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Cinco cosas que hay que saber sobre la procesión fúnebre de Isabel II

La procesión que llevará el féretro de la reina Isabel II a la Abadía de Westminster para su funeral de Estado y luego a Windsor para su entierro es reflejo de las tradiciones de la monarquía británica.

Reina Isabel II

El carro fúnebre que lleva el ataúd de Isabel II viaja por Escocia, como parte del protocolo para que los británicos puedan despedirse de su reina. (Foto Prensa Libre: AFP)

 

1.  Carro tirado por la Marina Real

Un nutrido grupo de marineros de la Royal Navy tirará con cuerdas del fuste de cañón que llevará el féretro, mientras que otros, 142 en total, les seguirán para hacer de freno.

Esta tradición se remonta a los funerales de la reina Victoria, en febrero de 1901. Los caballos destinados a tirar del afuste, que pesaba más de 2 toneladas, se asustaron y salieron desbocados, amenazando con haer caer el ataúd.

El príncipe Luis de Battenberg, capitán de la Marina Real, sugirió al nuevo rey Eduardo VII que fueron sustituidos por soldados.

Nueve años más tarde, a la muerte de Eduardo VII, se puso en práctica la misma disposición, que desde entonces se ha convertido en un nuevo ritual.

2.  Los portadores del féretro

Ocho soldados del 1er batallón de la Compañía de Granaderos de la reina tendrán la tarea de llevar el féretro desde Westminster Hall hasta el fuste y luego hasta el interior de la Abadía de Westminster, una vez finalizada la procesión.

Este es uno de los cinco regimientos de infantería de la Guardia Nacional de la casa real y uno de los más antiguos del ejército británico.

El uniforme de sus miembros, reconocible por su alto casco de pelo de oso negro, se inspiró en los granaderos de la guardia imperial de Napoleón, derrotada en Waterloo.

Estos soldados estarán acompañados por oficiales del servicio de escuderos de la reina.

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3.  Honor a tres regimientos

Tres regimientos serán especialmente honrados durante la procesión, permitiéndoles marchar muy cerca del féretro de Isabel II.

Los Alabarderos (Yeomen of the Guard), el cuerpo militar más antiguo del ejército británico, creado en 1485, y el Honorable Cuerpo de los Caballeros de Armas son dos antiguas unidades de guardaespaldas del monarca, ahora limitadas a un papel ceremonial.

Los primeros todavía llevan el uniforme rojo y dorado de la época de los Tudor (siglo XVI), con una banda cruzada que los diferencia de los famosos Beefeaters de la Torre de Londres, cuyo uniforme es muy similar.

Entre sus tareas todavía emblemáticas se encuentra la ceremonia de registro de los sótanos del Parlamento antes del discurso de apertura que pronuncia cada año el monarca. Este ritual conmemora la “conspiración de la pólvora”, un atentado fallido contra la vida del rey Jaime I y el Parlamento en 1605.

Les seguirán los miembros de la Real Compañía de Arqueros, que eran los guardaespaldas de Isabel II cuando estaba en Escocia.

Destacamentos de otros regimientos británicos y de la Commonwealth, de los que la reina fue comandante en jefe, se unirán a la procesión que acompañará a Isabel II desde la Abadía de Westminster hasta el Arco de Wellington.

4.  La Casa Real de Isabel II

Si los miembros de la familia real, encabezados por el nuevo rey Carlos III, seguirán el féretro, el carro será precedido por responsables de la Casa Real de Isabel II, como el director de la Colección Real o el secretario privado de la difunta monarca.

Frente a ellos, avanzarán bandas de gaitas y tambores de regimientos escoceses e irlandeses, una brigada de Gurkhas, soldados de origen nepalí pero miembros del ejército británico, y 200 músicos de la Royal Air Force.

5.  6 mil soldados

Las fuerzas armadas contarán con 6 mil soldados, marineros y pilotos en la procesión o desplegados a lo largo del recorrido, declaró el domingo a la BBC el almirante Tony Radakin, jefe del Estado Mayor.

Realizarán un saludo real en varios puntos del recorrido del féretro, por ejemplo al pasar por el memorial a la reina Victoria.

“Para todos nosotros, este es nuestro último deber con su majestad la reina y nuestro primer gran deber con su majestad el rey Carlos”, subrayó Radakin.

 

 

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