Educación pública carece de estrategias para resolver fallas

Situada en el lugar 125 de 133 países analizados, la educación guatemalteca ha sido señalada recientemente, en un estudio publicado por el Foro Económico Mundial, como la peor de Centroamérica, calificación que revela las muchas fallas del sistema escolar y la falta de una estrategia para resolverlas.

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La noticia, que constituye una alerta para el Gobierno, cuestiona la tan anunciada gratuidad del presidente Álvaro Colom, cuando se cumplen más de dos años de haberse puesto en funcionamiento.

Pero, además, desvela un sistema educativo sin rumbo, incapaz de garantizar establecimientos adecuados y con retrasos en la asignación de recursos y nombramientos de maestros.

Hoy, dos días antes de que muchos niños y jovenes regresen a las aulas tras la Semana Santa, y dos meses después de haberse iniciado las clases, dificultades fundamentales afectan aún la educación de los más pequeños, comprometiendo su futuro y el del país.

Retraso en las entregas

El primer problema llegó con el ciclo lectivo, cuando muchos centros comenzaron clases sin contar con los fondos para refacciones ni bolsas de útiles escolares.

Se quebraba así uno de los ejes de la prometida gratuidad, al tener que asumir las familias el costo de los materiales básicos para que los niños pudieran empezar a recibir la enseñanza.

Lucía Quevedo, directora de la Escuela Nacional número 10 Manuel Cabral, lamentaba en esas fechas que la gratuidad no fuera total, sino “parcial”, y explicó que la adquisición de materiales costaba unos Q80 por estudiante.

Esta cantidad aumentaba en los casos de primero de primaria, porque los padres tenían que comprar los libros de lectura y escritura, así como en familias con varios jóvenes en institutos, que debían desembolsar más de Q600.

Acerca de las refacciones, muchas escuelas utilizaron los fondos que les quedaban del año anterior para hacer frente a los primeros días de clases.

Pese a que hoy la mayoría de planteles ya recibió el dinero destinado a las refacciones, en muchos el personal docente lamenta que la cantidad sea insuficiente.

Este es el caso de la Escuela Urbana Mixta Club Rotario, de Quetzaltenango, cuya directora, Elvia Cifuentes, explicó: “Lo que mandaron para las refacciones no alcanza para los 581 alumnos”, por lo que se han visto “en la necesidad de tener que racionarla tres veces a la semana”.

En otros como la Escuela Oficial Urbana Mixta del Barrio El Jardín, de la misma ciudad, aún no han llegado esos recursos económicos, declaró su director, Gustavo López.

Sin aulas ni maestros

A las dificultades derivadas de las fallas en la gratuidad se suman las deficiencias en infraestructura y la falta de materiales, sobre todo en el ámbito rural, lo que afecta la calidad de la enseñanza.

Uno de los ejemplos emblemáticos es la Escuela Oficial Rural Mixta Aldea El Progreso, de Mazatenango, donde los profesores se ven obligados a utilizar las oficinas de la alcaldía auxiliar de la comunidad, ante falta de un edificio donde puedan cumplir su función.

Este espacio (la alcaldía), no obstante, no tiene drenajes; los pizarrones están en pésimas condiciones y el techo tiene agujeros, por lo que en época de lluvia las clases se ven interrumpidas.

Situaciones similares ocurren en la Escuela Urbana Mixta Carlos Castillo Armas, de San Marcos, donde la falta de seis aulas ha obligado a los profesores a trabajar en las bodegas del edificio, explicó su director, Héctor López.

También en la Escuela Centro América, de Chimaltenango, sigue pendiente la construcción de cinco aulas para ubicar a los niños que reciben clases en el salón de actos y bodegas. Se requieren, además, 300 escritorios nuevos, expuso el docente Francisco Quiñónez.

La ausencia de responsabilidad gubernamental ha obligado —en muchas regiones— a que los padres de familia y los docentes asuman labores que no les corresponden, como ocurre en la Escuela Oficial Rural Mixta del Cantón Xatinap Quinto, en Santa Cruz del Quiché.

“Los padres han proporcionado el dinero para pintar y acondicionar la dirección como aula, y los alumnos y docentes nos estamos encargando de la mano de obra”, refirió Luis Enrique Hernández, director del establecimiento, donde los cursos son impartidos en una bodega y en un corredor.

A todo lo anterior se suma la falta de maestros. Se trata de una carencia que afecta a diferentes centros, como la Escuela Oficial Rural Mixta de la Aldea Canoguitas, Zacapa, donde el déficit de docentes obliga a cada uno de ellos a atender tres grados, detalló su director, Rolando Lira.

Políticas poco definidas

Verónica Spross, de Empresarios por la Educación, destaca que muchas de las fallas del sistema escolar son consecuencia de que “no hay políticas claras” en algunos aspectos, como la entrega de los servicios de apoyo. Esto es, en proveer las refacciones y los útiles escolares.

“Creo que no hubo una planificación adecuada de todo lo que requería una política como la gratuidad”, señala Spross, quien considera que desde hace años “ha habido problemas en el modelo de gestión de la educación en el país”.

Según la experta consultada, se deben agilizar y descentralizar los procesos administrativos, además de fortalecer la participación de las comunidades —por medio de las juntas escolares— y de los municipios.

Si persisten los problemas actuales, se contribuirá a la permanencia de un problema ya asumido como histórico, con la circunstancia agravante de que no se ve un rumbo, más o menos definido, por el que se encaminen soluciones integrales.