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“Lo iban literalmente a cortar como un pedazo de carne”: cómo se resolvió el primer caso por tráfico de órganos en Reino Unido

Un vendedor callejero de Lagos, Nigeria, llegó a Reino Unido por una promesa de empleo, pero luego descubrió que estaban por extraerle un riñón.

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Mark Lobel, Kate West y Melanie Stewart-Smith

File on 4, BBC

Daniel estaba a punto de llevarse el susto de su vida.

Estaba sentado en una sala de espera del hospital Royal Free en Londres, conversando con los médicos en su inglés limitado.

El vendedor callejero de Lagos, Nigeria, de 21 años, había venido a Reino Unido hace pocos días, gracias a, según le habían dicho, “una oportunidad que le iba a cambiar la vida”.

Él pensó que iba a tener un mejor trabajo.

Pero ahora los médicos le estaban hablando de los riesgos de la operación y de que necesitaría cuidados médicos toda su vida.

Fue en ese momento, le dijo Daniel a los investigadores, que se dio cuenta de que no se trataba de una oportunidad laboral, sino que había venido a Reino Unido a donar su riñón a un extraño.

“Lo iban literalmente a cortar como un pedazo de carne, sacarle lo que querían y luego volverlo a coser”, explica Cristina Huddleston, de la organización británica sin fines de lucro contra la esclavitud moderna Justice and Care.

Afortunadamente para Daniel, los médicos sospecharon que él no sabía lo que estaba ocurriendo y que había sido forzado a hacerlo, y por ello detuvieron el procedimiento.

Daniel -no es su nombre real- junto a Sonia Ekweremadu.
Policía Metropolitana
Sonia Ekweremadu, quien iba a recibir el riñón “donado”, junto a Daniel (no es su nombre verdadero).

Eso no significó que Daniel se hubiera librado de sus traficantes. De regreso al departamento donde se estaba alojando, dos hombres llegaron para examinarlo.

Allí fue que escuchó una conversación donde se hablaba de enviarlo de regreso a Nigeria para extraerle su riñón allí.

Daniel huyó, y luego de dormir en la calle dos días, se presentó en una estación de policía cerca del aeropuerto de Heatrow, y así comenzó una investigación que llevó al primer proceso legal en Reino Unido por tráfico de personas para extraer órganos.

Esto sucedió en mayo de 2022, y Daniel –no es su nombre real- vive ahora bajo protección policial.

Este caso pionero, según el programa File on 4 de la BBC, alertó a las autoridades británicas sobre otras situaciones de tráfico de órganos.

Traficado

El caso de Daniel revela las tácticas utilizadas por los traficantes para atraer a personas a Reino Unido con falsos pretextos.

Cuando a Daniel le ofrecieron por primera vez la oportunidad de trabajar en Reino Unido, mientras aún estaba en Nigeria, le pidieron un análisis de sangre.

Él pensó que era un requisito para su visa en Reino Unido, pero era en realidad para saber si estaba lo suficientemente sano como para que le extrajeran el riñón.

Lo pusieron luego en un vuelo a Londres, pero él no tenía dinero y tampoco le permitían tocar su pasaporte.

Todos sus movimientos eran controlados.

Sus traficantes le presentaron a la joven mujer nigeriana que esperaba recibir su riñón.

Sonia, que en ese entonces tenía 25 años, tiene una severa enfermedad renal.

Necesita un trasplante y hacer diálisis cinco horas al día, tres o cuatro veces por semana.

Para mostrar evidencia de la relación entre ambos, se les tomó una fotografía juntos. Daniel era presentado como su primo, un donante voluntario miembro de su familia.

Esto es porque si bien es legal donar un órgano a otra persona, no puede hacerse por una recompensa económica.

Ike Ekweremadu
Policía Metropolitana
El senador Ike Ekweremadu fue un prominente político en Nigeria.

Daniel fue llevado a varias reuniones con consultores médicos en la unidad privada de pacientes del Hospital Royal Free.

También se le pagó a un intérprete para entrenar a Daniel a decirle a los médicos lo que necesitaban escuchar.

Pero el engaño no resultó y Daniel fue a la policía.

Su testimonio condujo a los detectives al padre de Sonia, uno de los políticos más poderosos de Nigeria.

Ike Ekweremadu era un senador y multimullionario, que pagaba la educación de su familia en Reino Unido.

En su juicio, a comienzos de este año, Ekweremadu dijo que lo habían engañado y que él nunca había tenido la intención de explotar a Daniel.

De hecho, el jurado escuchó que el acusado había ayudado a introducir leyes que convirtieron la donación de órganos por una recompensa económica en un delito penal.

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¿Qué es la extracción de órganos

  • La extracción de órganos involucra remover ilegalmente partes del cuerpo de una persona para trasplantes, por lo general por una recompens económica, con o sin el consentimiento de la víctima. Bajo las leyes de esclavitud moderna, una víctima no puede dar consentimiento a su propia explotación.
  • Suele involucrar coerción, engaño o la promesa de una recompensa para víctimas vulnerables.
  • La Ley de Esclavitud Moderna de Reino Unido de 2015 cubre el tráfico humano, y bajo ella recae la extracción de órganos. Se castiga con una pena máxima de cadena perpetua.

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Intermediario

En el tribunal, se supo que Daniel no era la única persona que había sido traída a Reino Unido para extraerle el riñón. Otro trasplante -también ilegal- se hizo en 2021.

El hombre que recibió ese órgano estaba de hecho en el banquillo, junto con los Ekweremadus, los padres de Sonia.

Él había sido su intermediario, el doctor Obinna Obeta, quien había orquestado la explotación de Daniel.

Obeta sabía lo que implicaba el proceso porque su propio trasplante había tenido lugar en el hospital Royal Free.

Durante la sentencia, el juez Johnson, cuando se refirió a la primera operación, lo hizo sin rodeos: “Los médicos en el Royal Free y los asesores independientes de la Autoridad de Tejido Humano (HTA), cayeron en el engaño”.

La mentira con se llevó a cabo el trasplante en 2021 se basó en el entendimiento de que el donante y el receptor era primos.

De hecho, resultó que no estaban relacionados.

Durante el jucio también se supo que a pesar de que el trasplante de Daniel se había frenado, nadie del hospital Royal Free le había comunicado a la policía su preocupación, con lo cual Daniel había permanecido en riesgo.

El hospital Royal Free le dijo a la BBC que había seguido el protocolo oficial en el caso de Daniel, y “como tal, se decidió no continuar”.

El hospital señaló también que continúa “trabajando de cerca con la Policía Metropolitana para asegurarse de que todos los que trabajan en los servicios de trasplantes están al tanto de las leyes sobre tráfico de órganos y saben qué hacer si sospechan que se ha cometido un delito”.

Turismo de trasplantes

En julio del año pasado, pagar un trasplante en el extranjero se convirtió en un delito en Inglaterra, Escocia y Gales.

Todos los médicos en Gran Bretaña están ahora legalmente obligados a reportar a cualquier individuo que regrese al país y los consulte para hacer un seguimiento.

El doctor Adnan Shariff, especialista en riñones basado en Birmingham, dice que se trata de un delito difícil de probar, “pero que sabemos que existe”, citando investigaciones recientes del Servicio Nacional de Salud Pública (NHS, por sus siglas en inglés), que muestran cerca de 150 casos registrados de personas que regresan al país en un período de 10 años.

En la mayoría de los casos, se trata de trasplantes de riñón.

Un hombre en Filipinas muestra la cicatriz después de donar un riñón por dinero.
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El tráfico de órganos se produce en muchos países siendo el de riñón el más común.

Le preguntamos a la Autoridad de Tejidos Humanos cuántos casos habían referido a la policía desde que cambió la ley en julio del año pasado.

El director ejecutivo de la organización, Dr. Colin Sullivan, señaló que refirieron un “puñado” de casos, y añadió que un número de ellos fueron alertados por médicos.

Dijo además que la HTA cambió ahora sus recomendaciones al personal, así como sus sistemas de almacenamiento de datos, para que resulte más fácil llamar la atención sobre los casos de alto riesgo.

“¿Qué quiere decir culpable?”

Los casos de esclavitud moderna suelen ser muy difíciles de demostrar.

En el caso de Daniel, los policías de la Met esperaban que la investigación durara años, porque los culpables habían abandonado el país.

Pero, el 21 de junio de 2022, el detective Andy Owen recibió un llamado en el que le decían que Ike Ekweremadu y su esposa Beatrice estaban volando a Londres.

Rápidamente organizó a su equipo para que fuera al aeropuerto de Heathrow, y un grupo de policías armados escoltó a la pareja desde el avión.

Tras incautar sus teléfonos móbiles, la policía pudo decubrir el complot.

Obinna Obeta y Beatrice, la esposa del senador.
Policía Metropolitana
El doctor Obinna Obeta, quien actuó como intermediario, y la esposa del senador, Beatrice, tambieron fueron hallados culpables.

La evidencia crucial incluyó mensajes sobre una tarifa para el donante de US$ 5.487.

“(El teléfono) era como un cofre del tesoro”, dice Owen. “Encontraba más y más evidencia incriminatoria”.

Sin embargo, lidiar con un sospechoso tan poderoso no fue sencillo.

En medio de la investigación, senadores nigerianos intentaron llevar el juicio a Nigeria.

También querían “tener acceso a la víctima”, explica el superintendente Andy Furphy, “lo que obviamente despertó la alarma entre nosotros. Sentimos inmediatamente que la víctima no estaba segura”.

Luego de buscar asesoramiento legal, la policía se aseguró de que se les negara el acceso.

La BBC conversó con el senador que lideraba la delegación, Adamu Bulkachuwa, quien visitó a Ekweremadu en prisión.

Nos dijo que había querido poner “tanto presión diplomática como ejecutiva sobre el gobierno británico para ver si podíamos salvar la situación”.

Pero Bulkachuwa insistió que no era para que Ekweremadu regresara “fácilmente” a Nigeria, explicando que ellos también “eran signatarios de las leyes internacionales de tráfico humano”.

El equipo de la BBC junto al hermano de Daniel.
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El hermano de Daniel contó que su padre y toda la familia lloraban durante el tiempo que Daniel permaneció desaparecido.

El 23 de marzo, las tres personas involucradas en la agonía de Daniel fueron halladas culpables.

Ike Ekweremadu fue sentenciado a nueve años y ocho meses de prisión.

Su esposa fue condenada a cuatro años y medio.

El intermediario, el Dr. Obeta, fue sentenciado a 10 años.

Sonia no fue declarada culpable.

El sargento Owen estuvo en el tribunal con Daniel.

“Él me dijo: ‘¿Qué quiere decir culpable?’ Ese es el nivel de comprensión que tenía del sistema de justicia”.

La respuesta, junto con la negativa de la víctima de aceptar una compensación de los perpetradores, muestra una imagen muy diferente a la que tiene la gente que ve “a un hombre que trata de ganar la mayor cantidad de dinero posible”, dice Owen.

Él le dijo a la BBC que Daniel estaba contento con que le creyesen y quería seguir adelante con su vida.

Familia destruida

En Nigeria, este episodio no ha traído más que dolor a los seres queridos de Daniel.

Ahora temen la venganza de los aliados de este poderoso político nigeriano que él puso en la cárcel.

Nos reunimos con el hermano de Daniel en un bullicioso mercado de Lagos donde Daniel solía vender accesorios para teléfonos móbiles.

Nos dijo que no hablaba con su hermano desde que desapareció repentinamente en febrero de 2022 y solo supo donde estaba cuando le contaron noticias del juicio meses después.

“Hemos estado llorando todos los días y mi padre ha estado tan triste que se ha puesto muy enfermo”, dice.

“A Daniel lo engañaron y se lo llevaron”.

El arrendador y mentor de Daniel, con quien él hablaba a diario antes de desaparecer, dice que él no habría acordado vender su riñón.

“Porque sabe que hay otras formas de hacer dinero. Incluso no lo habría hecho ni por US$1”, dice.

Daniel teme ahora por su seguridad. Está bajo protección policial en Reino Unido y siente que no puede regresar a Nigeria.

Puede que nunca vuelva a ver a su familia otra vez.

Daniel salvó su riñón y marcó un hito en la historia legal británica, pero su vida ha quedado destruida.

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