Hemeroteca

Un registro de la historia

En este lugar se resguardan las propiedades de las personas y las estructuras de una época pasada de la ciudad.

Fachada del Registro de la Propiedad, en la 9a. avenida de la zona 1. (Foto: Hemeroteca PL)

Fachada del Registro de la Propiedad, en la 9a. avenida de la zona 1. (Foto: Hemeroteca PL)

Aunque cientos de personas entran de lunes a viernes en este edificio para hacer un trámite relacionado con propiedades, pocos tomarán unos minutos para detenerse y observar la impresionante arquitectura y decoración que alberga el Registro General de la Propiedad.

Esta construcción es parte importante de los monumentos del Centro Histórico, pero también funciona como oficina pública y para eso ha sido reacondicionada. El arquitecto Guillermo Aguirre, quien escribió una reseña del lugar, se refirió a esa obra como entre los edificios de su época, “quizá el más genuino, completo e importante ejemplo de arquitectura academicista, previa al desarrollo de otras corrientes en el siglo XX, como la nacionalista y la funcionalista, y un importantísimo espacio para el desarrollo de actividades del servicio público, vinculadas a un edificio dotado de una severa dignidad”.

La historia

El inmueble, diseñado en 1926 por los arquitectos Erich Kuba, alemán, y Juan Bautista Domergue, francés, originalmente estaba destinado para albergar a la sede de la Sociedad de Auxilios Mutuos del Comercio de Guatemala, “que había adquirido el predio que ocupara el Beaterio de Belén y que pertenecía al Estado”, indica un documento del Registro General de la Propiedad.

La construcción fue pensada para que funcionara un hotel, el cual era de la Sociedad de Auxilios Mutuos. Sin embargo, a finales de la década de 1920 tuvieron problemas financieros e hipotecaron el edificio; el gobierno de Jorge Ubico lo compró.

Las obras inconclusas fueron finalizadas para instalar el Palacio de Justicia, el cual fue inaugurado en 1936. Pero este se fue haciendo insuficiente para albergar a los tribunales y dependencias de la Corte Suprema de Justicia, por lo que fue trasladado a su sede actual en el Centro Cívico.

Tiempo después, estas paredes tuvieron un nuevo inquilino: el Registro General de la Propiedad. Esto sucedió después del terremoto de 1976.

Estilo academicista

Según el documento de historia del Registro, el estilo del edificios es academicista, el cual aún estaba de moda en Guatemala en la década de 1920. Un lapso destinado a la reconstrucción, pues muchos de los inmuebles de la ciudad fueron destruidos por los terremotos de 1917 y 1918.

Este estilo es básicamente clasicista, se basa en los órdenes y en la tipología clásica que se enseñaba en las escuelas de arte europeas, siguiendo la tendencia de la Academia de Bellas Artes de París, al finalizar el siglo XIX y continuar en el XX.

Pilastras, capiteles y relieves del clasicismo, así como espacios de proporciones altas y organizados en torno a corredores y patios.

La escalinata del vestíbulo es uno de los rasgos que sobresalen en la edificación, en ella se centra la atención al entrar. Estas conducen a grandes ventanales, en el segundo nivel.

Habilitado a la modernidad

Este edificio de antaño no ha quedado como museo ni tampoco relegado al olvido, sus paredes le han dado cabida a la modernidad. Equipos informáticos, de comunicación e instalaciones eléctricas del Registro de la Propiedad funcionan allí. Esto ha sido cuidadosamente acomodado para evitar la destrucción de las estructuras, que son consideradas parte del patrimonio. No pueden tocarse paredes, pisos o techos sin previa autorización.

Los cuadros blancos y negros, que componen su piso, resisten el devenir de constantes pasos, ya que solo en la Sala de Notarios cada día asiste un promedio de 250 a 300 personas.

A pesar de que sus oficinas han sido adaptadas a la actualidad, también archivan libros que datan de 1800; estos eran traídos desde Inglaterra, destinados para anotar las propiedades existentes en Guatemala. En algunos de estos, los más antiguos, se observa que los terrenos eran anotados con medidas de cuerda, vara, almud, brazada, cadena; por eso existe una oficina en donde se transforman a metros.

Este edificio ha necesitado rehabilitación, tanto como patrimonio como para el funcionamiento de oficinas públicas en la actualidad; se ha sabido respetar esa herencia de bienes con tecnología existente de este tiempo.

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