“Si el Gobierno (estadounidense) va a expulsar a nuestro embajador allá, ¡que lo hagan!.. que si van a cortar relaciones diplomáticas, ¡que lo hagan!”, expresó Chávez. Eso fue justamente lo que hizo el gobierno de Barack Obama el miércoles recién pasado por la noche.
Diplomáticos estadounidenses familiarizados con la situación dijeron que la decisión de revocar la visa de Bernardo Álvarez Herrera se tomó después de que Chávez retiró su aprobación a Palmer, elegido por el gobierno de Obama para representar a EE. UU. en Caracas.
Los diplomáticos, que hablaron bajo condición de guardar el anonimato porque no están autorizado a declarar públicamente sobre el asunto, precisaron que Álvarez no se encontraba en suelo estadounidense al tomarse esa decisión.
Entretanto, el portavoz del Departamento de Estado P. J. Crowley refirió que Estados Unidos tomó una “acción recíproca, adecuada y correspondiente”.
Palmer, que espera ser confirmado por el Senado, indignó a Chávez al insinuar a principios de año que la moral es baja entre los militares de Venezuela y que a él le preocupa que los rebeldes colombianos estén encontrando santuario en ese país.