Internacional

En Asunción los pobladores se asfixian entre el humo de los incendios en el río Paraguay

Una neblina gris cubre desde hace semanas el cielo de Asunción, y no por razones meteorológicas, sino como consecuencia de los incendios, en su mayoría provocados, que avanzan en las riberas del río Paraguay ante la inacción de las autoridades.

Vista de un incendio que duró por más de diez horas en la reserva biológica Banco San Miguel, hoy en la Costanera de Asunción, Paraguay. (Foto Prensa Libre: EFE)

Vista de un incendio que duró por más de diez horas en la reserva biológica Banco San Miguel, hoy en la Costanera de Asunción, Paraguay. (Foto Prensa Libre: EFE)

El olor a humo impregna la capital paraguaya y basta con salir a la calle o abrir las ventanas para respirar tras las mascarillas el aire contaminado y que comience la tos, el picor de garganta y el lagrimeo.

El humo en el cielo día y noche han hecho visible la contaminación del aire y la persistencia de los incendios en los últimos días, aunque estos se vienen repitiendo desde marzo, como dijo a Efe el jefe del Departamento de Prevención Contra Incendios (PCI) de la Municipalidad de Asunción, Alejandro Buzó.

“Sobrepasamos un total de 80 incendios desde el mes de marzo (…), con la gravedad de que los de mayor magnitud se han dado en zonas protegidas, en áreas de reserva ubicadas, en uno de los casos, en la Bahía de Asunción”, comentó Buzó en una conversación telefónica.

A la espera de cerrar el recuento de hectáreas quemadas, el jefe del Departamento de PCI destacó la desaparición a causa del fuego de entre 60 y 90 hectáreas del total de 300 que forman el Banco San Miguel, un área protegida en la ribera del río Paraguay.

Vista de un principio de incendio en la reserva biológica Banco San Miguel el 28 de agosto de 2020 en la Costanera de Asunción, Paraguay. (Foto Prensa Libre: EFE)

Aire insalubre

Al margen del impacto en la vegetación, Buzó también recordó la repercusión en la calidad del aire, que aumenta “los problemas respiratorios” en “un año sumamente complejo” a causa del coronavirus.

La entidad no gubernamental Aire Paraguay actualiza cada día los niveles de contaminación del aire en Asunción, con un cálculo basado en la normativa de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos para la medición de la calidad del aire.

En las primeras horas de la mañana, la calidad del aire en los barrios de Asunción fue en las últimas horas “muy insalubre” y se mantuvo entre “insalubre” y “moderado” el resto del día, con una calidad “buena” durante la madrugada.

El director de Cambio Climático y Políticas de WWF Paraguay, Óscar Rodas, explicó a Efe que existe una “relación directa” entre los incendios y estas “condiciones insalubres” del aire.

“A mayor cantidad de incendios, empeora proporcionalmente la calidad del aire debido a la gran concentración de material particulado en suspensión, hollín, cenizas y humo transportados por el viento, que generan los incendios forestales”, agregó.

Inacción de las autoridades

Ante las críticas de los ciudadanos, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) publicó la tarde del viernes un comunicado en el que informó de que la cartera “no es la responsable de intervenir en los casos de incendios” y añadió que carece del “presupuesto para ese eventual función”.

El Mades instó a los ciudadanos a denunciar los incendios ante las municipalidadades, “instituciones encargadas de expedir las autorizaciones para la quema prescripta”.

Para el director ejecutivo del Instituto de Derecho y Economía Ambiental (IDEA), Ezequiel Santagada, la recomendación del Mades “resulta cínica” ya que nunca se conformó la Red Paraguaya de Prevención, Monitoreo y Control de Incendios que debía definir la “quema prescripta”, según la Ley 4014/2010.

El concepto de quema prescripta debía establecer las condiciones en las que se puede hacer un incendio, en función del clima y las zonas, pero “al no haber intervenido en la definición todas las quemas están prohibidas”.

“No está esta tal Red Paraguaya y no hay autorizaciones de quemas prescriptas que puedan expedir los gobiernos municipales”, recalcó Santagada en declaraciones a Efe.

Aunque no existe definición de “quema prescripta”, Santagada manifestó que pueden aplicarse los Planes de Prevención y Control del Fuego e instó al Mades a realizar un monitoreo satelital de los focos de incendios y cruzarlos con los datos del catastro para comprobar si esos lugares tienen licencia ambiental.

“Si no cuentan con licencia ambiental, es un hecho punible; si cuentan con licencia ambiental y no cumplen con el Plan de Gestión Ambiental, también es un hecho punible”, subrayó.

Incendios provocados

Al principio, la sequía del río Paraguay y el clima seco parecían las principales causas de los incendios, pero las investigaciones posteriores apuntaron a la mano humana como responsable.

El jefe del Departamento de Prevención Contra Incendios (PCI) de la Municipalidad señaló que “las comunidades asentadas de manera irregular” en estas zonas, algunas áreas protegidas, están detrás de los incendios y utilizan la quema “para una ocupación posterior” de estas tierras.

También recurren al fuego como una reacción ante la prohibición de entrada de vehículos para arrojar residuos al río, como respuesta a las denuncias de estos comportamientos ante la Fiscalía o a la espera de recibir algún tipo de indemnización por parte del Ejecutivo, que planea la construcción de viviendas en esas zonas.

“Creemos que esto también colabora para que se estén provocando los incendios buscando asentarse para que en un futuro cercano, en un mediano plazo, el Gobierno central termine dando algún tipo de resarcimiento por tener que sacarlos de ese lugar”, precisó.

Por su parte, el director de Cambio Climático y Políticas de WWF Paraguay recordó que más del 75 % de las quemas que sufrió Sudamérica el año pasado “serían intencionales”, un porcentaje que en el caso de Paraguay “podría ser superior, vinculado a la actividad humana, con la quema de residuos y pasturas”.