiento ni están obligadas a hacerlo y que eventualmente llegan a caer en abusos contra la población, como ocurrió en ciertas localidades.