Política

Ministro propone a Guatemala para organizar costosa cumbre ambiental

El ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo, postuló el viernes pasado a Guatemala para organizar la edición 25 de la Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático en 2019 (COP25), luego de que el gobierno de Brasil renunció a la realización de este evento argumentando “altos gastos” por US$Q104 millones -unos Q805 millones- y no tener las condiciones para absorber esa inversión.

Por Edwin Pitán

Guatemala se encuentra entre los 10 países vulnerables por el cambio climático y el jueves pasado fue postulado a organizar la COP25 en el 2019. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Guatemala se encuentra entre los 10 países vulnerables por el cambio climático y el jueves pasado fue postulado a organizar la COP25 en el 2019. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La propuesta de uno de los funcionarios más cercanos al presidente Jimmy Morales ha sido considerada poco realista debido a que ambientalistas y economistas consideran que el país no está en la disponibilidad financiera para hacer esa inversión. El gobierno de Brasil declinó argumentando que no está en condiciones económicas para impulsar ese evento.

Sin embargo, la cartera de Ambiente anunció en redes sociales la solicitud de organización de la COP25 el viernes pasado. Por medio de un comunicado de prensa se expuso: “Guatemala se lanza como el primer país del mundo en ofrecer su territorio para ser sede de la Conferencia de las Partes (COP)25. De lograrlo, estaría consolidando su posición de líder latinoamericano en el tema ambiental”.

Alonzo argumentó que la postulación surge porque “Guatemala está siendo responsable con el manejo del medio ambiente y está entre los cinco ejes del presidente Jimmy Morales y en los últimos 20 años es el gobierno que más atención le ha puesto”.

El ministro de Ambiente, entre otras justificaciones, expuso que la COP25  es una oportunidad “para poner a Guatemala ante los ojos de todo el mundo” y siendo uno de los 10 países más vulnerables por el cambio climático, organizar la conferencia sería un ejemplo de cómo actuar para impulsar políticas ambientales.

“Somos un país en vías de desarrollo, de los más vulnerables, en vez de estarnos quejando, pidiendo dinero y quejándonos, estamos diciendo estamos presentes y queremos ser los anfitriones”, indicó Alonzo.

Los gastos

Para Alonzo la inversión de Q805 millones en la organización de la conferencia no es impedimento debido a que aseguró que tiene respaldo de empresarios y cooperantes.

“Es un presupuesto -para organizar la COP25- que se tiene que discutir con el Ministerio de Finanzas, tener la COP25 es como organizar la Copa Mundial -de futbol- o los Juegos Olímpicos en el tema ambiental. Lo que gana el Inguat, el sector hotelero y es algo que el país cuadriplicará. El BID -Banco Interamericano de Desarrollo- me mandó a decir que nos apoyan. Me dijo el viceministro que hay algunos cooperantes que nos apoyan”, explicó el ministro de Ambiente.

La aceptación de la postulación de Guatemala se analizará en los próximos días en el COP24 que se efectúa en Katowice, Polonia. Además, la secretaría de la Organización de las Naciones Unidas evaluará aspectos como infraestructura de Guatemala para albergar a 20 mil asistentes, entre delegados gubernamentales de 175 países, científicos y empresarios.

La colocación de 100 bardas son algunos de los proyectos que resalta el ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo, durante su gestión. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La colocación de 100 bardas son algunos de los proyectos que resalta el ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo, durante su gestión. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La organización de la edición 26 de la Cumbre Iberoamericana en Antigua Guatemala es para Alonzo el parámetro de que se puede realizar en el país la COP25.

Suspicacias

Los argumentos expuestos por el ministro de Ambiente carecen de sustento para el director de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco), Marco Vinicio Cerezo Blandón, quien señaló que el país “no tiene la capacidad para recibir una conferencia de esa magnitud por la contribución millonaria”.

Cerezo Blandón explicó que Perú, con cooperación y aportes del sector privado, tuvo que invertir con recursos financieros del Estado US$30 millones -unos Q231 millones-.

“Cuando un país se presenta para organizar esa conferencia se espera que aporte una fuerte cantidad del costo global del evento. Por otra parte, se requiere infraestructura para recibir a 20 mil delegados y no creemos que haya esa capacidad para recibir a esa cantidad de conferencistas. Los US$30 millones mejor se invierten en acciones concretas”, puntualizó Cerezo.

Cerezo señaló que Guatemala tiene un “desempeño ambiental pobre” y lamentó que el 98 por ciento de las aguas servidas van directas a lagos y ríos sin previo tratamiento. Además, menos de 12 municipalidades están intentando tratar los desechos sólidos.

Por otro lado, el ministro de Ambiente resalta como avances en ambiente la colocación de 100 biobardas en ríos y la inversión de US$50 millones anuales en reforestación.

El economista Pablo Rodas Martini estima que para un país industrializado el costo de organizar la COP25 es de U$100 millones -unos Q770 millones-  que el país no tiene esa capacidad financiera de inversión.

“Se hace propaganda promoviendo al país para COP25, y pinta a Guatemala como que fuera un milagro ambiental”, señaló Rodas Martini.

El Marn en la actualidad registra el 75% de ejecución de un presupuesto vigente de Q151 millones 933 mil 660. A este ministerio se le redujeron Q20 millones.

Declinación de Brasil

La renuncia del gobierno brasileño a organizar la COP25 se anunció luego de que el Programa de Monitoreo por Satélites del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales reveló incremento del 14% de deforestación en áreas en la selva tropical. El informe estableció que se destruyeron siete mil 900 kilómetros cuadrados de bosques nativos entre agosto de 2017 y julio de 2018.

Esas prácticas registradas en Brasil vulneran el cumplimiento de los pactos adquiridos por su gobierno en el Acuerdo de París.

Además, el próximo ministro de Relaciones Exteriores de Jair Bolsonaro, Ernesto Araújo, criticó: “el cambio climático es un dogma que viene sirviendo para justificar el aumento del poder regulador de Estados sobre la economía y el poder de las instituciones internacionales sobre estados nacionales y sus poblaciones”.

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