Aquino comentó que de esta forma hay un colapso técnico de las fronteras, lo que afecta el comercio centroamericano y retrocede el proceso de integración centroamericano.
Guatemala, indicó el empresario, debe gestionar ante El Salvador la suspensión de este procedimiento, el cual mencionó que es un impuesto o especie de peaje para procurar ingresos al gobierno saliente del presidente Mauricio Funes.
Por esa frontera circulan alrededor de 450 transportistas diarios, de los mil que pasan entre ambas naciones.
Esta no es la primera vez que las autoridades de El Salvador se enfrentan con las peticiones de los transportistas de carga, ante la imposición de nuevos cobros.
El más reciente choque entre ambos fue cuando el vecino país comenzó a cobrar desde el 2 de mayo del 2013 el impuesto llamado Fondo de Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Fonat), que oscilaba entre US$10 y US$150; sin embargo, luego de varias manifestaciones desistieron de la medida.