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200 años de historia del grabado en Guatemala

José Molina Calderón josemolina@live.com

El libro 200 años de historia a través de la Arquitectura y el Arte, contiene la recopilación histórica de dos centurias en la ciudad de Guatemala, en conmemoración del Bicentenario de la Independencia. La coordinadora general de este proyecto de investigación fue la decana de la facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad del Istmo Ana María Cruz de García y la coordinadora ejecutiva y editora fue la Arquitecta

Stefanie Marroquín. Para la elaboración de este documento participaron profesionales de la materia.

Se resume a continuación un extracto del libro, señalando entre paréntesis el número de página.

La autora María Eugenia Castellanos Gutiérrez y la editora Stefanie Marroquín del capítulo titulado El Grabado señalan que durante la época colonial llegaron a Santiago de Guatemala diversas estampas europeas que sirvieron de referente e inspiración para la elaboración de esculturas y pinturas. La introducción de la imprenta a la región marcó un proceso acelerado en el aprendizaje de nuevas técnicas para la producción de publicaciones que se ilustraban con xilografías o calcografías. Imágenes ricas en trazos que muestran el dominio de procesos y la aplicación de elementos iconográficos para la divulgación de la política y la religión. Gradualmente, este trabajo de gremios se convirtió en talleres o escuelas especializadas, dirigidas por versados maestros españoles o mexicanos. (313)

Los temas religiosos utilizados en el arte, incluyendo el grabado, antes de 1821, fueron mutando a temas civiles y adoptando motivos alegóricos, proliferaron los retratos de personajes destacados con influencias del retrato francés y con fuerte carga ideológica en el uso de elementos y atributos. Los grabadores de este período no tuvieron demasiada libertad temática… (323)

En 1830 la litografía llegó a Guatemala. Se imprimieron retratos conmemorativos, imágenes religiosas, hojas musicales, mapas, diplomas y etiquetas. (326)

La producción de grabados en el Siglo XX ha estado condicionada a períodos de impulso y receso, debido a circunstancias político-sociales que le han obligado a un constante vaivén. Según Edna Núñez de Rodas, pueden distinguirse varios períodos en la producción artística de la estampa. Parafraseando esta información y la publicada por Silvia Herrera en 2014, se muestra una breve descripción de la producción de grabados durante los Siglos XX y XXI:

1920-1924: Grupo formado por Gregorio Chávez, emplearon la xilografía, elaboraron paisajes y figuras realistas. Se caracterizan por la disciplina en el proceso de las técnicas. 1940: Grupo del 40, utilizaron la xilografía y linografía, sus temas reflejaron la problemática social de la época y composiciones alegóricas expresionistas, producto de una inquietud patriótica. 1950: Grupo de grabadores que se formaron con Jesús Matamoros Llopis (español) y Arturo García Bustos (mexicano); realizaron estampas de inspiración social-costumbrista y político-sociales Emplearon el linóleo y mostraron composiciones expresionistas, realistas y sintéticas. 1960: Grupo formado por Enrique De León Cabrera en el momento en el que el grabado de estampas llegó hasta las tendencias más recientes. 1970: Década en la que se trabajó la xilografía, litografía y el offset, se distingue por la experimentación en matrices e impresiones. 1980: La Galería Imaginaria impulsó el grabado con particular protagonismo. Isabel Ruíz y Moisés Barrios, miembros de este innovador grupo de la plástica y artes visuales, obtuvieron reconocimientos importantes en certámenes internacionales, como la Bienal del Grabado de Taipéi. (314)

Zipacná de León expresa textualmente lo siguiente: “El grabado, sea cual fuere la técnica empleada: aguafuerte, xilografía, litografía, serigrafía, es una obra original que se multiplica y enriquece la sensibilidad de muchas personas”.