Cara y cruz de una historia fatal

George W. Bush: bajo el signo de la guerra

La historia se repite y a George W. Bush le corresponde caminar los mismos pasos que dio su padre en 1991: luchar contra Sadam Husein

Por Gerardo Jiménez

Antes de lanzar los ataques contra Afganistán, era considerado uno de los presidentes menos competentes de la historia. Incluso se dice que quien verdaderamente ha sido el cerebro de su gobierno ha sido el vicepresidente Dick Cheney.

Pero todo eso cambió después del 11 de septiembre del 2001, cuando empezó la campaña contra el terrorismo internacional en Afganistán, contra los talibanes, por los atentados en Nueva York y Washington.

Los estadounidenses se enamoraron de su indignado líder. Los nubarrones por las polémicas elecciones por las que llegó al poder se disiparon, empezó a mejorar su imagen y comenzó a disfrutar de la aprobación de su país.

Conservador compasivo

La página oficial de la Casa Blanca lo describe como un mandatario que se ha ganado la reputación de ?conservador compasivo? (una especie de filosofía religiosa que mezcla guía, amor, asistencia social y disciplina para combatir la delincuencia, todo basado en la religión). En sus propias palabras así la define: ?Estoy convencido de que una filosofía conservadora es una filosofía compasiva que libera a los individuos para que alcancen su máximo potencial?.

Tiene 10 años menos de la edad que tenía su padre en 1991, cuando ocupó la Casa Blanca y le tocó dirigir la Guerra del Golfo para sacar a los tropas de Sadam Husein de Kuwait. Pero a los 56 años, su cabello ha encanecido y su rostro muestra el paso del tiempo.

Pero el manejo de su imagen sigue siendo un asunto de Estado. Hace apenas unos días la Casa Blanca mostró su ira porque la cadena de televisión británica BBC mostró imágenes en directo del presidente peinándose, momentos antes de pronunciar el discurso a la nación en el que anunció el comienzo de la guerra contra Irak.

Joven alborotado

El ex gobernador de Texas también es conocido por su alborotada vida de juventud, cuando consumía drogas, alcohol, y su currículum como estudiante no era de los mejores. En alguna ocasión él mismo se calificó de ?oveja negra? de la familia y reconoció no tener ?nada en común? con su preclaro progenitor.

Momentos decisivos

El año 1986 fue decisivo en su vida. Se dice que su esposa le dio lo que los locales llaman ?la opción texana?: ?O Jack Daniels o yo?, le dijo. Se convirtió al cristianismo, y se ?reinventó? como hombre de familia, dos elementos que serían cruciales para su éxito político.

Es el continuador de una dinastía política en Estados Unidos, su abuelo fue senador, su padre presidente y su hermano es el gobernador de Florida desde 1998.

En poco más de dos años el presidente de Estados Unidos ha pasado de la condición de neófito, en materia de relaciones internacionales a la de ser responsable de un operación militar que involucra a unos 300 mil efectivos y que tiene como única meta el derrocamiento del presidente de Irak, Sadam Husein.

Hoy su fama es universal por ser el presidente estadounidense que inició la primera guerra del siglo XXI, de manera unilateral, sin el apoyo de la ONU y en contra de la voluntad de la mayoría de países del mundo.

Heredero de una dinastía política

George Walker Bush es heredero de una dinastía política. Los Bush pertenecían a la aristocracia de Massachussets.

Nació el 6 de julio de 1946 en New Haven, estado de Connecticut, Nueva Inglaterra.

Es el 43º presidente de Estados Unidos.

Su abuelo, Prescott Bush, fue senador del Partido Republicano por Connecticut.

Su padre fue embajador, director de la CIA y presidente Estados Unidos.

Desde niño vivió en Houston, donde su padre fundó una empresa petrolera.

En Midland, Texas, conoció a la profesora y bibliotecaria Laura Welch, con quien contrajo matrimonio el 5 de noviembre de 1977 y en 1981 tuvieron dos hijas mellizas: Barbara y Jenna.

Fue gobernador de Texas y su hermano menor, Jeb, es gobernador de Florida, desde 1998.

Obtuvo una licenciatura en la universidad de Yale y una maestría en administración de empresas en Harvard.

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Sadam Husein: un hombre de mitos

Desde que tomó el poder, en 1979, ha gobernado Irak con mano de hierro. Hoy enfrenta a la primera potencia del mundo.

Convencido de su lugar en la historia, el hombre fuerte de Bagdad ha mostrado su determinación de morir en su país.

De nombre completo Sadam Husein Abd al-Majid al-Tikriti, nació un 28 de abril de 1937, en Al-Ajwa, Tikrit, provincia de Salah ad-Din, a orillas del río Tigris, en el seno de una familia árabe sunita, de campesinos sin tierra. Huérfano de padre, se crió en casa de su tío Jairalah Tulfah, un oficial del Ejército.

Creció en un ambiente dominado por un nacionalismo árabe profundamente anticolonialista y quienes han podido conocerlo personalmente lo describen como un hombre despiado, apolítico, e implacable.

Antiguos asistentes suyos comentan su admiración por Josef Stalin, Mao Sedong, por las películas de ?El Padrino? y que nunca ha vacilado en compararse con Nabucodonosor y Saladín, quien liberó a Jersualén de las cruzadas cristianas en 1187.

Nunca duerme en sus grandiosos palacios, sino que se traslada cada noche a una casa o tienda secreta. Fuma puros Cohiba que le envía Fidel Castro y se tiñe de negro las canas.

Uno de sus biógrafos, Saíd K. Aburish, que trabajó a sus órdenes, dice: ?Sadam Husein se pasó varias décadas creando su propio mito, y después, sus enemigos, se han pasado, algunas más, tratando de desmantelarlo?.

Antes de 1979 participó en movimientos en contra de los sucesivos regímenes iraquíes y después, el 16 de julio de 1979 encabezó el que lo llevó a la Presidencia. Este fue el período ?dorado? de Husein, en el que aprovechando los recursos petrolíferos hizo de Irak un modelo a seguir para muchos países árabes.

Desde los inicios de su régimen desató uno de los episodios más conocidos y sangrientos de su ?reinado? con la purga en las filas de su propio partido, donde perdieron la vida figuras prominentes de la política iraquí, en lo que fue el anticipo de lo que luego ocurriría con miembros del Partido Comunista iraquí, naseristas, kurdos, chiítas y cualquiera que se le opusiera.

A un año de asumir el poder empezó una cadena de guerras. Invadió Irán, en reclamo de territorios, un conflicto que duraría 10 años. En 1990 invadió Kuwait y debió enfrentar al Primer George Bush.

Pero con la que él llamó la Madre de todas la Guerras le llegó la humillación, al ser obligado a replegar a sus tropas, aceptar la derrota y las resoluciones de la ONU.

A sus 65 años, el mariscal Husein libra su batalla final contra el ejército más poderoso del mundo, y quizá sean proféticas las palabras que dijo en un canal de televisión estadounidense: ?Moriremos aquí. Moriremos en este país y preservaremos nuestro honor, el honor que debemos a nuestro pueblo?.

Un jefe supremo

Sadam Husein Abdelmayid Abdalgafar nació el 28 de abril de 1937 en el seno de una humilde familia de campesinos sin tierra.

Fue a la escuela hasta los 10 años.

Vivió su infancia con su madre y su padrastro, quien lo puso a estudiar.

En 1959 fracasó en su intentó de asesinar al presidente de Irak y, herido, debió huir a Egipto.

El presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, lo protegió y le facilitó los estudios de derecho en la Universidad de El Cairo.

Regresa a su país en 1963. En los siguientes años participa en luchas fratricidas con lo cual empezó a crear su leyenda.

Sin haber hecho carrera militar, pasó de teniente general en 1973, a general en 1976.

En 1979, mediante un golpe de Estado, asume el poder, se autonombra mariscal y hoy en día acumula las funciones de presidente, jefe de Gobierno, jefe del Consejo de mando de la revolución, jefe del partido Baaz y jefe de las fuerzas armadas.

En una de sus últimas declaraciones a un canal de televisión estadounidense declaró: ?Moriremos aquí. Moriremos en este país y preservaremos nuestro honor, el honor que debemos a nuestro pueblo?.