El primer año de gobierno llevó la popularidad de Giammattei en picada

Alejandro Giammattei obtuvo 1 millón 900 mil votos que lo llevaron a la Presidencia de la República, frente a un padrón electoral de más de ocho millones.

Alejandro Giammattei llegó a la presidencia luego del convulso gobierno de Jimmy Morales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Alejandro Giammattei llegó a la presidencia luego del convulso gobierno de Jimmy Morales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Con la pandemia del covid-19, al presidente Alejandro Giammattei no le tocó un primer año de gobierno fácil, así ha justificado en múltiples ocasiones el descontento que la población ha manifestado con respecto a su gestión.

Este 14 de enero, Alejandro Giammattei cumple un año al frente del Ejecutivo luego de cuatro intentos por llegar a la presidencia. Sin embargo, analistas señalan que, a pesar de su experiencia electorera, la inmadurez política del doctor y su intolerancia a las críticas lo hace cometer decisiones erráticas.

A tan solo dos meses de haber tomado posesión, Giammattei se tuvo que enfrentar a una pandemia que agarró desprevenidos a la mayoría de los gobernantes en el mundo.

De forma oportuna, el mandatario decidió cerrar el país y declarar medidas extremas para mantener en control los contagios de covid-19. Esto fue tomado como un acierto por la mayoría de los sectores, sin embargo, la inconsistencia en sus decisiones empezó a restarle credibilidad, al punto de observarse una caída considerable de apoyo entre la población.

Según una encuesta realizada por Prensa Libre durante el 2020, la percepción ciudadana fue favorable para Giammattei a inicios de la pandemia. En abril, el 83 por ciento de la población estaba de acuerdo con la actuación del gobierno.

Pero esto cambió drásticamente conforme pasaban los meses, para octubre estaba instituido el lema “Dónde está el dinero” y tan solo el 36 por ciento de los encuestados apoyaba al mandatario.

Algunas de las razones que expresaban las personas era por inconsistencia en las medidas decretadas, por presentar datos no creíbles, por corrupción y por sus malas decisiones.

Sin embargo, las críticas contra Giammattei no se centran solo en cómo actuó ante la pandemia ya que la defensa oficiosa que mantuvo a favor del cuestionado Centro de Gobierno también le restó apoyo. Esto junto a las manifestaciones de noviembre que fueron respondidas con represión de parte de las fuerzas policiales.

Pese a las fuertes críticas contra el ministro de Gobernación, Gendri Reyes, por cómo respondió ante la primera protesta del gobierno el 21 de noviembre, el mandatario lo mantuvo al frente de la cartera y confirmó su puesto para este 2021.

El ministro de Gobernación, Gendry Reyes, será interpelado por el Congreso a solicitud de la bancada Semilla. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Pese a la percepción ciudadana, la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia respondió que el gobierno fue reconocido en septiembre pasado por la Organización Mundial de la Salud por sus acciones “oportunas y eficientes”, para el control de la emergencia.

“El Gobierno de Guatemala ha priorizado en todo momento garantizar la vida y salud de los guatemaltecos de conformidad en lo establecido en la Constitución Política de la República y también ha procurado generar las condiciones que permitan al país una pronta recuperación económica”, respondieron.

La pandemia no es justificación

Si bien la emergencia sanitaria del covid-19 agregó un factor más de dificultad para el primer año de gobierno, la politóloga Geidy De Mata menciona que esto no es justificación para la deficiente gestión del mandatario.

“Aunque sea un año de crisis por la pandemia uno puede evaluar con objetivad su administración pública viendo la calidad del gasto y sus políticas públicas”, dice De Mata, quien también es directora del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac).

A decir de De Mata, desde hace varios años se tiene identificado que la mayoría de la población vive en situación de pobreza y pobreza extrema, además que la demanda por fuentes de trabajo ha sido consistente entre la población desde tiempo atrás, pero sabiendo esto, las acciones del gobierno no fueron dirigidas para proteger a los más desfavorecidos.

“Si las decisiones que toma no están ayudando a esta población quiere decir que solo gobierna para un sector y un líder debe pensar en el bienestar común, es momento de que equilibre sus políticas públicas para ayudar no solo al sector financiero sino al campesino y al sector popular”, menciona.

A decir de la entrevistada, con la llegada de las tormentas Eta e Iota se demostró que al mandatario le hace falta construir apoyo político a nivel de alcaldías y consejos de desarrollo para levantar los sectores más golpeados.

“Yo valoro cuando cerró el país porque fueron acciones inmediatas y priorizó la salud, pero luego perdió el control de su gabinete y no priorizó la transparencia y la rendición de cuentas”, agregó.

Madurez política

Algo que también se ha evidenciado en estos 12 meses frente al Ejecutivo, son las reacciones coléricas que ha tenido Giammattei cuando se le cuestiona algo y, por ello, se ha limitado a dar mensajes presidenciales a través de cadenas nacionales en lugar de estar dispuesto a responder preguntas en conferencias de prensa.

“Ciertamente tenemos una institucionalidad y una sociedad con muchos problemas, pero lejos de enfocarse de manera adecuada, ha actuado bajo una lógica de nihilismo, de no reconocer sus errores y no escuchar a quienes lo critican”, dice por su parte el analista Luis Mack.

Mack agrega que la actitud autoritaria de Giammattei la ha percibido la población y por ello ha sido menos tolerante a sus errores.

En su primer año de Gobierno, Giammattei tuvo fuertes protestas ciudadanas que exigían rendición de cuentas en el gasto público. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

 

“Él entró prometiendo cosas que no ha cumplido como gobernar bajo procesos de diálogo y disertación, pero eso se le olvidó por completo y es un elemento que hay que reclamarle sobre todo por su actitud errática y autoritaria. Si fuera una persona más abierta, comunicativa y conciliadora sería diferente” agrega.

Sin embargo, Mack menciona que Giammattei no llegó al poder precisamente por su popularidad, por eso no le sorprende cómo ha caído en picada la aprobación de su gobierno.

“Los números nos dicen que Giammattei ha sido el candidato ganador a la presidencia con menos popularidad de la era democrática. Debemos recordar que si él ganó fue por ser el candidato menos malo a la par de Sandra Torres, pero si él hubiera estado en la contienda con otros candidatos no gana”, enfatiza el analista.

Por ser su primer año, los entrevistados mencionan que el mandatario está a tiempo de reencausar su gobierno. “Ya está en el cargo y hay que conservarlo, pero para eso se requiere legalidad y legitimidad y lo que construye legitimidad es la aprobación de la sociedad según el equilibrio y la visión que tenga de implementar acciones públicas que vayan en bienestar de la mayoría”, concluyó la directora del Ipnusac.