Hagamos la diferencia

27 de abril, Día del Telegrafista

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

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El 27 de abril se celebra en Guatemala el “Día del Telegrafista”, en conmemoración a la fecha de nacimiento de Samuel Morse, inventor del telégrafo. Sin embargo, esta fecha queda solo en la mente de los telegrafistas, familiares de ellos o personas que tuvieron algún tipo de contacto directo o cercano a ellos. El telegrafista fue en su momento un personaje importante e indispensable en las comunidades, sobre todo en las áreas rurales del país, pues por medio de él circulaban los mensajes apremiantes de épocas pasadas, “los telegramas” mensajes urgentes, transmitidos por medio del telégrafo, al no existir en la época teléfonos domiciliares, mucho menos teléfonos celulares (móviles). Los mensajes eran transmitidos desde una oficina de correos y telégrafos en centrales establecidas de antemano —en la mayoría de pueblos existía una sola oficina— hacia otra receptora, pasando por el oído y manos de los telegrafistas quienes recibían los mensajes codificados, al escuchar los sonidos los decodificaban y escribían a mano o en máquinas de mecanografía, para hacerlos llegar por medio de mensajeros locales a los ciudadanos comunes. Cada palabra tenía un costo de 3 centavos de quetzal, siendo el mínimo de un mensaje cinco palabras, por lo que por lo general para no pagar más de quince centavos se acostumbró a enviar mensajes en no más de cinco palabras, en esos tiempos nos volvimos expertos en decir en pocas palabras lo que necesitábamos comunicar con urgencia, desde luego, para mantener la confidencialidad del mensaje, el telegrafista debía ser una persona correcta, honesta y no dada al chisme. Si se deseaba extenderse en la comunicación había que recurrir a las cartas, que tenían la ventaja de que eran confidenciales, pues normalmente se enviaban en sobres cerrados, las que incluso podían lacrarse (un servicio especial que sellaba los sobres por medio de una pasta de color rojo: lacre, que al derretirse se emplea para cerrar una carta o para sellar un documento y de esta manera garantizar su autenticidad, haciendo visible cualquier violación en la que se incurriera).

Samuel Morse, un catedrático de dibujo de la Universidad de Nueva York, el 24 de mayo de 1844 transmitía por primera vez en línea alámbrica entre Washington y Baltimore, en EE. UU., el mensaje ¿Qué ha forjado Dios? Estaba usando un lenguaje inventado por él basado en puntos y líneas, el punto era un pulso corto y la línea uno largo. Con ello nacía “el telégrafo”, que sustituyó métodos arcaicos de comunicación, como mensajeros, palomas mensajeras, hogueras, tambores, banderas colocadas en cumbres de montañas. Los mensajes viajaron entonces a velocidades increíbles atravesando montañas, desiertos y océanos. Este tipo de transmisión codificado tuvo éxito, y se convirtió en uno de los principales medios de comunicación de la época. La reproducción del mensaje puede hacerse en diferentes formas, siendo la más común el sonido provocado por pulsos eléctricos, también puede realizarse con efectos de luz.

Envío un saludo a todos los telegrafistas del país, y un reconocimiento especial a la labor que desempeñaron en su momento, y un recuerdo a los que ya durmieron. Su trabajo fue vital para la comunicación de la época previa al internet y de la telefonía celular. Al aprovecharme de este espacio, quiero felicitar en su día a mi señor padre Samuel Reyes Mayen, último telegrafista del municipio de El Chol Baja Verapaz, quien aún rememora esos dorados tiempos en los que debió de estar pendiente a los sonidos emitidos por el aparato transmisor y receptor trayendo letras que se convertirían en palabras para luego ser mensajes, desde distantes lugares, siendo portador de buenas y malas noticias a los pobladores de esa comunidad.