Internacional

¿Qué significa que Trump quiera “nacionalizar” las elecciones en Estados Unidos?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump pidió que los republicanos tomen el control del voto en "al menos 15 estados", lo que expertos califican como inconstitucional.

US President Donald Trump speaks with the media after signing a funding bill to end a partial government shutdown in the Oval Office of the White House in Washington, DC, February 3, 2026. The US House of Representatives passed a spending bill on Tuesday ending the four-day partial government shutdown sparked by Democratic opposition to funding for the federal agency carrying out President Donald Trump's immigration crackdown. (Photo by SAUL LOEB / AFP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con los medios de comunicación tras firmar un proyecto de ley de financiación para poner fin al cierre parcial del Gobierno en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, D.C., el 3 de febrero de 2026. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el martes un proyecto de ley de gastos que pone fin al cierre parcial del Gobierno, que duró cuatro días, provocado por la oposición demócrata a la financiación de la agencia federal que lleva a cabo la campaña de Trump contra la inmigración. (Foto Prensa Libre: SAUL LOEB / AFP)

Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han generado un nuevo debate, ya que pidió a los republicanos que "nacionalicen" las elecciones de ese país. Pero ¿qué significa exactamente esa propuesta y qué implicaciones podría tener para la nación norteamericana?

Durante una entrevista difundida el lunes en el pódcast de Dan Bongino, exsubdirector del FBI, Trump afirmó: “Los republicanos deberían decir: ‘Queremos tomar el control’. Deberíamos tomar el control de la votación en al menos 15 lugares. Los republicanos deberían nacionalizar la votación”, según reportó CNN.

El mandatario no especificó a qué estados se refería ni detalló cómo se implementaría esa propuesta. Al día siguiente, la Casa Blanca intentó matizar sus declaraciones y señaló que Trump aludía a su respaldo a la Ley SAVE, una legislación pendiente que exigiría demostrar la ciudadanía antes de registrarse para votar.

No obstante, el martes, Trump redobló sus comentarios. En el Despacho Oval afirmó que “un estado es un agente del gobierno federal en las elecciones” y cuestionó: “No sé por qué el gobierno federal no las realiza de todos modos”. Según el medio internacional, cuando la periodista Kaitlan Collins le preguntó sobre las disposiciones constitucionales que otorgan a los estados la administración electoral, Trump respondió: “Pueden administrar las elecciones, pero tienen que hacerlo honestamente”.

¿Qué dice la Constitución estadounidense?

El sistema electoral de Estados Unidos está diseñado de forma descentralizada, principio establecido en su Constitución. El artículo I, sección IV, conocido como la “cláusula electoral”, establece que las legislaturas estatales determinan cómo se celebran las elecciones al Congreso, aunque otorga al Congreso margen para supervisar y regular dichas normas.

David Becker, experto independiente en procedimientos electorales, explicó a CNN que “los fundadores fueron muy acertados al señalar las elecciones como un ámbito donde el presidente literalmente no tiene poder”. Agregó que “solo las legislaturas estatales y el Congreso tienen la autoridad para regular las elecciones”.

La secretaria de Estado de Colorado, la demócrata Jena Griswold, fue directa: “Hay un pequeño problema: la Constitución impide federalizar las elecciones”, declaró a CNN. “Es muy alarmante que Trump siga usando su plataforma para socavar las elecciones estadounidenses”.

¿Cómo funcionan actualmente las elecciones en Estados Unidos?

Estados Unidos cuenta con más de 10,000 jurisdicciones de administración electoral en todo el país. Cada estado tiene normas distintas sobre aspectos como los horarios de votación, los días habilitados para el voto anticipado, el voto por correo y el número de buzones para entrega de papeletas.

Las legislaturas estatales aprueban las leyes que regulan esos aspectos; las jurisdicciones locales implementan las normas y gestionan los centros de votación, y los secretarios de Estado realizan auditorías y certifican los resultados finales.

Este modelo descentralizado permite adaptar las normas a necesidades locales y dificulta considerablemente que actores maliciosos cometan fraudes sistémicos o lancen ciberataques a nivel nacional, según expertos.

¿Qué poder tiene realmente el presidente?

Tim Ford, abogado electoral demócrata y catedrático en la Universidad de Temple, explicó a CNN que “a los fundadores les preocupaba que los estados o el gobierno federal tuvieran demasiado control sobre las elecciones. Por eso, intentaron encontrar un equilibrio”.

Si Trump quisiera que el gobierno federal asumiera el control de las elecciones, necesitaría la aprobación del Congreso. La cláusula electoral no otorga ningún poder al presidente sobre la administración de los comicios.

Steve Vladeck, analista de la Corte Suprema de CNN y profesor de la Universidad de Georgetown, señaló que “si se interpreta con imparcialidad, la Constitución otorga al Congreso un amplio poder para crear normas nacionales para las elecciones federales”, pero agregó que “hay una razón por la que, durante 237 años, el Congreso no ha ejercido esa facultad en general”.

El precedente del 2020

Esta no es la primera vez que Trump intenta influir en el proceso electoral. Tras perder las elecciones del 2020, intentó anular los resultados, lo que derivó en una acusación penal federal presentada por el fiscal especial Jack Smith, posteriormente desestimada.

Según reportó previamente CNN, Trump contempló firmar decretos que habrían ordenado al Pentágono y al Departamento de Seguridad Nacional confiscar las máquinas de votación, pero se retractó tras una discusión en el Despacho Oval, donde sus asesores se opusieron.

David Becker, experto independiente en procedimientos electorales que asesora a funcionarios de ambos partidos, señaló a CNN: “Hay una gran diferencia entre entonces y ahora. Muchos teóricos de la conspiración están ahora en el gobierno, trabajando para el presidente. Y muchas personas con principios han sido destituidas. Eso nos hace mucho más vulnerables”.

ESCRITO POR:

Belinda S. Martínez

Periodista de Prensa Libre del área de bienestar y cultura.