“Vaya usted ahora a la proa, suba por la escalera de socorro (de cuerdas) y coordine la evacuación. Usted debe decirnos cuánta gente hay todavía, niños, mujeres, pasajeros, el número exacto de cada categoría”, indica la voz del oficial en la grabación de una de las cajas negras incautadas por los investigadores.
“¿Qué está haciendo? ¿Usted abandona el socorro?”, pregunta el oficial. Schettino responde: “No, no estoy aquí, yo coordino el rescate”. El oficial continúa: “Capitán, es una orden, yo estoy al mando ahora, usted ha declarado el abandono de la nave, usted debe ir a proa, volver a a bordo y coordinar la ayuda”.
El oficial le dice entonces al capitán que “hay muertos ya”. “¿Cuántos?” pregunta Schettino. El oficial le espeta, irritado: “Es usted el que debe decírmelo, ¿qué está haciendo? ¿Quiere volver a su casa?”. “Ahora, vuelva usted arriba y díganos lo que podemos hacer, cuántas personas hay, cuáles son sus necesidades”, dice el oficial, al que el capitán le asegura que va a volver a bordo.
Sin embargo, según la capitanía y numerosos testimonios, el hombre estaba ya refugiado ya en la orilla desde antes de medianoche, posiblemente desde las 23h40. En efecto, en una llamada anterior, hacia las 00h42, el capitán deja caer una frase comprometedora al hablar por teléfono con la sala de operaciones de la capitanía: “No podemos subir a bordo porque el barco se está inclinando por la popa”, dijo.
“Capitán, ¿usted ha abandonado la nave?”, pregunta con tono de gran sorpresa el oficial. El capitán responde: “¡No, no, por supuesto que no!” Según la prensa italiana, la investigación de la capitanía de puerto de Livorno, coordinadora del socorro, demuestra además que hubo una especie de “motín” de la tripulación, que decidió evacuar antes de que el capitán emita la orden formal.
Además, contra lo que indicaban los primeros elementos recogidos, no fue una operación voluntaria lo que hizo que el barco encallara cerca de la costa, salvando la vida de muchos de los más de 4.000 ocupantes de la nave, ya que los motores estaban completamente inundados y dañados.