Junta Directiva del Congreso está en manos de 15 votos indecisos y en medio de nuevas alianzas

Diputados de la oposición denuncian que se están ofreciendo Q250 mil para aquellos que voten por la reelección de Allan Rodríguez como presidente del Congreso 2022 – 2023.

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La mayoría de Jefes de Bloque se rehusaron a participar en la sesión del pasado lunes convocada por Allan Rodríguez. Fotografía: Prensa Libre.
La mayoría de Jefes de Bloque se rehusaron a participar en la sesión del pasado lunes convocada por Allan Rodríguez. Fotografía: Prensa Libre.

“No hay más alianzas que las que trazan los intereses”, decía el político español Antonio Cánovas del Castillo, en el siglo XIX, y esa frase ahora podría explicar lo acontecido en la última semana en un Congreso que se disputa el rumbo del próximo año.

Un nuevo grupo surgió apenas el miércoles, denominado “derecha digna”, de diputados que se apartaron de la alianza oficialista, incluso compartiendo escaños en la Junta Directiva, como el vicepresidente Armando Castillo, de Visión con Valores (Viva).

“Es muy frustrante ver que en el último año y medio o más se ha avanzado poco (…) Lo que queremos es un esfuerzo genuino de construcción, no de destrucción; no es en contra de alguien, de un gobierno”, decía Álvaro Arzú Escobar, del bloque Unionista, al anunciar su separación de un oficialismo que desde hace varios meses ha dado muestras de desgaste.

En total, fueron cuatro bancadas las que marcaron distancia del oficialismo y la continuidad de Rodríguez al frente del Legislativo. No anunciaron alianzas, tampoco las descartaron, pero esa conferencia se puede entender como el inicio de la batalla por el control del Congreso en el próximo año, el preelectoral.

Nada está decidido

Para que el oficialismo pierda el control del Congreso necesitan pasar muchas cosas, sincronizadas, que permitan articular una segunda opción, con posibilidades reales para tomar el control.

Entre los movimientos que deben suceder para abrir una puerta real de posibilidades está la separación de la derecha digna, lo cual ya sucedió. Luego, la oposición tradicional debe marcar su línea para validar su posición en contra del oficialismo, lo que también sucedió ayer.

Este cambio de fuerzas es algo natural dentro del Congreso, según el análisis de Fernando Ixpanel, experto del área política de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes).

“Es común ver este tipo de situaciones, donde, al parecer, una alianza que parecía sólida se va desintegrando, conforme va pasando el tiempo algunas bancadas se van alejando. En este caso lo que podemos ver que este año hay una distancia a lo que vimos en el 2020, en el sentido que poco a poco le van quitando el apoyo al partido oficial”, refirió.

Los siguientes días son decisivos porque la oposición se reconvirtió y no se marca por derechas o izquierdas, sino por intereses, y las alianzas son escaleras para alcanzar los objetivos.

Hay 78 diputados de 14 bancadas que se han alineado y comparten los mismos intereses: arrebatarle el poder al oficialismo y marcar distancia de un oficialismo desgastado y con aliados cuestionados por el Departamento de Estado de Estados Unidos, incluidos en la Lista Engel.

El diputado Rudio Lecsan Mérida, jefe de bloque de Partido Humanista, fue tajante al decir que ninguno de los integrantes de la Junta Directiva merece reelección, lo que incluye a un diputado de su bancada, Douglas Rivero, que ocupa una de las secretarías.

“Creo que es momento de un cambio en el Congreso, en el cual el próximo presidente que no sea del partido oficialista, y una nueva junta directiva en la que no se reelija nadie de los actuales miembros”, señaló.

Pero otro ejemplo más claro del desencanto que ha tenido la alianza oficialista en este último año lo demuestra la posición de la banca Compromiso Renovación y Orden (Creo), quien señala necesaria una renovación de la Junta Directiva.

Álvaro Arzú, en conferencia de prensa, anuncia su rechazo al oficialismo y el control del Congreso. (Foto Prensa Libre:)

El actual jefe de bloque, Óscar Chinchilla, fue de los diputados que respaldó el proyecto de presupuesto 2021 antes de que fuera anulado, pero ahora señala que la dirección que Rodríguez ha dado al pleno es equivocada.

Destacó cómo proyectos de interés social, económicos e iniciativas de ley claves, como las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Lepp), han pasado inadvertidos en este segundo año de legislatura.

“Se le ha dado una pobre respuesta a la población; bastante pobre. Yo creería que hay que darle una nueva dinámica a esta legislación y a este Congreso (…) Creo que el Congreso no puede seguir en esta dinámica de atrasar las instancias de jefes de bloques y el pleno; hay que agilizarlo, hay que ser más tolerantes y conscientes para disponer del tiempo para que el Congreso pueda volver a ser de puertas abiertas”, enfatizó Chinchilla.

Un diputado de la alianza oficialista que prefiere no ser citado asegura que en estos momentos todos están haciendo alianzas, lo que tampoco lo lleva a confirmar que Rodríguez cuente con un apoyo pleno para su reelección.
“Recuerde, las alianzas se reafirman constantemente, y esas se deben de considerar en tiempo y momento, que en eso nadie puede garantizar que la gente está (…) Personalmente creo que todos están construyendo sus alianzas”, indicó.

Casi 24 horas después, la oposición tradicional salió, y en el mismo podio que sus colegas, también rechazó la presidencia de Rodríguez. Nada nuevo a lo que han manifestado en los últimos dos años.

En los discursos de los bloques de oposición se cruzaban las críticas a un estancamiento en la agenda legislativa, acuerdos bajo la mesa con beneficios particulares, pero también se enarbolaba una bandera de triunfo: haber sido este año, sobre todo en los últimos meses, incómodos para los intereses oficialistas.

“La oposición ha logrado rechazar dos estados de Calamidad, ha logrado aprobar una ley de emergencia para atender el coronavirus, ha logrado aprobar una ley de alimentación escolar”, resumía Carlos Barreda, de la UNE, mientras rechazaba el control oficialista del Congreso.

Partido Valor, el voto que podría ser decisivo

La suma de los votos de la oposición tradicional y la derecha digna no es suficiente para declararse ganadores; tampoco los tiene el oficialismo, entonces, la bancada Valor se convierte en la bisagra que decidirá el futuro del Congreso.

Este bloque, de nueve diputados, es el brazo legislativo de Zury Ríos y hasta ahora su posición ha sido del lado oficialista, aunque algunos diputados piensan que eso también podría cambiar.

Los nueve votos de Valor están abiertos y son disciplinados, lo que significa que de tomar una decisión le darían el apoyo necesario a cualquier planilla.

Para obtener una postura del bloque Valor, se intentó establecer comunicación telefónica con Lucrecia de Palomo, pero no fue posible.

La oposición tradicional salió el jueves a fijar su posición, en contra de Allan Rodríguez. (Foto Prensa Libre)

Cuestión de pactos

Mientras el oficialismo pierde públicamente los votos de sus antiguos aliados y se consolida la alianza con los partidos Unión del Cambio Nacional (UCN), Todos y los disidentes de la Unidad Nacional de la Esperanza, afines a Sandra Torres, también necesita negociar más apoyo; de otra manera, sus aspiraciones de retener el control del Poder Legislativo se diluyen.

Al sumar a sus aliados, incluyendo votos de bancadas fragmentadas, el partido Vamos solo tiene 67 diputados a su causa, aún lejos de los 81 necesarios.

Entre las opciones que están sobre la mesa destaca cambiar a Rodríguez y que sea otro diputado, siempre de Vamos, quien encabece una planilla, alguien con menos desgaste y más credibilidad. Edmundo Lemus es la opción más cercana y a quién más señalan diputados cercanos al círculo oficialista.

Se buscó una opinión del diputado Lemus para esta nota; sin embargo, durante dos días se intentó a través de llamadas a su teléfono celular, pero no las atendió. Tampoco los mensajes enviados.

Además, el bloque oficialista también se acerca a otros diputados indecisos de las bancadas de la “derecha digna”, entre estos el diputado Mario Gálvez, de la UNE, quien en corrillos legislativos ha trascendido esta semana que ha sostenido conversaciones con operadores oficialistas.

Ixpanel explicó que, en la política, existen negociaciones formales e informales. Las primeras se desarrollan en un marco de legalidad, pero las segundas están sujetas a dudas que hasta podrían recurrir a prácticas ilegales, algo que se especula de muchos organismos legislativos alrededor del mundo.

“No hay evidencia alguna en este momento de una compra de votos, pero tenemos casos como la Ley de Telecomunicaciones, donde se hablaba de una compra de votos. Estas dinámicas existen, pero no podemos asegurar que esté sucediendo, pero es una posibilidad”, indicó.

Otros diputados, como Orlando Blanco, de la UNE, son más directos y aseguran que la compra de votos existe y a cada apoyo para la planilla oficialista se ha fijado Q250 mil en efectivo y hasta Q5 millones en obras, a través del

Presupuesto del 2022.

“Yo creo que votar por Allan Rodríguez sería votar por la corrupción, la opacidad y la ineptitud. El señor ha demostrado ser incapaz, tener pocas habilidades, ser una persona prepotente y abusiva que no ha ganado por capacidad la Junta Directiva porque la han comprado, ahora nuevamente están ofreciendo Q250 mil por voto y Q5 millones de los Consejos de Desarrollo Departamental en obras”, manifestó Blanco.

El legislador añadió que las intenciones de la alianza es incidir en todas las elecciones de poder que se vienen en el 2022. “Ellos quieren una junta directiva ad hoc, pensando que vienen procesos donde quieren influir, como la elección de fiscal general, el procurador de los Derechos Humanos, contralor general de Cuentas y el rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala”.

Por estos señalamientos se consultó a la diputada Shirley Rivera, subjefa del bloque oficialista, quien pidió se le enviaran por escrito las preguntas; sin embargo, al cierre de este artículo las interrogantes seguían sin respuesta.

Por ahora, los poderes están divididos y los votos, 81 mínimos, aún no se consiguen para declarar a un ganador, ni siquiera a identificar a alguien en clara ventaja. La negociación está abierta y, mientras tanto, el Congreso se paraliza en sus actividades porque todos los diputados ven de reojo quién tomará el control para saber cómo actuar en los siguientes meses.

Oposición está por definir planillas

Entre algunos de los nombres que se perfilan desde la alianza oficialista para presidir al Congreso destacan Allan Rodríguez y Manuel Conde, del Partido de Avanzada Nacional (PAN).

En el caso de la oposición, la nueva y la tradicional, ha trascendido que durante este fin de semana se aceleran las negociaciones para definir una planilla y poder presentar este lunes la propuesta, para someterla al pleno la próxima semana.

Serán negociaciones difíciles, dijo un diputado de esta nueva alianza que confió la información.

Por ahora, los nombres que están sobre la mesa de negociación para encabezar la planilla y competir por la Directiva están Armando Castillo, de Viva; Álvaro Arzú Escobar, Unionista, y Carlos Barreda, jefe de la UNE.