Desarrollo de país

2022, año clave para la prosperidad

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

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El 3 de febrero de 2020 escribí en esta columna de prensa: El 16 de enero de 2020 el presidente Alejandro Giammattei presentó el plan de trabajo de su gobierno que se centra en cinco ejes estratégicos. El primer eje estratégico lo titularon “Economía, competitividad y prosperidad”. Me agrada que los objetivos tengan métrica, para que así tanto gobierno como ciudadanía podamos revisar los logros.

Los objetivos son: 1) Incrementar en 2.6 puntos porcentuales la tasa de crecimiento del PIB real. 2) Ocupar la posición 85 en el ranquin del índice de competitividad global. 3) Ocupar la posición 88 en el ranquin del Doing Business. 4) Reducir la tasa de informalidad del empleo en 6%. 5) Incrementar la proporción de la población con acceso a energía eléctrica a 93.5%. ….”

Cuando el gobierno actual definió su plan de trabajo no tenían considerado que el mundo iba a ser atacado por el covid-19. 2020 nos enseñó las debilidades serias de instituciones de gobierno, iniciando por el Ministerio de Salud. Ambos años -2020 y 2021- nos han enseñado las debilidades del Ministerio de Educación (debilidades acumuladas en muchísimos años previos) y otras instituciones. Contrario a esas debilidades y por la naturaleza de los emprendedores y empresarios, por la gestión del presidente de la Republica y del gobierno central y por el trabajo de algunas municipalidades siendo muy visible la de Guatemala, el crecimiento económico en 2021, que está bien revisado por gente seria del Banco de Guatemala, será de 7.5%. Pero no es suficiente, podemos y debemos crecer así o más, pero sostenidamente. Retomando el rumbo, es importante presentar los indicadores de los objetivos al cierre de 2021, para así medir que falta para cumplir con los objetivos.

Toca en 2022 sumar y multiplicar. Cada uno debemos aportar el grano de arena. Toca trabajar en la certeza jurídica, en fortalecer todas las instituciones, en reformas a los ministerios de Educación y de Salud, invertir en infraestructura y mantenimiento de carreteras pavimentadas y de terracería, y brindar seguridad ciudadana apropiada.

Hay que denunciar los actos de corrupción de quien sea y hay que fortalecer la vigilancia sobre el actuar del politizado sistema de justicia que nos dejó la nefasta intromisión de Cicig en la política usando la justicia como vehículo. Si vemos cómo la izquierda ha movido la política, mucho es a través de manipular la justicia (informarse de Foro de Sao Paulo).

Debemos poner mucha observación a los políticos mafiosos y mentirosos que solo buscan restar y dividir, y vivir del dinero que la inmensa mayoría aportamos al estado vía el pago de impuestos. El mejor termómetro es “ver” los pleitos en partidos políticos y como se van agrupando en forma de operar, y ya ni siquiera necesariamente en pensamiento ideológico. Hay que corregir la Ley Electoral y de Partidos Políticos mal elaborada en 2016 para elegir mejor en 2023.

Con lo que se comenta de los triunfos políticos de la izquierda en la presidencia de Perú, de Honduras y de Chile, debemos trabajar en tres puntos: 1) Proponer, cooperar y observar la gestión de las instituciones públicas en que los servicios públicos sean de verdadero beneficio de los más necesitados. 2) Invertir, invertir e invertir para que se generen muchas más oportunidades. 3) Participación de los ciudadanos decentes en política para que se limite el espacio en política y en servicio público de los señalados de corruptos (con pruebas) y los percibidos como vividores, estafadores y servidores del crimen organizado.

Seamos serios en todo y seguramente en 2023 vamos a poder elegir en muchos cargos públicos a personas decentes, con experiencia probada de logros importantes en sus vidas y con voluntad de trabajar por el bien común y por el desarrollo del país.