Zetas entrenaban durante seis meses

El Ministerio Público presentó ayer la declaración del segundo colaborador eficaz en el juicio que se sigue por la matanza de 27 campesinos, en la Libertad, Petén, ocurrida el 14 de mayo del 2011, quien aseguró que los guatemaltecos que se integraban a la estructura eran entrenados durante seis meses en México.

Nueve supuestos   Zetas enfrentan juicio por la matanza de 27 campesinos en la finca Los Cocos, La Libertad, Petén, ocurrida el 14 de mayo del 2011.
Nueve supuestos Zetas enfrentan juicio por la matanza de 27 campesinos en la finca Los Cocos, La Libertad, Petén, ocurrida el 14 de mayo del 2011.

El testigo fue miembro activo tanto del Ejército, donde aprobó el curso de kaibil, como de la estructura criminal. Estuvo en el segundo grupo de militares guatemaltecos que se unieron a los Zetas, según su declaración.

La Fiscalía lo identifica como testigo B, pues fue amenazado por sus anteriores compañeros, cuando supieron que colaboraba con las autoridades que investigaban a la red.

La grabación del testimonio del colaborador fue presentada ayer al Tribunal B de Mayor Riesgo, que juzga a nueve supuestos Zetas, acusados por la matanza de los jornaleros.

Ofrecimientos

“Al principio, los Zetas solo reclutaban a militares guatemaltecos y mexicanos. Preferían a quienes ya eran kaibiles y se encontraban fuera del Ejército. Pero después empezaron a admitir a civiles y pandilleros”, dijo.

Afirmó que los reclutadores ofrecían sueldos de Q10 mil mensuales. Unos recibían Q7 mil y otros hasta Q14 mil, y a algunos no les pagaban. El entrenamiento se efectuaba en México.

“Ellos —los Zetas— ingresaron a Guatemala en el 2003. Las personas que aceptaban el entrenamiento viajaban a México, donde permanecían por seis meses. Aprendían técnicas de supervivencia en el campo y el manejo de armas de grueso calibre”, dijo.

El testigo aseguró que cuando recibió el adiestramiento, conoció al Z200, un mexicano que tenía la intención de controlar los corredores de la droga en Guatemala.

También explicó que el Z200 tenía claro de que para lograr su objetivo debía combatir contra integrantes del Cartel del Golfo, cuya presencia se manifestaba en varias partes del país.

Por sus destrezas como kaibil, el testigo logró un puesto de instructor de la fuerza armada de los Zetas, y como conocía el territorio guatemalteco, fue enviado de regreso al país para reclutar a personas que quisieran unirse a la estructura.

También relató que las primeras células de la organización criminal que ingresaron en Guatemala se asentaron en Huehuetenango, pasaron a Alta Verapaz y continuaron hasta Petén, sus principales centros de operación.

Perfil del recluta

Los Zetas preferían a personas que hubiesen salido del Ejército y que fueran kaibiles.

Al principio se buscaba que los reclutas tuvieran conocimientos militares, como manejo de armamento ofensivo, técnicas de combate y supervivencia en el campo.

Tener dominio de esas destrezas significaba cumplir con tareas como incursión y toma de control de territorios, sicariato y protección de cargamentos de droga.

Los primeros Zetas eran  exmiembros de las fuerzas castrenses de México y Guatemala. Después admitieron a  civiles y pandilleros.

2003, año en que los Zetas ingresaron en  Guatemala.