Los traficantes de drogas y personas se ingenian de cualquier forma para atravesar la frontera de México con Estados Unidos, tal como lo muestra un túnel cavado en el suelo de un contenedor de embarques en Tecate, California, de tres niveles, accesibles con escaleras de mano.
Se extiende a lo largo de 396 metros hacia el sur, cruza la frontera mexicana aproximadamente 15 metros por debajo de la tierra y llega hasta un edificio de oficinas azul cielo, visible desde la valla fronteriza.
El pasaje, de 90 centímetros a 1.20 metros de ancho y 1.83 de altura, está iluminado por focos fluorescentes (conectados del lado mexicano), apuntalado por vigas de madera colocadas cuidadosamente y con mantenimiento. Los muros grabados a través de la sólida roca, muestran la ingeniería y el uso de herramientas profesionales de perforación.
Cargamentos millonarios
Bultos de marihuana envueltos en papel celofán, casi cuatro mil 200 kilogramos, cuyo valor en las calles asciende a US$5.6 millones, fueron hallados en el contenedor de embarques y en un remolque, lo que deja en claro el propósito del túnel: servir como otro de los principales corredores del narcotráfico.
Localizado en mayo recién pasado, es el más reciente de 56 túneles que cruzan la frontera en el suroeste de Estados Unidos desde la llegada de guardias adicionales y vallas, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.
La Policía cree que la mayor aplicación de leyes en la frontera ha contribuido a disuadir el tráfico de inmigrantes. No obstante, reconoce que eso también impulsa a los traficantes a redoblar sus esfuerzos con miras a encontrar formas alternas de pasar la frontera.
Actualmente, los túneles son hallados con regularidad y con frecuencia justo en las narices de los oficiales encargados de hacer valer la ley. El de Tecate está a una calle de una estación de la Patrulla Fronteriza y junto a una colina que los agentes a menudo usan para observar el tráfico de indocumentados.
En las fronteras de Estados Unidos, se han descubierto 69 túneles -de ellos, 68 a lo largo de la frontera suroeste, en tanto el otro en la frontera canadiense con el estado de Washington- desde que las autoridades empezaron a llevar registros de ellos, en 1990.
De este total, 80 por ciento han sido localizados por medio de denuncias de informantes, desde los ataques terroristas del 2001, cuando se incrementó la vigilancia. El más largo fue encontrado el año pasado en el distrito Otay Mesa de San Diego, de más de mil metros de longitud.
Vigilancia terrorista
Debido a que los terroristas pudieran adoptar esta táctica para meter de contrabando materiales radiactivos a Estados Unidos, un equipo militar revisa cada pasaje subterráneo que se descubre; pero nunca se han encontrado residuos de este tipo de materiales.
La mayoría de los túneles son cavados rápidamente y probablemente por traficantes de poca monta que pudieran estar participando en el desplazamiento de personas o cantidades limitadas de drogas a través de la frontera. No obstante, más de una docena han sido construidos como el de Tecate, con alumbrado, drenaje, ventilación, poleas para mover cargas y otras características que apuntan a un gran presupuesto de carteles de drogas.
Un agente de la Patrulla Fronteriza descubrió el túnel de Tecate, en California, cuando su perro, entrenado para detectar droga, reaccionó al olor de marihuana a varias decenas de metros del sitio. Cuando el agente entró al contenedor, informó la Patrulla Fronteriza, un hombre con una pistola al cinturón desapareció en las profundidades de la cavidad.
Del lado estadounidense, no hubo respuesta en el número telefónico que se tenía registrado del propietario del lote donde se halló el túnel.