Internacional

Diputados evangélicos de Brasil buscan limitar derechos de parejas homosexuales

Solo puede considerarse “familia”  la unión entre un hombre y una mujer. Este mandato bíblico es la nueva cruzada de la bancada ultraconservadora del Congreso brasileño, que quiere excluir a los homosexuales del retrato familiar para “preservar la sociedad” .

“Hombre con hombre no genera (hijos)”, desafió a sus colegas el diputado y pastor evangélico Hidekazu Takayama durante una acalorado debate en una comisión del Congreso a fines de septiembre.

Takayama, “ministro evangélico”  en la iglesia Asamblea de Dios, es uno de los más de 70 integrantes de la Cámara baja brasileña que también ocupan cargos en instituciones religiosas. Y el proyecto de ley que impulsa podría poner en riesgo los derechos adquiridos por las familias estructuradas en torno a una pareja homosexual.

El grupo se anotó este mes una importante victoria: la aprobación en una comisión parlamentaria del Estatuto de la Familia que, al igual que la Constitución, define la familia como la unión estable entre un hombre y una mujer y le reserva a ese modelo la protección del Estado en salud, educación y seguridad, entre otros.

La votación fue abrumadora: 17 a favor y 5 en contra.

Si el proyecto llegase a convertirse en ley, un juez podría negar esos derechos hoy vigentes para uniones estables del mismo sexo pese a que la Corte Suprema las considerara una entidad familiar, alegando que la Constitución prohíbe discriminar ciudadanos por su preferencia sexual.

“Satanás está riéndose, desordenando la estructura de la familia, con los fuertes argumentos de los derechos humanos de la mujer moderna”, había reflexionado Takayama en su cuenta de Facebook algunos días antes de la votación.

Analistas concuerdan que Brasil tiene hoy el Congreso más conservador de la historia reciente del país, que impulsa una pauta contraria a los planes del gobierno de izquierda y que también aboga por la reducción de la edad penal a 16 años, mayores castigos en los casos de aborto y la liberación del porte de armas.

Empuje conservador

Para el profesor de Sociología de la Universidad de Brasilia Eurico Cursino, el empuje conservador se aprovecha del debilitamiento actual de los movimientos progresistas.

“Esos personajes conservadores nunca desaparecieron de la escena brasileña. Ellos tienen sus pautas históricas. Con el cambio de escenario de opinión pública contra el Gobierno, aprovechan esa ola y surfan en ella. Pero todavía no sabemos si el Congreso es tan conservador, porque en este momento se está manifestando bajo condiciones muy anormales: un gobierno que peligra caer, las  instituciones amenazadas”, dijo.

La decisión de la Corte Suprema del 2011 equiparó en la práctica los derechos de las parejas homosexuales con los de las heterosexuales, otorgándoles acceso a la adopción, herencia y pensión por muerte.


“Decir que familia es hombre y mujer que tienen un hijo biológico es no entender que las composiciones familiares del Brasil actual son otras”, dijo Gilberto desde Rio de Janeiro, donde vive con su compañero desde hace más de 12 años.

Rodrigo y Gilberto dividen su tiempo entre casa y el trabajo para ocuparse de su hijo, que les trajo el triple desafío de la adopción tardía, interracial y conviviendo en pareja homosexual.

Ellos componen una de las 60 mil  parejas homoafectivas que declaran vivir juntas en Brasil, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

La unión entre personas del mismo sexo es rechazada por el 53% de los brasileños, que tampoco concuerda con la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.  

“El afecto no es un criterio constitutivo de familia” , argumentó el diputado Evandro Gussi al respaldar el Estatuto de la Familia.

#Nuestra Familia Existe

“Se trata de una ley inconstitucional. La Corte Suprema ya estableció que cuando la Constitución habla de hombre y mujer como familia, no excluye a las parejas homosexuales”, dijo la abogada Maria Berenice Dias, presidenta de la Comisión de Diversidad Sexual de la Orden de Abogados de Brasil.

Dias confía en que aún si se aprueba en el Congreso, el Estatuto no será aplicado por ningún juez.

Tras la votación del Estatuto, el diputado de izquierda Jean Wyllys, conocido activista por los derechos de la comunidad LGBT, convocó a una campaña por las redes sociales contra la medida.

Con la etiqueta #NuestraFamiliaExiste, cientos de usuarios publicaron en la red fotos familiares de la más diversa composición: hijos de madres solteras, parejas homosexuales con hijos adoptivos, sin hijos, nietos con abuelos, etc.

“Qué país ese este? Qué sociedad estamos construyendo?”, se preguntó Carlos Bacelar, uno de los diputados que se opuso al Estatuto, e ironizó: “Tal vez sería más fácil sustituir la Constitución por la Biblia” .

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