Arzobispo Óscar Vian aboga por diálogo en La Puya

El arzobispo Óscar Vian dijo en rueda de prensa en Catedral que desalojos violentos como el del viernes último a causa del proyecto minero El Tambor no deben ocurrir sino que las partes deben llegar a acuerdos mediante el diálogo.

pobladores insisten en protesta contra  proyecto  Progreso VII Deriva, conocido como El Tambor.
pobladores insisten en protesta contra proyecto Progreso VII Deriva, conocido como El Tambor.

CIUDAD DE GUATEMALA – Resaltó, no obstante, que en Guatemala “no sabemos dialogar” sino que existen monólogos que pretenden imponer la agenda propia.

Para el arzobispo, el diálogo y la búsqueda de acuerdos debe ser antes de que se aprueben los proyectos, y no a la inversa como ocurre comúnmente.

Al momento en que Vian daba estas declaraciones a la Prensa en la Catedral metropolitana, un grupo de personas se reunía frente al proyecto minero El Tambor, en San José del Golfo, para celebrar una misa por la sanidad de las personas que resultaron lesionadas durante el incidente.

Aquel día, las fuerzas de seguridad desalojaron con gas lacrimógeno a un grupo de personas que se oponían al paso de maquinaria hacia las instalaciones del proyecto minero.

Según las autoridades, hubo disposición de diálogo con los vecinos pero fue infructuoso, por lo que el desalojo fue en respuesta al cumplimiento de la ley.

Durante la jornada hubo al menos 26 lesionados, 15 policías y 11 particulares. Ayer, el presidente Otto Pérez aseguró que el Gobierno mantiene una postura de apertura al diálogo con los opositores a la mina, pero recordó que ellos han mostrado resistencia.

Antecedentes

Desde el 2 de marzo de 2012 los pobladores de las comunidades tomaron acciones en rechazo la mina y bloquearon la entrada a la compañía pues instalaron chozas en el camino.

Los inconformes piden que se haga una consulta de vecinos para saber si el pueblo acepta este proyecto.

Hace una semana los pobladores denunciaron que el Gobierno ha incumplido con entablar diálogos en busca de acuerdos para solventar este problema.

Durante el primer año de resistencia, se registraban pérdidas por casi US$3 millones (Q24 millones) para la empresa, puesto que debe invertir en el mantenimiento sin poder operarla.

En ese lapso de tiempo, la paralización de la empresa también generó pérdidas entre 8 a 10 millones de dólares en regalías para el Estado.