A partir de hoy, Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio —también llamado sacro colegio—, enviará cartas a todos los cardenales —tengan o no derecho a voto—, para convocar las llamadas “congregaciones generales”, donde se empieza a discutir el nombramiento del nuevo papa.
El cónclave —del latín cum clave: bajo llave) es la reunión a puertas cerradas de 115 cardenales “electores”, aunque el número podría variar.
La elección se efectúa en la Capilla Sixtina, dentro del palacio apostólico del Vaticano.
Durante el cónclave se vota dos veces por la mañana y dos veces por la tarde. Después de cada votación, las papeletas se queman en una estufa especial en la Capilla y que tiene salida. Si no se alcanza un acuerdo, se añaden productos químicos —en la antigüedad era paja húmeda— para que el humo sea negro. Si el resultado es positivo se queman las papeletas, lo que causa el humo blanco que anuncia la elección del nuevo papa.