“Se evitarán en futuro aquellos errores que tan fácilmente se convierten en motivo de escándalo”, agregó el Vaticano al recordar uno de los mayores casos político-financieros de la posguerra, tras la quiebra, en 1982, del otrora mayor banco de Italia, el Banco Ambrosiano, del que el Vaticano era accionista importante.
La investigación judicial demostró que el Banco del Vaticano lavaba dinero de la mafia siciliana y mantenía conexiones con la logia masónica Propaganda 2 y agentes secretos de la CIA estadounidense.