CATALEJO

Celeridad para lograr confianza

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EL MARTES FUERON inauguradas las mesas diseñadas para discutir los temas relacionados con aquellos cambios urgentes y necesarios a fin de darle una vía de escape a la crisis causada por la indignación popular debida a la corrupción. Como consecuencia de las acciones muchas veces indefendibles de los diputados, es natural y explicable la desconfianza existente en muchos sectores. Al Congreso ciertamente le toca darle vida jurídica a las reformas, pero estas deben emanar del Tribunal Supremo Electoral, obligado a tomar en cuenta las sugerencias, variadas y en su mayoría consecuentes con las exigencias populares, presentadas por sectores integrantes de la sociedad civil, cuya representatividad nacional es mayor a la del parlamento.

EL AMBIENTE HA estado lleno de muestras del interés nacional por aprovechar la oportunidad abierta como consecuencia del hartazgo ciudadano ante el evidente convencimiento de una impunidad asegurada en la impunidad. La fecha de las elecciones es lo suficientemente lejana, aunque no es larga en términos de la urgencia de los cambios. Lo fundamental es aplicarlas en los comicios ya en proceso, porque sería terrible, con toda seguridad, pensar siquiera en lograr los cambios por un parlamento o un gobierno electos con el esquema legal de la actualidad. A mi juicio, la presión directa o indirecta de algunos países amigos se debe, entre otros motivos, al temor de permitirle a quienes rechazan la democracia, utilizarla para luego destruirla.

NO ES LÓGICO, NO TENDRÍA resultados positivos, encerrarse en discusiones bizantinas y buscar soluciones a la totalidad de errores y de abusos cometidos por una clase política cuyo papel ha sido cada vez más cuestionable, desde 1984. Es necesario entender y también exigir la escogencia de aquellos cambios urgentes y al mismo tiempo fáciles de comprender y de ser apoyados por la Corte de Constitucionalidad. Guatemala ha tenido varios momentos para enderezar el rumbo, de los cuales los más importantes son el primer gobierno democrático y la reacción ante el serranazo, pero han sido desperdiciados por la mezcla del desinterés, abuso y actitud antipatriótica de quienes convirtieron al ejercicio del gobierno en cleptoactividad.

LA DINÁMICA ACTUAL ciudadana, especialmente aquella no organizada, la ha convertido desde ya en un grupo de vigilancia, con lo cual de alguna manera se cumplirá el adagio según el cual el precio de la democracia es la eterna vigilancia de las acciones de quienes han sido electos. Puede considerarse a la grotesca corrupción existente en el país como el resultado directo pero poco comprendido de la relación entre esta y la falta de vigilancia y sobre todo la actitud de desinterés de los ciudadanos durante mucho tiempo. El hastío de todo esto es la causa principal de esta revolución de bajo perfil pero de gran alcance iniciada porque algún ciudadano, hombre o mujer, decidió hacer algo, sin motivación personal alguna.

REPUDIO Y PÉSAME. Quiero expresar por este medio mi repudio por el asesinato del abogado Francisco Palomo Tejeda. Con la eliminación física de una persona, las verdaderas víctimas son los cónyuges, hijos, padres, nietos, hermanos. Las lágrimas de ellos no tienen diferencia alguna, ni son distintas según sea la causa de esos crímenes. Quienes contratan a sicarios para cometerlos son los verdaderamente responsables, pues en la autoría intelectual es donde radica lo peor. No puedo acostumbrarme a ver fotos de los familiares horrorizados y llorando ante esa durísima prueba del destino. Me solidarizo con el dolor de la señora Lucrecia Marroquín, sus hermanos Gonzalo y Óscar Clemente, cuya vida a partir de ayer es dolorosamente distinta.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.